Palabra Diecisiete
Jálık-i Rajím, Rezzak-i Kerím, Sáni'-i Jakím hizo este mundo en forma de festival y celebración para el Mundo de los Espíritus y los seres espirituales. Embelleciéndolo a través de los bordados maravillosos de todos Sus Nombres, Él viste cada espíritu, grande o pequeño, elevado o humilde, con un cuerpo adornado con sentidos convenientes y apropiados para beneficiarse de las innumerables cosas buenas, variadas y bendiciones de dicho festival; Él le da a cada uno un cuerpo y lo envía al espectáculo una vez.
Y Él divide el festival, que es el más extenso tanto en tiempo como en espacio, en siglos, años, estaciones, incluso en días y en sus partes. Hace de cada uno un festival exaltado en forma de desfile para todos los grupos de Sus seres con espíritu y para Sus plantas y frutos. Y, especialmente la faz de la tierra en primavera y verano, son una serie de festivales para los grupos de pequeños seres tan brillantes que estos atraen y consiguen las miradas de los seres espirituales, de los ángeles y de los habitantes del cielo en los niveles altos del mundo. Y para aquellos que piensan y reflexionan, este es un lugar para la reflexión tan maravilloso que la mente no puede describirlo.
Pero ante las manifestaciones de los Nombres Divinos del Rajman y Mujyí en este banquete divino y festival dominante, los Nombres del que Kajjar y Mumit aparecen junto con la muerte y la separación. Y no se condicen, aparentemente, con la Piedad comprensiva que reza esta aleya:
Sin embargo, existen varios caminos y modos en los que se confirma. Uno de ellos es el que sigue:
Después de que cada grupo de seres haya completado su vuelta en el desfile y los resultados deseados hayan sido obtenidos, de un modo piadoso, Sáni'-i Kerím y Fátir-i Rajím hace que la mayor parte de ellos sienta cansancio y repugnancia ante el mundo y les otorga un anhelo de descanso y un deseo de emigrar a otro mundo. Y cuando ellos deben ser retirados de sus deberes de esta vida, Él despierta en sus espíritus un deseo irresistible por su tierra natal.
Además, la piedad infinita del Rajman surge cuando Él otorga el rango de mártir a un soldado que fallece luchando en cumplimiento del deber. Y cuando recompensa a una oveja -que muere como sacrificio- dándole una existencia corpórea eterna en el Más Allá y la condición de ser una montura para su dueño en
el Puente de Sirat como Buraq. Y así también con otros animales y seres con espíritu, que fallecen realizando los deberes Dominantes peculiares a sus naturalezas y en la obediencia de las órdenes Divinas. Y para aquellos quienes sufren la angustia severa, no es improbable que haya reservado algo en las tesorerías inagotables de Su piedad, una especie de recompensa espiritual y retribución de acuerdo con sus capacidades. Y no deberían estar excesivamente preocupados por la partida de este mundo. En efecto, deberían estar contentos.
Sin embargo, aunque el ser humano sea el ser más noble entre los seres con espíritu y el que se beneficie del mejor de los festivales tanto en calidad como en cantidad, está fascinado con el mundo y absorbido por él. Entonces, como un acto de piedad, el más Misericordioso lo induce a un estado mental con el cual siente repugnancia por el mundo y el deseo de viajar al reino eterno. Una persona cuya humanidad no está sumergida en el desvío se logra beneficiar de aquel estado mental y se marcha con un corazón tranquilo.
Ahora, a través de ejemplos, explicaremos cinco de los aspectos que producen aquel estado mental.
El Primero: mostrando mediante la época de la vejez el sello de la transitoriedad y la decadencia de las cosas hermosas y atractivas de este mundo, con su sentido amargo, le da a la persona una sensación de repugnancia hacia aquél y hace que ella busque a un ser querido permanente en el lugar de uno pasajero.
El Segundo: Ya que el noventa y nueve por ciento de todos los amigos a quien una persona está atada se ha marchado de este mundo y se ha instalado en el Otro, obligado por aquel amor sentido, le otorga un deseo por alcanzar el lugar al que ellos se han ido y le hace afrontar la muerte y la hora designada con alegría.
El Tercero: Por medio de ciertas cosas, hace que una persona se dé cuenta de la debilidad infinita y la impotencia del ser humano, que entienda cuánto pesan las cargas y las responsabilidades de la vida y que despierte en él una necesidad seria de descanso y un deseo sincero de ir a Otro Mundo.
El Cuarto: A través de la luz de la fe, Le muestra al corazón de un creyente que la muerte no es una aniquilación, sino un cambio de domicilio; que la tumba no es la boca de un pozo oscuro, sino la puerta a los mundos llenos de luz, y que, de todo lo que brilla, el mundo se parece a una prisión con relación al Más Allá. Para ser liberado de la prisión de este mundo y entrar en los jardines del Paraíso, pasar de la confusión molesta de la vida corporal al mundo de descanso y al lugar donde los espíritus se elevan y para quedar libre del ruido molesto de los seres e ir a la Presencia del Rajman, ese viaje es, en efecto, una felicidad, deseada por mil vidas.
