Palabra Diez
[Las razones para escribir estos tratados en forma de metáforas, comparaciones e historias son para facilitar la comprensión y para demostrar qué tan racionales, apropiadas, bien fundadas y coherentes son las verdades del Islam. El significado de las historias está contenido en las verdades que las concluyen; cada historia es como una alusión que indica su verdad. En consecuencia, no son meros cuentos ficticios, sino verdades auténticas.]
Hermano, si deseas una aclaración sobre la resurrección y el Más Allá en un lenguaje simple y común, con un estilo directo, entonces escucha junto a mi propia alma la siguiente comparación.
Una vez, dos hombres viajaban por una tierra tan hermosa como el Paraíso (por esa tierra nos referimos al mundo). Mirando a su alrededor, vieron que todos habían dejado la puerta abierta de sus casas y sus negocios, nadie prestaba atención para cuidarlos. El dinero y la propiedad eran fácilmente accesibles, sin que nadie los reclamara. Uno de los dos viajeros agarró todo lo que quiso, robándolo y usurpándolo. Siguiendo sus inclinaciones, cometió todo tipo de injusticias y abominaciones. Ninguna de las personas de esa tierra se movió para detenerlo. Pero su amigo le dijo:
"¿Qué estás haciendo? Serás castigado, y yo seré arrastrado en desgracia junto contigo. Toda esta propiedad le pertenece al estado. La gente de esta tierra, incluidos los niños, son todos soldados o siervos del gobernante. Es porque en el presente son civiles, que no están interfiriendo contigo. Pero las leyes aquí son estrictas. El rey ha instalado teléfonos por todos lados y sus agentes están por todas partes. Ve rápido e intenta arreglar este asunto".
Pero el hombre cabeza hueca dijo en su obstinación: "No, no es propiedad del estado; en lugar de eso, sería una donación, que no tiene un dueño claro. Todos pueden usarlo como les plazca. No veo ninguna razón para privarme de usar estas cosas delicadas. No creeré que pertenecen a alguien salvo que lo vea con mis propios ojos". Continuó hablando de esta forma, con mucha sofistería filosófica, y tuvo lugar una seria discusión entre ellos.
Primero, el hombre cabeza hueca dijo: "¿Quién es el rey aquí?,¿No lo puedo ver?", entonces el amigo le contestó:
«Cada aldea debe tener su cacique; cada aguja debe tener su fabricante y artesano. Y, como tú sabes, cada letra debe ser escrita por alguien. ¿Cómo, entonces, puede ser que un reino tan extremadamente ordenado no tenga un gobernador? ¿Y cómo puede ser que tanta riqueza no tenga dueño, cuando a cada hora llega un tren lleno de regalos preciosos y artesanales, como si viniera del reino de lo oculto? Parece que has estudiado, un poco, de idiomas extranjeros y que no eres capaz de leer esta escritura islámica. Además, te rehúsas a preguntarle a quienes pueden leerlo. Ven entonces, déjame que te lea el decreto supremo del rey».
El hombre cabeza hueca respondió: "Bueno, supongamos que hay un rey; ¿qué daño puede causarle del minuto de uso que le estoy dando a su riqueza? ¿Acaso su tesoro disminuirá por eso? De todos modos, no veo nada aquí que se parezca a una prisión o castigos".
Su amigo le respondió: "Esta tierra que ves es un terreno de maniobras. Es, además, una exhibición de sus maravillosas artes. Entonces, otra vez, puede considerarse como una morada temporaria carente de fundamentos. ¿No ves que todos los días llega una caravana mientras otra parte y se desvanece? Constantemente se vacía y se llena. Pronto toda la tierra será cambiada; sus habitantes partirán hacia otro reino más duradero. Allí, todos serán recompensados o castigados según sus servicios".
Ese cabeza hueca traicionero contestó con rebeldía: "Yo no lo creo. ¿Es acaso posible que toda una tierra perezca y se transforme en otro reino?"
Su fiel amigo entonces le respondió: "Ya que eres tan obstinado y rebelde, ven, permíteme demostrarte, con doce de las innumerables pruebas que existen, que sí hay un Tribunal Supremo, un reino de recompensas y generosidad, un reino de castigo y encarcelación, así este mundo es parcialmente vaciado cada día, también un día vendrá, cuando será totalmente vaciado y destruido".
Primer aspecto:
¿Es acaso posible que en cualquier reino, y en especial en tan espléndido reino como este, no hubiera una recompensa para aquellos que sirven con obediencia y un castigo para quienes se rebelan? La recompensa y el castigo son casi inexistentes aquí; entonces tiene que haber un Tribunal Supremo en alguna otra parte.
Segundo aspecto: ¡Observa la organización y la administración de este reino! Mira cómo todos, incluso los más pobres y los más débiles, son provistos con sustento perfecto y elaborado. Se les brinda el mejor cuidado a los enfermos. Aquí se pueden encontrar comidas y platos reales y deliciosos, decoraciones incrustadas de joyas, prendas bordadas y fiestas espléndidas. ¿Ves cómo todos prestan atención a sus tareas, con la excepción de la gente cabeza hueca como tú? Nadie trasgrede sus límites ni por un centímetro. La persona más grande está comprometida en el servicio modesto y obediente, con una actitud de temor y de admiración.
El gobernante de este reino debe poseer, entonces, una gran generosidad y una compasión contenedora, así como también, al mismo tiempo, una gran dignidad, una imponencia y honor exaltados. Ahora, bien, la generosidad requiere dar
bendiciones; la compasión no puede dispensarse con beneficencia; la dignidad requiere esfuerzo, la imponencia y el honor hacen imperativo que los descorteses sean castigados.
Pero ni siquiera una milésima parte de lo que la generosidad y la imponencia que requieren se ve en este mundo. El opresor retiene su poder, y el oprimido su humillación, cuando ambos parten y migran de este reino. Sus asuntos se dejan entonces, al Tribunal Supremo.
Tercer aspecto: ¡Ve con qué elevada sabiduría y orden se manejan los asuntos, y con qué verdadera justicia y balance se efectúan las transacciones! Ahora, un sistema de gobierno sabio requiere que aquellos que buscan refugio bajo el ala protectora del estado, deban recibir su favor, y la justicia demanda que se preserven los derechos de los sujetos, para que el esplendor del estado no sufra.
Pero aquí en esta tierra, ni una milésima parte de los requisitos de tal sabiduría y justicia se cumplen; por ejemplo, la gente cabeza hueca como tú usualmente deja este reino sin haber sido castigado. Sus asuntos se dejan entonces, al Tribunal Supremo.
Cuarto aspecto:
¡Mira estas joyas innumerables e inigualables que se muestran aquí, estos platos incomparables que sirven de banquete! Ellos demuestran que el gobernador de estas tierras posee infinita generosidad y tesoros inagotables. Ahora, tal generosidad y semejantes tesoros merecen y requieren una demostración dadivosa que debe ser eterna e incluir todos los objetos de deseo que sean posibles. Además, requieren que todos los que vengan como huéspedes a tomar parte de esa demostración estén allí eternamente, no sufran el dolor de la muerte y la separación. ¡Porque tal como el cese de dolor es agradable, así también, lo es el cese de placer doloroso!
¡Mira esas demostraciones y los anuncios relacionados a ellas! ¡Y escucha a estos heraldos que proclaman las artes finas y delicadas de un monarca que hace milagros, y que demuestra sus perfecciones! Ellos declaran su belleza inigualable e invisible, y hablan de las manifestaciones sutiles de su belleza oculta; entonces, él debe poseer una gran e increíble belleza y perfección invisible.