El Quinto: Al informarle a una persona que no considera al Corán sobre el conocimiento de la realidad que éste contiene y, a través de la luz de la realidad, sobre la verdadera naturaleza del mundo, le hace entender que el amor por dicho mundo y el apego a él no tienen sentido. O sea, le dice lo siguiente al ser humano y lo demuestra:
«El mundo es un libro del Eternamente Suplicado. Sus letras y palabras no apuntan a las mismas sino a la esencia, atributos y Nombres de Otro. En tal caso, ¡Aprende y obtén su sentido, olvida sus decoraciones y luego vete!»
«El mundo es también un semillero; siembra y recoge tu cosecha y consérvala. ¡Tira por la ventana la paja y no le des ninguna importancia!»
«El mundo es también una colección de espejos que continuamente pasan unos tras otros; entonces entiende de Quién es la manifestación en ellos, ve Sus luces, entiende las manifestaciones de los Nombres que aparecen y ama a Quien le da significado. ¡Termina tu apego por los fragmentos de cristal que están condenados a romperse y perecer!»
«El mundo es también un lugar de viaje para el comercio. Entonces comercia y ven; no persigas en vano las caravanas que escapan de ti y no te prestan ninguna atención. ¡No te canses por nada!»
«El mundo es también una exposición pasajera. Entonces mírala y aprende. Presta atención, no a su cara aparente y fea sino a su cara escondida y hermosa que contempla al Yemíl-i Bákí. ¡Ve a dar un paseo agradable y beneficioso, luego vuelve y no llores como un niño tonto ante la desaparición de escenas que muestran lindos paisajes y cosas hermosas, y no te pongas ansioso!»
«El mundo es también una casa de huéspedes. Entonces come y bebe dentro de los límites permitidos por Mijmandar-i Kerím que la hizo y ofrece las gracias. Actúa y compórtate dentro de los límites de Su ley. Luego déjala sin mirar hacia atrás y vete. No interfieras en ella de una manera delirante ni oficiosa. No te ocupes con cosas que se apartan de ti y no te conciernen. ¡No te ates a las cosas pasajeras ni te ahogues!»
Este Quinto Aspecto muestra los secretos en la faz interior del mundo a través de verdades aparentes e ilumina enormemente la partida de él. En efecto, para aquellos que son conscientes, hace que la despedida sea deseable y muestra que hay un rastro de Piedad en todo y en cada aspecto de él. El Corán indica estos Cinco Aspectos, y sus aleyas señalan a otros aspectos particulares.
¡Pobre de aquella persona que no comparte estos Cinco Aspectos!
La Segunda Estación de la Palabra Diecisiete
No grites por las desgracias, oh, pobre desdichado, ¡ven, confía en Allah!
Porque debes saber que gritar agrava la desgracia y es un gran error.
Encuentra a Quien te envía las desgracias, y debes saber que es un regalo dentro de otro regalo, y es un placer.
Entonces deja de gritar y ofrece las gracias; como el ruiseñor, ¡sonríe detrás de tus lágrimas!
Si no Lo encuentras, debes saber que el mundo es todo dolor dentro del dolor, trascendencia y pérdida.
Entonces, ¿por qué te lamentas de una pequeña desgracia mientras que sobre ti hay un mundo de aflicciones?
¡Ven, confía en Allah!
¡Confía en Allah! Ríete en la cara de la desgracia; también ella se reirá.
Mientras se ríe, disminuirá; cambiará y se transformará.
Debes saber, oh, persona arrogante, la felicidad en este mundo reside en abandonarlo.
Conocer a Allah es suficiente. Abandona el mundo; y todas las cosas serán para ti.
Ser arrogante es una pérdida total; hagas lo que hagas, todas las cosas estarán en tu contra.
Entonces ambos estados demandan que abandones este mundo.
Abandonar el mundo es considerarlo como propiedad de Judá, con Su permiso, en Su Nombre...
Si quieres hacer negocios, la clave está en hacer eterna a esta vida efímera.
Si te buscas a ti mismo, es en vano y sin fundamento.
Si buscas el mundo exterior, la marca de lo efímero está sobre él.
Eso significa que alcanzarlo no tiene ningún valor; la mercadería en este mercado está toda echada a perder.
Entonces, sigue de largo... La mercadería buena está más allá de él.
Un Fruto del Árbol de Moras Negras
A quien me dirijo no es Ziya Pasha, es a aquellos enamorados de Europa.
Quien habla no es mi alma, es mi corazón en nombre del estudiante del Corán.
Las palabras previas son todas verdaderas; ¡Cuidado, no pierdas el camino, no excedas tus límites!
¡No prestes atención a las ideas de Europa y su desvío, o harán que te arrepientas!
Tú ves al más iluminado de ellos, su abanderado resplandeciente,
Por la perplejidad dice permanentemente: ¿de quién, ante quién puedo quejarme? Aún yo estoy confundido.