Esta perfección oculta y sin fallas requiere que alguien la aprecie y la admire, que la contemple y exclame Ma'shallah, así demostrándola y dándola a conocer. En cuanto a la belleza oculta e inigualable, también requiere ver y ser vista, o más bien, contemplarse a sí misma de dos maneras. La primera consiste en contemplarse a sí misma en diferentes espejos, y la segunda en contemplarse a sí misma por medio de la contemplación de los espectadores embelesados y los admiradores atónitos. La belleza oculta desea, entonces, ver y ser vista, contemplarse a sí misma eternamente y ser contemplada por siempre. Desea también la existencia permanente de aquellos que la observan con admiración y frenesí. Porque la belleza eterna no puede nunca estar satisfecha con un admirador efímero; además, un admirador destinado a perecer sin esperanza de retorno, encontrará que su amor se convertirá en enemistad cada vez que imagine su muerte, y su admiración y respeto le dará prioridad al desprecio. Está en la naturaleza del ser humano el odiar lo desconocido y aquello a lo que no se está acostumbrado.
Ahora, todos abandonan el hospedaje de este reino muy rápido y se desvanecen, habiendo visto sólo una luz o una sombra de la perfección y de la belleza por no
más que un momento, sin saciarse de ninguna manera. Entonces, es necesario que vayan hacia un reino eterno donde contemplarán la belleza y perfección Divina.
Quinto aspecto: Mira, es evidente, en todos estos asuntos que ese Ser inigualable posea la misericordia más grande. Porque Él hace que la ayuda se extienda rápidamente a cada víctima de desgracias, responde cada pregunta y petición; y con misericordia satisface hasta la más baja necesidad de Su sujeto más bajo. Si, por ejemplo, le duele la pata a una oveja de un pastor, o bien le da un medicamento o la lleva a un veterinario.
Ven entonces, vamos; hay una gran reunión en esa isla. Todos los nobles de la tierra están reunidos allí. Ve, uno de los más nobles comandantes, que lleva excelsas decoraciones, está dando un discurso, y solicita ciertas cosas de ese monarca compasivo. Todos los presentes dicen: 'Sí, nosotros también deseamos lo mismo', afirman y asienten a sus palabras. Ahora, escucha las palabras de ese comandante favorecido por su monarca:
'¡Oh, monarca que nos nutres con su generosidad! ¡Muéstranos la fuente y el origen de estos ejemplos y sombras que nos has mostrado! ¡Acércanos a tu trono de gobierno; no nos dejes perecer en estos desiertos! ¡Llévanos ante tu presencia y ten misericordia sobre nosotros! ¡Aliméntanos allí con la generosidad deliciosa que nos has hecho probar aquí! ¡No nos atormentes con la desesperación y el destierro! ¡No abandones a tus súbditos anhelantes, agradecidos y obedientes a sus propios recursos; no permitas que sean aniquilados!' El suplica mucho, tú también lo escuchas.
¿Es acaso posible que un monarca tan misericordioso y poderoso cumpla el propósito más pequeño de alguien tan diminuto y no cumpla por completo el objetivo más delicado y elevado de su comandante más amado y noble? Además, el propósito de ese comandante es el propósito de toda la humanidad, y, que se lleve a cabo es necesario por el placer, la compasión y la justicia del rey; un asunto fácil para él, no difícil, que le causa menos dificultad que los lugares pasajeros de placer que hay en el hospedaje del mundo. Habiendo hecho tanto esfuerzo en esos lugares de testimonio que durarán sólo cinco o seis días, y en los fundamentos de este reino, para demostrar instancias de su poder, sin duda, él demostrará de tal modo ante su trono de gobierno verdaderos tesoros, perfecciones y habilidades, y abrirá ante nosotros espectáculos tales que los intelectos quedarán perplejos.
Aquellos enviados a este campo de pruebas no serán, entonces, abandonados a sus propios medios; los palacios o calabozos de dicha los esperan.
Sexto aspecto: ¡Ahora ven, mira! Todos estos imponentes ferrocarriles, aviones, máquinas, depósitos y exhibiciones muestran que detrás del velo existe y gobierna un imponente monarca. Cuando un ejército vasto en el presente recibe la orden: 'tomen sus armas y preparen sus bayonetas', de acuerdo con las reglas de la guerra, mientras se maniobra, se parece a un bosque de robles altos. De la misma manera, cuando los soldados de una guarnición son comandados en días festivos para ponerse sus uniformes para el desfile y abrochar sus medallas, se parecerá de un extremo al otro, a un jardín colorido y ornamentado, donde todas las flores han florecido. A la inversa, cuando estén en el campo de desfile del mundo, las variadas e infinitas especies de los militares del Sultan-i Ezelí -los ángeles, los genios, los seres humanos, los animales e incluso las plantas sin sentimientos- reciben la orden de: كُنْ فَيَكُونُ en la lucha por la preservación de la vida y por la orden: 'tomen sus armas y equipos, y prepárense para defenderse', cuando preparan sus diminutas bayonetas que son los árboles y plantas con pinchos que se encuentran en todo el mundo, entonces se parecen a un ejército magnificente que avanza con sus bayonetas preparadas.
De igual modo, cada día y cada semana de la primavera es como un festival para cada clase de reino vegetal, y cada clase representa en sí misma a la mirada que atestigua al Sultan-i Ezelí con las decoraciones enjoyadas que Él les ha dado, como si fueran a desfilar para mostrar los regalos delicados que Él les ha otorgado. Es como si todas las plantas y los árboles le hicieran caso a una orden divina, se vistieran ropas enjoyadas producidas por el arte de Allah, se pusieran las decoraciones hechas por Su Poder Creativo; las flores y las frutas. La faz de la tierra entonces representa una tierra de desfile de un espléndido día festivo, un magnificente desfile brillante con los uniformes y decoraciones enjoyadas de los soldados.
Tal sabio o bien ordenado arreglo, ornamenta demuestra una certeza para todos los que no son ciegos, que derivan de la orden de un Sultan de poder infinito y Jakím. Semejante monarca requiere súbditos que sean
merecedores de él. Pero, ahora tú ves a todos sus súbditos reunidos en un hospedaje para caminantes, un hospedaje que es llenado y vaciado cada día. También podría decirse que sus súbditos ahora están reunidos en un campo de pruebas en pro de las maniobras, y este campo también cambia cada hora. Otra vez, podemos decir que todos sus súbditos permanecen en una exhibición por algunos minutos para contemplar los especimenes de la beneficencia del monarca, los productos valiosos de su arte milagroso. Pero la exhibición misma cambia a cada momento.
Ahora, esta situación y circunstancia concluyente demuestra que más allá del hospedaje, del campo de pruebas, de la exhibición, hay palacios permanentes, moradas duraderas, jardines y tesoros llenos de los puros y elevados originales de las muestras y formas.
Es por esto que hacemos un gran esfuerzo aquí. Aquí Él nos hace trabajar y allí nos da nuestra recompensa. Allí cada uno tiene una forma de felicidad apropiada a su capacidad.
Séptimo aspecto: Ven, vamos a pasear un poco, y veamos qué encontramos entre esta gente civilizada.
Observa que en cada lugar, en cada esquina, los fotógrafos están sentados y sacando fotos. Mira, en todos lados hay escribas sentados escribiendo cosas. Todo está siendo registrado. Están registrando las obras menos significativas, los eventos más comunes y corrientes. Ahora mira hacia arriba de la montaña alta; puedes ver un fotógrafo supremo instalado allí, dedicado al servicio del rey; está tomando fotos de todo lo que sucede en el área. El rey debe haber, entonces, dado esa orden; 'Registra todas las transacciones que se hagan y las obras que se realicen en el reino'. En otras palabras, ese Zát-i Muazzam está registrando todos los eventos y grabando todo con fotografías. El registro preciso que lleva debe ser, sin duda, para el día que llame a sus súbditos para rendir cuentas.
Ahora, ¿es acaso posible que un Jákim-i Jafíz, Que no descuida los hechos más banales de los súbditos más bajos, no registre las obras más significativas de los más grandes de sus súbditos, no los llame para rendir cuentas, no los recompense y no los castigue? Después de todo, son aquellos más importantes de entre sus súbditos que realizan obras ofensivas a su gloria, contrarias a su orgullo e inaceptable a su compasión, y esas obras permanecen sin castigo en este mundo. Debe ser, en consecuencia, que su castigo se pospone a la Corte Suprema.