Presento mi queja ante Él. No estoy confundido, como tú.
Le grito a Jak, al Jak; no me escabullo, como tú.
Grito mi causa desde el suelo hasta los cielos; no huyo, como tú.
Porque toda la causa del Corán es luz sobre la luz; no reniego, como tú.
En el Corán hay verdad y sabiduría; lo demuestra. Para mí la filosofía hostil no es nada.
En el Criterio hay verdades de diamantes; las tomo para mí, no las vendo, como tú.
Viajo de la creación hacia Jak; no pierdo mi camino, como tú.
Paso por alto los senderos espinosos, no los piso como tú.
Desde la tierra hasta el Trono, ofrezco las gracias; no soy negligente, como tú.
Veo a la muerte y a la hora señalada como un amigo; no estoy asustado, como tú.
Entro a la tumba sonriendo, no temblando, como tú.
No la veo como si fuera la boca de un monstruo, la guarida de una bestia, que desciende a la nada, como tú.
Hace que me encuentre con mis amigos, no me ofendo con ella, no me enojo con ella.
Es la puerta de la Misericordia, el portón de la Luz, el portal de la Verdad; no estoy incómodo con ella; No me retiro.
Diciendo: ¡Bismillah!, llamaré a ella. No miro hacia atrás ni siento terror.
Diciendo: ¡Eljamdulillah!, me acuesto y encuentro la paz. No sufro ningún inconveniente ni me siento solo.
Diciendo: ¡Allahu Ekber!, oigo el Llamado a la Resurrección y me levanto,
No me quedo atrás en la Gran Reunión, ni en la Mezquita Poderosa
No siento ansiedad, gracias al favor de Yezdán, la luz del Corán, y el resplandor de la fe;
Sin detenerme, me apresuro, vuelo, a la sombra del Trono del Rajman.
Si Allah lo permite, no me desvio, como tú.
Una Súplica Que
[Es decir ya que esta súplica se le ocurrió a mi corazón en persa, fue escrita en aquella lengua fue primero incluida en mi trabajo publicado Hubab.]
¡Oh, mi Rab! Descuidadamente y sin confiar en Ti sino en mi propio poder y voluntad, echo un ojo sobre "los seis aspectos" buscando una cura para mis males. ¡Ay!, no pude encontrar ninguna cura para ellos, y entendí que me decían: «¿tus males no son suficiente cura para ti?»
En el descuido, miré hacia el tiempo pasado a mi derecha para encontrar consuelo, pero vi que el ayer parecía ser la tumba de mi padre y el tiempo pasado parecía la tumba enorme de mis ancestros. Me llené de horror, más que de consuelo. (*)
(*) La fe muestra que la tumba horrible y vasta es una reunión familiar e iluminada y un encuentro entre amigos.
Luego miré hacia el futuro a mi izquierda, pero nuevamente no encontré la cura. Porque el mañana se parecía a mi tumba y el futuro, a la vasta tumba de mis contemporáneos y de las futuras generaciones; no me provocó un sentimiento de familiaridad sino de miedo. (*)
(*) La fe y la paz de la fe muestran a esa tumba terrible y enorme como una fiesta del Más Misericordioso en encantadores palacios de dicha.
Ya que nada bueno apareció por la izquierda tampoco, miré hacia el presente, y vi que se parecía a un ataúd; llevaba mi cadáver que luchaba desesperadamente. (*)
(*) La fe muestra al ataúd como un lugar para negociar y una casa de huéspedes brillante.
Así, no pude encontrar ninguna cura desde este aspecto tampoco, entonces levanté mi cabeza y miré hacia la cima del árbol de la vida. Pero vi que su única fruta era mi cadáver; me miraba desde lo alto del árbol. (*)
(*) La fe muestra al fruto del árbol no como un cadáver, sino como la casa gastada de mi espíritu, que manifestará la vida eterna y está destinada a la felicidad eterna, desde donde ha partido para viajar entre las estrellas.
Desesperándome por ese aspecto también, bajé mi cabeza. Miré y vi que el polvo de mis huesos debajo de mis pies se había mezclado con el polvo de mi primera creación. Tampoco me brindó una cura, sino que me agregó más dolor a mis males. (*)
(*) La fe muestra el polvo como la puerta que lleva a la misericordia y una cortina delante de la entrada al Paraíso.
Me alejé también de eso y miré detrás de mi, donde vi un mundo efímero sin fundamento girando y partiendo en los valles de la nada y en la oscuridad de la inexistencia. No fue una salvación para mis males, sino que le agregó veneno de horror y miedo. (*)
(*) La fe muestra que mundo que gira en la oscuridad consiste de misivas del Eternamente Adorado y de páginas con las inscripciones Divinas, que, al haber cumplido con sus tareas y habiendo expresado sus significados, han dejado sus resultados en la existencia en sus lugares.