Octavo aspecto:
Ven, permíteme leerte los decretos expedidos por ese monarca. Ve, reiteradas veces él hace las siguientes promesas y nefastas amenazas: «Los tomaré de vuestras moradas actuales y los llevaré al trono de mi gobierno. Allí les otorgaré la felicidad a los obedientes y encarcelaré a los desobedientes. Al destruir esa morada efímera, encontraré un reino diferente que contiene palacios y calabozos eternos».
Él puede fácilmente cumplir las promesas que hace, de tanta importancia para sus súbditos. Es, además, incompatible con su orgullo y su poder que rompa su promesa.
Entonces, ¡mira, oh, confundido! Tú asientes a los reclamos de tu imaginación mentirosa, tu intelecto consternado, tu alma engañosa, pero niegas las palabras de un ser que no puede ser obligado de ninguna manera a romper su promesa, cuya elevada estatura no admite ningún tipo de deslealtad, y de cuya veracidad todas las buenas obras son testigos. Por cierto que tu mereces un gran castigo. Te pareces a un viajero que cierra sus ojos a la luz del sol y en su lugar considera su propia imaginación. Sus deseos extravagantes de iluminar su camino increíblemente oscuro con la luz de su cerebro, a pesar de que no es más que una luciérnaga. Una vez que el monarca hace una promesa, por todos los medios la cumplirá. Su cumplimiento es muy fácil para él, además es muy necesario para nosotros y para todas las cosas, así como también lo es para él y para su reino.
En consecuencia, hay una Corte Suprema y una elevada felicidad.
Noveno aspecto: ¡Ahora, ven! Mira los líderes de esas oficinas y esos grupos. Cada uno tiene un teléfono privado para hablar personalmente con el rey. A veces también van directamente en persona. Ve lo que dicen y lo que informan unánimemente, que el monarca ha preparado un lugar muy magnificente y asombroso de recompensa y castigo. Sus promesas son enfáticas y sus amenazas son muy severas. Su orgullo y dignidad son tales que de ninguna manera se rebajaría ante la cobardía inherente de romper una promesa.
Quienes llevan este informe, que son tan numerosos como para ser aceptados universalmente, además, informan con un fuerte consenso unánime que "el trono y la oficina central del monarca elevado, algunas de cuyos indicios son visibles aquí, están en otro reino muy distante. Los edificios que existen en este campo de pruebas no son más que temporarios, y serán intercambiados más tarde por palacios eternos. Estos lugares cambiarán. Porque esta monarquía magnificente e imperecedera, el esplendor de lo que es evidente de sus actos, no pueden de
ninguna manera fundarse o basarse en asuntos tan trascendentes, efímeros, inestables, insignificantes, cambiantes, defectuosos e imperfectos. Más bien se basan en asuntos merecedores de él, eternos, estables, permanentes y gloriosos". Entonces, hay otro reino y por cierto que iremos a él.
Décimo aspecto: Ven, hoy es el equinoccio de primavera. Ciertos cambios sucederán, y cosas maravillosas ocurrirán. En este hermoso día de primavera, vayamos a caminar por la planicie.
Ve, otras personas también están yendo hacia ella. Tiene que haber algo de magia en el trabajo, porque los edificios que eran meras ruinas, de repente surgieron nuevamente, y esta planicie que una vez estuvo vacía se ha vuelto una ciudad populosa. Ve, cada hora muestra una escena diferente, cambiando de forma, tal como una pantalla de cine.
Pero nota, también, que entre estas escenas complejas y diversas, que cambian rápidamente existe un orden perfecto, para que todas las cosas se pongan en su lugar correcto. Las escenas imaginarias presentadas a nosotros en la pantalla del cine no pueden estar tan bien ordenadas como esta, y millones de magos habilidosos serían incapaces de este arte. Este monarca a quien no podemos ver, entonces, ha realizado milagros incluso más grandes.
¡Oh, tonto! Tú preguntas: "¿Cómo es posible que este reino vasto sea destruido y reestablecido en otro lugar?"
Tú ves que cada hora ocurren numerosos cambios y revoluciones, tal como esa transferencia de un reino a otro que tu mente no acepta. De esta reunión y dispersión se puede deducir que un cierto propósito está oculto dentro de estas rápidas uniones y separaciones, estas composiciones y disoluciones. Diez años de esfuerzo no se dedicarían a una unión destinada a durar no más de una hora. Entonces estas circunstancias que atestiguamos no pueden ser fines en sí mismos; son un tipo de parábola de algo más allá de ellas mismas, una imitación. Ese ser excelso los trae de una manera milagrosa, para que tomen forma y luego se fusionen, y el resultado es preservado y grabado, del mismo modo en que cada aspecto de una maniobra en el campo de batalla es anotado y grabado. Esto implica que los procedimientos en un gran concurso y reunión se basarán en lo que sucede aquí. Además, los resultados de todo lo que ocurre aquí serán mostrados permanentemente en una exposición suprema. Todos los fenómenos trascendentes y fluctuantes que vemos aquí darán fruto de forma eterna e inmutable.
Todas las variaciones que observamos en este mundo son, entonces, para una felicidad suprema, un tribunal elevado, en pro de los objetivos exaltados que aún son desconocidos para nosotros.
Undécimo aspecto: ¡Ven, oh, amigo obstinado! Embarquémonos en un avión o en un tren que viaje de este a oeste, es decir, del pasado al futuro. Veamos qué trabajos milagrosos ha realizado ese ser en otros lugares.
Mira, hay maravillas en cada mano como las moradas, los espacios abiertos y las exhibiciones que vemos. Pero son todas diferentes con respecto al arte y a la forma. Observa bien, sin embargo, la sabiduría manifiesta que denota orden, indicaciones de compasión evidente, signos de justicia elevada, y los frutos de infinita misericordia. Ve, observa en las moradas trascendentes, estos espacios abiertos transitorios, estas exhibiciones efímeras. Alguien que no carezca completamente de perspicacia comprenderá con certeza que ninguna sabiduría puede imaginarse más perfecta que la suya, ninguna providencia más bella que la suya, ninguna compasión más abarcativa que la suya, y ninguna justicia más gloriosa que la suya.
Si, tan sólo para discutir, como te imaginas, no existieran en la esfera de su reino las moradas permanentes, los lugares elevados, las estaciones fijas, las residencias duraderas, o la población residente y satisfecha; si las verdades de su sabiduría, compasión, misericordia y justicia no tuvieran un reino en el cual manifestarse por completo (porque este reino pasajero no es un lugar para que se manifiesten por completo); entonces, estaríamos obligados a negar la sabiduría que vemos, a negar la compasión que observamos, a negar la misericordia que está frente a nuestros ojos, y a negar la justicia cuyos signos son claramente obvios. Esto sería tan caótico como negar el sol, la luz con la que vemos con claridad al mediodía. También deberíamos considerar a quien del cual proceden, todas estas sabias medidas que vemos, todos estos actos generosos, todos estos regalos de misericordia, como un jugador vil o un tirano traicionero (¡Allah no lo permita!). Esto sería poner la verdad de cabeza.
Y convertir una verdad en su opuesto es imposible, según el testimonio unánime de todos los seres racionales, exceptuando sólo a los sofistas idiotas que niegan todo.
Entonces, hay un reino aparte del que existe en el presente. En él, hay un tribunal supremo, un lugar elevado de justicia, un lugar exaltado de recompensas, donde toda esta compasión, sabiduría, misericordia y justicia se harán manifiestas por completo.
Duodécimo aspecto: Ven, vamos a regresar ahora. Hablaremos con los jefes y los oficiales de estos variados grupos, al mirar sus equipamientos les preguntaremos si ese equipamiento les fue otorgado sólo para subsistir por un breve período en el reino, o si se les entregó para obtener una larga vida de dicha en otro reino. Veamos. No podemos ver a todos con sus equipamientos. Pero como ejemplo, veamos la credencial y el registro que identifica a este oficial. En su credencial, se especifican su rango, salario, tarea, provisiones e instrucciones.