Ya que no pude ver nada bueno en eso tampoco, cambié mi mirada hacia delante de mi. Vi que la puerta de la tumba estaba abierta al final de mi camino. La carretera que lleva a la eternidad detrás de ella, llamó la atención de mi mirada a lo lejos. (*)
(*) Ya que la fe muestra la puerta de la tumba que se abre hacia el mundo de luz y el camino que lleva a la felicidad eterna, fue tanto una salvación como una cura para mis males.
Así, en vez de recibir consuelo y un sentimiento de familiaridad, sentí sólo horror y temor en estos seis aspectos. Y aparte de la facultad de la voluntad, no tenía nada en mi mano con que resistirlos y actuar en frente de ellos. (*)
(*) La fe da un documento para confiar en un poder infinito en lugar del poder de elección, que es como la partícula más pequeña e indivisible; por cierto, la fe en sí misma es un documento.
Pero el arma del ser humano llamada la facultad de la voluntad carece de poder y su rango es corto. Y es impreciso. No puede crear, y más que 'adquirir' no puede hacer nada. (*)
(*) La fe hace que la facultad de la voluntad sea empleada en nombre de Allah, y la hace suficiente ante todo lo que pueda enfrentar. Como cuando un soldado emplea su fuerza insignificante en nombre del estado, él puede realizar obras miles de veces más grandes que su propia fuerza...
Tampoco puede penetrar el pasado ni discernir el futuro, y en cuanto a mis esperanzas y temores relacionados a estos, no hubo beneficio alguno. (*)
(*) La fe toma sus riendas de la mano del cuerpo animal y se las entrega al corazón y al espíritu, y puede entonces penetrar el pasado y el futuro. Porque la esfera de la vida del corazón y del espíritu es amplio.
La arena de la facultad de la voluntad es el breve tiempo presente y el instante presente pasajero.
Así, a pesar de todas mis necesidades y debilidades, deseos y pobreza, y mi desdichado estado inducido por los horrores y los terrores que surgieron de los seis aspectos, claramente escritos en las páginas de mi ser con el lápiz del poder, e incluidos en mi naturaleza, los deseos se estiraban hacia la eternidad y las esperanzas se esparcían por la eternidad.
Ciertamente, de todo lo que hay en este mundo, hay muestras en mi ser. Estoy conectado a todo. Es por ellos que estoy trabajando y soy forzado a trabajar.
La esfera de la necesidad se estira tan lejos como el ojo puede ver.
De hecho, adonde quiera que vaya la imaginación, la esfera de la necesidad se extiende hasta allí de lejos. Allí también hay necesidad. Lo que sea que el ser humano carezca, él lo necesita. Aquello que él no tiene, lo necesita. Y lo que carece es infinito.
Pero entonces el alcance de mi poder se extiende sólo tan lejos como hasta donde mi corto brazo puede llegar.
Es decir, mis anhelos y necesidades son tan grandes como este mundo.
Mientras que mi capital es tan ínfimo como una partícula indivisible.
Entonces, ¿de qué sirve la facultad de la voluntad, que vale dos centavos en relación a mis obras que abarcan al mundo y que se pueden obtener por millones de pesos? No pueden ser comprados con él, y no pueden ganar con él. En cuyo caso, uno tiene que buscar otra solución.
La solución es esta: ir más allá de la voluntad de uno mismo y dejar los asuntos en manos de la voluntad Divina; renunciar a nuestro propio poder y fuerza, y buscando el refugio en el poder y la fuerza de Yenáb-i Jak, depositar verdadera confianza en Él. "¡Oh, mi Rab! Ya que el camino para salvarnos es este, renuncio a mi propia voluntad en Tu camino, y abandono mi egoísmo.
Entonces Tu gracia puede tomarme de la mano con compasión por mi impotencia y debilidad, y Tu misericordia puede sentir pena por mi necesidad e indigencia y ser un apoyo para mi, y abrir su puerta para mi".
Sí, quien encuentra el mar ilimitado de misericordia, seguramente no confía en su propia voluntad y elección, que son como un espejismo; no abandona la misericordia para recurrir a su voluntad.
¡Ay! Hemos sido engañados. Supusimos que la vida de este mundo es constante, y que hemos perdido todo. Sí, esta vida efímera no es más que una siesta; pasa como un sueño. Esta vida frágil vuela como el viento y se va.
Arrogante es la persona que confía en sí misma y supone que vivirá por siempre, y está condenada a morir. Pasa rápidamente. El mundo, también la casa del ser humano, da vueltas en la oscuridad de la inexistencia. Las esperanzas no duran, mientras los dolores perduran en el espíritu.
Ya que la realidad es esta, ¡ven, mi alma desdichada, que anhela la vida, está enamorada de este mundo y se aflige con interminables esperanzas y dolores! ¡Despierta y entra en razones! Tal como la luciérnaga confía en su propia luz minúscula y permanece en la oscuridad infinita de la noche, y ya que no confía en sí misma, la abeja encuentra el sol del día y observa a todas sus amigas, las flores,
doradas con la luz del sol; así también si tú confías en ti mismo y en tu ser y tu ego, te parecerás a la luciérnaga. Mientras que si sacrificas tu ser efímero en el camino del Jálık que te la dio, encontrarás una interminable luz de existencia. ¡Entonces sacrifícate! Porque tu ser es un bien que te han dado para que lo cuides.
Además, es de Su propiedad, y es Él quien te lo otorgó. Entonces no lo desprecies, sacrifícalo sin vacilar. Sacrifícalo para que se vuelva permanente. Porque la negación de una negación es una afirmación. Es decir, si un no-ser es no, entonces hay un ser. Si se niega el no-ser, la existencia se convierte en ser.
Jálık-i Kerim compra Su propia propiedad de ti, y le da el alto precio del Paraíso a cambio. También, Él cuida bien de esa propiedad por ti, e incrementa su valor. Y Él te la devolverá de forma tanto eterna como perfecta. ¡Oh, alma mía! ¡No te retrases! ¡Haz este negocio que es rentable en cinco aspectos, y sálvate de cinco pérdidas; haz una ganancia multiplicada por cinco de una sola vez!
La aleya No amo lo que se desvanece, que fue pronunciada por Abraham (la paz sea sobre él) y que anuncia el paso y la muerte del universo,
Los ojos de mi corazón lloraron ante ella, derramando lágrimas amargas. Cada lágrima estaba profundamente triste mientras los ojos de mi corazón lloraban. La aleya hace que otros lloren como si llorara ella misma. Las siguientes líneas en persa son mis lágrimas.
Son una especie de comentario de algunas palabras presentes dentro de la Palabra Divina de Allah Omnisciente, el Profeta Muhammad (A.S.M.)
Un amado que se oculta a través del entorno no es bello, porque aquellos que están condenados a declinar no pueden ser verdaderamente bellos. No se pueden amar con el corazón, que es creado para el amor eterno y es el espejo del Samed y no debería ser amado con él.
Un deseado que está condenado a estar perdido en el entorno; tal persona no merece que el corazón se apegue, ni la preocupación de la mente. No puede ser el objeto de deseos. No merece lamentarse de la tristeza y el pesar que le siguen. Entonces, ¿por qué debería el corazón adorar a alguien y estar atado a él?
Un buscado que está perdido en la fugacidad; yo no quiero a alguien así. Porque yo soy efímero, no quiero a alguien que sea así. ¿Qué debería hacer?
Un adorado que está enterrado en la muerte; no lo invocaré, no buscaré refugio en él. Porque soy infinitamente necesitado e impotente. Alguien que es impotente no puede encontrar ninguna cura para mis males ilimitados. No puede brindar ninguna salvación sobre mis heridas eternas. ¿Cómo puede alguien que no puede salvarse a sí mismo de la muerte ser un objeto de adoración?
En efecto, la razón, que está obsesionada con las cosas externas, lanza un grito desesperado viendo la muerte de las cosas que adora en el universo; y el espíritu, que busca a un amado eterno, pronuncia el grito: لَٓا اُحِبُّ الْاٰفِل۪ينَ
No quiero la separación, no deseo la separación, no puedo soportar la separación.
Los encuentros seguidos de inmediato a la separación no valen la tristeza ni el sufrimiento, no vale la pena desearlos. Porque tal como el placer que termina es dolor, así imaginar el cese del placer es también un dolor. Las obras de todos los amantes metafóricos, es decir, las obras de poesía sobre el amor, son todos gritos de dolor que surgen de imaginar que se termina. Si tuvieras que obligar al espíritu de todas las obras de poesía, de cada uno de ellos brotarían estos gritos de lamento.
Así, es por el dolor y las tribulaciones de esos encuentros manchados con fugacidad, esos amores llenos de tristeza y metafóricos, que mi corazón llora y grita ante لَٓا اُحِبُّ الْاٰفِل۪ينَ
Si deseas la permanencia en este mundo transitorio, la permanencia surge de la transitoriedad. Encuentra la trascendencia en relación a tu alma maligna para que puedas ser eterno.
Despójate de la mala moral, la base de adoración de este mundo. ¡Sé transitorio! Sacrifica tus bienes y propiedades en el camino del Majbub-u Jakikí. Ve los finales de los seres, que señalan la inexistencia, porque el camino que lleva a la permanencia en este mundo comienza por la fugacidad.
La mente humana, que se sumerge en las causas, se desconcierta con las agitaciones del mundo transitorio, y se lamenta con desesperación. Mientras la conciencia, que desea la verdadera existencia, corta la conexión con los amados metafóricos y seres trascendentes al gritar como Abraham,
y se ata por sí misma al Mevcúd-u Jakíkí y Majbub-u Sermedí.
¡Oh, mi alma ignorante! Debes saber que el mundo y sus seres son ciertamente efímeros, pero puedes encontrar un camino que lleve a la permanencia en cada cosa efímera, y puedes ver dos destellos, dos misterios, de las manifestaciones de la Belleza del Majbub-u Láyezál.
Sí, está dentro de las bendiciones que se vea el otorgamiento y se perciba el favor del Rajman. Si pasas de bendición a otorgamiento, encontrarás al Mun'im. También, cada obra del Eterno Adorado da a conocer los Nombres Sáni-i Zulyelal como una misiva. Si pasas de la decoración al significado, encontrarás al Significante por medio de Sus Nombres. Ya que puedes encontrar el meollo, la esencia, de estos seres efímeros, entonces obtenlo. Luego sin sentir pena puedes tirar sus cáscaras externas sin sentido a la avalancha de fugacidad.
Entre los seres no hay trabajo que sea una palabra personificada más significativa y que no provoque que sea leída, que los numerosos Nombres del Sáni-i Zulyelal. Ya que los seres son palabras, palabras de poder, lee sus significados y alójalas en tu corazón. Sin temor, arroja las palabras sin significado a los vientos de la trascendencia. No te preocupes por mirar hacia atrás, es innecesario que te ocupes.
Ya que la cadena de pensamientos de la mente mundanal, que adora lo externo y cuyo capital consiste de conocimiento 'objetivo', lleva a la nada y a la inexistencia, grita con desesperación en su desconcierto y su frustración. Busca un verdadero camino que lleve a la realidad. Ya que el espíritu se ha retirado de 'lo que se desvanece' y de lo efímero, y el corazón ha renunciado a sus amados metafóricos, y
la conciencia también ha girado su rostro de los seres transitorios, tú también, mi alma desdichada, atrae la ayuda de
como Abraham, y sálvate.
Ve qué bien Mevlana Jami lo expresó, cuya naturaleza estaba tejida con amor y quien estaba intoxicado con la copa del amor:
Es decir:
1. Quiere sólo a Uno; el resto no vale la pena.
2. Llama a Uno; los otros no vendrán a ayudarte.
3. Busca a Uno; el resto no vale la pena.
4. Mira a Uno; los otros no se ven todo el tiempo; se esconden detrás del velo de la fugacidad.
5. Conoce a Uno; el conocimiento aparte del que asiste el conocimiento de Él no tiene ningún beneficio.
6. Di Uno; las palabras que no Le conciernen pueden considerarse sin sentido.
Sí, Jami, tú dijiste absolutamente la verdad. El Verdadero Amado, el Verdadero Buscado, el Verdadero Deseado, el Verdadero Objeto de Adoración es solo Él...
Porque en un círculo poderoso para mencionar los Nombres Divinos, ese mundo -junto con todos sus seres y sus diferentes lenguas y varias canciones- declara: لَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُو juntos testifican la Unidad Divina. Y envolviendo la herida causada por
señalan al Majbub-u Láyezál en lugar de todos los amados metafóricos, cuyos apegos han sido cortados.
[Cerca de veinticinco años atrás en Yusha Tepesi (el Monte Josué) sobre el Bósforo de Estambul, en un momento en que había decidido renunciar al mundo, una cantidad importante de amigos vinieron a mí para llevarme nuevamente al mundo y a mi antigua posición. Les dije que me dejaran hasta la mañana siguiente para que pudiera buscar la guía. Esa mañana, las siguientes dos Tablas fueron impartidas a mi corazón. Parecen poesía, pero no lo son. No las he cambiado en nombre de mi memoria bendita, y se han mantenido tal como se me ocurrieron. Fueron agregadas a la Palabra Veintitrés, y ahora se incluyen aquí por su "estación".]
No me llames al mundo;
- Vine y vi que era transitorio.
El descuido era un velo;
- Vi que la luz de la Jak estaba oculta.
Todos los seres que existen,
- Vi que eran efímeros, dañinos.
Si dices, un ser, me vestí con él;
- ¡Ay! Era inexistencia; ¡Sufrí mucho!
Si dices, la vida, la probé;
- Vi que era tormento sobre tormento.
La mente se convirtió en pura tortura;
- Vi que la permanencia era tribulación.
La vida se convirtió en puro capricho;
- Vi que el logro era pura pérdida.
Los hechos se convirtieron en pura hipocresía;
- Vi que las esperanzas eran puro dolor.
La unión se convirtió en la despedida en sí misma;
- Vi que la cura era la enfermedad.
Estas luces se convirtieron en oscuridad;
- Vi que estos amigos eran huérfanos.
Estas voces se hicieron anuncios de la muerte;
- Vi que los vivos estaban muertos.
El conocimiento fue transformado en sospechas;
- Vi en la ciencia mil dolencias.
El placer se convirtió en puro dolor;
- Vi a la existencia compuesta de inexistencia.
Si dices el Querido, lo encontré;
- ¡Ay! En la separación sufrí un dolor penoso.
LA SEGUNDA TABLA
Entonces el descuidado pasó,
- Y vi claramente la luz de la verdad.
La existencia se convirtió en la prueba de Allah;
- Mira, la vida es el espejo de Jak.
La mente se hizo la llave de las tesorerías.
- Mira, la transitoriedad es la puerta a la permanencia.
La chispa de la perfección murió,
- Pero, contempla el Sol de la Belleza.
La separación se convirtió en la unión verdadera;
- Mira, el dolor es puro placer.
La vida se convirtió en pura acción;
- Mira, la eternidad es la vida pura.
La oscuridad se convirtió en el contenedor de luz;
- Mira, hay vida verdadera en la muerte.
Todas las cosas se hicieron familiares;
- Mira, todos los sonidos mencionan a Allah.
Todos los átomos que existen,
- Mira, cada uno recita las alabanzas de Allah y Lo alaba.
Descubrí que la pobreza es un tesoro de riqueza;
- Mira, en la impotencia está la fuerza perfecta.
Si encuentras a Allah,
- Mira, todas las cosas son tuyas.
Si eres el siervo del Málik-i Mulk,
- Mira, Su propiedad es tuya.
Si eres arrogante y dices ser tu propio dueño,
- Mira, es un juicio y una tribulación sin fin;
Experimenta su tormento ilimitado;
- Mira, es la calamidad más aplastante
Si eres un verdadero siervo de Allah,
- Mira, esto es una complacencia sin fin.
Saborea sus recompensas incontables,
- Experimenta su felicidad infinita...
[Hace veinticinco años, en Ramadán después del Rezo de la Tarde, leí la composición en verso del Sheik 'Abd al-Qadir Geylani sobre los Más Bellos Nombres. Sentí el deseo de escribir una súplica con los Nombres Divinos, y en ese momento sólo pude escribir esto. Quise escribir una súplica similar a la de mi preciado maestro, pero, ¡ay! No tengo la habilidad de escribir poesía y quedó deficiente. Sin embargo, la súplica fue agregada a la Carta Treinta y Tres de la Palabra Treinta y Tres, conocida como Las Treinta y Tres Ventanas, entonces se incluye aquí por su "estación".]
¡Oh, alma mía! Junto con mi corazón, llora y di:
Soy efímero; no quiero a alguien así.
Soy impotente; no quiero a alguien así.
He sometido mi espíritu al Rajman; no quiero a nadie más.
Quiero uno, pero un amigo eterno.
Soy una mera mancha, pero quiero un Shems-i Sermed.
No soy nada, pero nada, y sin embargo quiero a estos seres, a todos ellos.
Un Fruto de los árboles de Pino, Cedro, Enebro y Ciprés Negro de las Tierras Altas de Barla
Una vez, durante mi cautividad mientras observaba las formas maravillosas y majestuosas del pino, del cedro y del enebro en la cima de la montaña, soplaba una suave brisa. Transformando la escena en una demostración magnificente, deliciosa y ruidosa de baile y una actuación embelezada de alabanza y glorificación, el disfrute de ver esto se transformó en instrucción para mis ojos y en sabiduría para mis oídos. De repente recordé los versos en kurdo de Ahmad al-Jizri, cuyo significado es:
"Todos se han apresurado a observarte a Ti y a Tu Belleza; actúan con timidez ante Tu Belleza".
El significado de los versos en persa escritos en Tepelice, en las montañas de Barla, sobre el fruto del pino, del cedro, del enebro y del ciprés negro es este:
Mi corazón lloró como sigue, al expresar sus significados instructivos. Todos se han apresurado a contemplarte a Ti y a Tu Belleza; actúan con timidez ante Tu Belleza
Los seres vivos han aparecido de todos lados sobre la faz de la tierra, Tu arte, para observarte a Ti.
Desde arriba y abajo emergen como heraldos, y aclaman.
Los árboles como heraldos disfrutan de la belleza de Tus bordados, y bailan.
Se llenan de alegría ante la perfección de Tu arte, y producen los más bellos sonidos.
Es como si la dulzura de sus propias voces los llenara de alegría también, y los hiciera tocar una melodía delicada.
En respuesta, los árboles han comenzado a bailar y están buscando el éxtasis.
Es a través de estas obras de misericordia Divina que todos los seres vivos reciben instrucción en la glorificación y la oración particular de cada uno.
Después de recibir instrucción, sobre las altas rocas, cada árbol eleva su cabeza hacia el Trono Divino.
Cada uno, como Shahbaz Qalandar, extiende cientos de manos a la Corte de Allah y asume una posición imponente de adoración.
Hacen sus pequeñas borlas como un baile de ramas y ramitas, entonces tanto ellas como aquellos que las observan expresan su delicado placer y elevado deleite.
Dan la voz como si tocaran las cuerdas más sensibles y las venas de los velos del amor: "¡Ah! ¡Es Él!"
De allí, un significado como este viene a la mente: recuerdan tanto al llanto causado por el dolor del desvanecimiento de los amores metafóricos como al lamento profundamente triste.
Hacen que se oigan las canciones melancólicas de todos los amantes que partieron de sus amados, como el Sultán Mahmud.
Parecen tener una tarea de hacer que los muertos oigan las canciones eternas y las voces penosas, que ya no oyen las voces ni las palabras mundanales.
El espíritu entiende de esto que los seres responden con glorificación a la manifestación de los Nombres del Sáni-i Zulyelal; realizan un canto lleno de gracia.
El corazón lee el misterio de la unidad Divina de estos árboles, cada uno como un signo personificado, del elevado orden de palabras de este milagro. Es decir, hay un orden, un arte y una sabiduría tan maravillosa en la forma de su creación, que si todas las causas que existen tuvieran el poder de actuar y elegir, y se unieran, no podrían imitarlos.
El alma, al verlos, ve a toda la tierra como si girara en un tumulto ruidoso de separación, y busca placer eterno. Recibe el significado: «Lo encontrarás al abandonar la adoración de este mundo».
La mente descubre de los animales y árboles que cantan y de las plantas y el aire que vociferan, un orden de la creación tan significativo, un bordado de sabiduría y un tesoro de secretos.
El alma deseosa recibe tanto placer del murmullo del aire y del susurro de las hojas que se olvida de todos los placeres metafóricos, y al abandonarlos, que la proveen de vida, quiere morir en el placer de la realidad.
La imaginación ve que los ángeles designados han entrado a estos árboles como cuerpos, desde cuyas ramas cuelgan muchas flautas. Es como si Sultan-i Sermedí hubiera vestido a los ángeles de los árboles para un desfile acompañado del sonido de mil flautas. Así, los árboles se muestran que no están sin vida, que no son cuerpos inconscientes, sino que son altamente conciente y significativos.
Las flautas son puras y poderosas como si hubieran salido de la orquesta exaltada del Paraíso. La mente no oye de ellas las quejas tristes de la separación, que oyen el destacado Mevlana Jalaluddin Rumi y sus seguidores, sino alabanzas y elogios dominicales y las gracias ofrecidas al Más Misericordioso, Zát-i Jayy-i Kayyum.
Ya que los árboles se han convertido en cuerpos, sus hojas se han vuelto lenguas. Cuando las toca una brisa cada una recita una y otra vez: "¡Es Él! ¡Es Él!". Con las bendiciones de sus vidas proclaman que su Sáni es Jayy-i Kayyum.
Porque todas las cosas, diciendo: لَٓا اِلٰهَ اِلَّا هُو trabajan recitando todas juntas en el coro amplio de la esfera del universo.
Con sus actos, constantemente declaran: "¡Oh, Jak!", y buscan las necesidades de sus vidas de Yenáb-i Jak, del tesoro de misericordia. Y a través de la manifestación de sus vidas, de arriba a abajo, recitan Su Nombre de "¡Oh, Jayy!"
[Una noche, en lo alto de Camdagi (la Montaña de Pinos) cerca de Barla, miraba el rostro de los cielos cuando se me ocurrieron las siguientes líneas. Con la imaginación, oí que las estrellas hablaban con sus actos, y es así como se escribieron estas líneas. Ya que no conozco las reglas de versificación, no están escritas de esa manera, sino como se me ocurrieron. Esta pieza está tomada de la Carta Cuatro, y la última parte de la Primera Parada de la Palabra Veintidós.]
¡Entonces escucha a las estrellas, oye su declaración armoniosa!
¡Observa lo que la sabiduría ha estampado sobre el decreto de su luz!
Todas juntas comienzan a hablar con la lengua de la verdad,
Somos cada una de nosotras las pruebas que arrojan luz sobre la existencia de nuestro Sáni;
Somos testigos tanto de Su Unidad como de Su Poder
Somos milagros sutiles que hacemos brillar la faz de los cielos
Para que los ángeles hagan excursiones en nosotras;
Somos innumerables ojos atentos de los cielos
Que observan a la tierra, que estudian al Paraíso;
Somos los innumerables frutos exquisitos que la mano de la sabiduría del Yemíl-i Zulyelal ha apresurado
A la porción celestial del árbol de la creación, a todas las ramas de la Vía Láctea;
Para los habitantes de los cielos, somos cada una de nosotras, una mezquita que viaja, una casa que gira, un hogar elevado,
Cada una es una lámpara que ilumina, un barco poderoso, un avión;
Somos cada una de nosotras un milagro de poder del Kadír-i Zulkemál, Jakím-i Zulyelal;
Cada una como un milagro de Su arte creativo, una rareza de Su sabiduría, una maravilla de Su creación, un mundo de luz;
Demostramos las innumerables pruebas, les hicimos escuchar a los seres humanos de verdad con nuestras innumerables lenguas;
Pero sus detestables ojos que no ven y no creen no vieron nuestros rostros, no oyeron nuestras palabras; y somos signos que dicen la verdad;
Nuestra marca es una; nuestro sello es uno; estamos manejadas por nuestro Rab;
Lo glorificamos a través de nuestra subyugación;
Recitamos Sus Nombres; estamos cada una de nosotras en éxtasis, y somos un miembro del poderoso círculo de la Vía Láctea.
los escuché imaginariamente.