Observa, este rango no se le dio sólo por algunos días; se le ha dado por un período de tiempo prolongado. Dice en su credencial: "Recibirás tal salario del tesoro el día tal". Pero la fecha en cuestión no llegará sino después de mucho tiempo, después de que este reino haya sido desalojado. De igual modo, la tarea mencionada en su credencial no se le ha dado para este reino temporario, sino para ganar una felicidad permanente en la proximidad del rey. Entonces, también, las provisiones que le han dado no pueden ser sólo para subsistir en este hospedaje por sólo algunos días; pueden ser sólo para una vida larga y feliz. Las instrucciones dejan bien en claro que él está destinado a otro lugar, que él está trabajando para otro reino.
Ahora observa estos registros. Contienen instrucciones para el uso y la disposición de las armas y el equipamiento. Si no hubiera otro reino más que éste, uno exaltado y eterno, ese registro con sus instrucciones categóricas, esa credencial que lo identifica con su información clara, no significarían nada.
Además, ese oficial respetado, ese comandante noble, ese jefe honorable caería a un nivel más bajo que el de todos los seres humanos; no sería más desdichado, desafortunado, humillado, desgraciado, indigente y débil que los demás.
Aplica el mismo principio a todo. Todo lo que observas da testimonio de que después de este mundo transitorio existe otro mundo y es eterno.
¡Oh, amigo! Este mundo temporario es como un campo. Es un lugar de instrucción, un mercado. Sin duda un tribunal supremo y una felicidad última lo sucederá. Si niegas esto, estarás obligado también a negar las credenciales que identifican a todos los oficiales, sus equipamientos y sus órdenes; de hecho, deberás negar también todo el orden que existe en el país, la existencia de un gobierno en él y todas las medidas que toma el gobierno. Entonces ya no merecerás el nombre de ser humano o la denominación de ser consciente. Tendrás menos sentido que los sofistas.
Ten cuidado, no pienses que las pruebas de la transferencia de la creación de un reino al otro se restringen a estos doce aspectos. Hay indicaciones y pruebas más allá de lo que se puede contar y enumerar, todas demuestran que este reino pasajero y cambiante será transformado en un reino permanente e inmutable. Hay también innumerables signos y evidencias que los seres humanos serán llevados de este hospedaje temporario a un trono de gobierno eterno de toda la creación.
¡Ven! Especialmente te mostraré una prueba que es más fuerte que todos los doce aspectos juntos.
Ven, entonces observa, en el medio de la gran asamblea que se ve a lo lejos está el mismo comandante noble que antes vimos en la isla, adornado con numerosas decoraciones; está haciendo un anuncio. Vayamos a escuchar. Ve, ese comandante luminoso y tan noble está transmitiendo un Edicto Supremo inscripto de forma elevada. Dice:
«Prepárense; irán a otro reino permanente, un reino tal que éste les parecerá un calabozo en comparación. Irán al trono del gobierno de nuestro rey, y allí recibirán su compasión y su generosidad, si prestan atención bien a este edicto y lo obedecen. Pero si se rebelan y lo desobedecen, serán arrojados a increíbles calabozos». Ese es el mensaje que transmite.
Si miras el decreto, verás que lleva un sello tan milagroso que no puede ser imitado de ninguna manera. Todos, salvo los idiotas como tú, saben con certeza que el decreto proviene del rey. Además, el comandante noble lleva decoraciones tan brillantes que todos, excepto los ciegos como tú, comprenden muy bien que él es el mensajero veraz de las órdenes del rey.
¿Es acaso posible que la enseñanza de la transferencia de un reino a otro, transmitido de modo desafiante por el noble comandante en el edicto supremo que ha recibido, pudiera abrirse a objeciones? No, no es posible, salvo que negásemos todo lo que hemos visto.
Ahora, oh, amigo, es tu turno para hablar. Di lo que quieres decir.
¿Qué debería decir? ¿Qué se puede decir para contradecir todo esto? ¿Quién puede hablar en contra del sol al mediodía? Sólo digo: "Eljamdulillah. Cien mil
veces gracias por haber sido salvado del dominio de la imaginación extravagante y vana, por haberme librado de un calabozo y una prisión por la eternidad. He logrado creer que existe una morada de felicidad en la proximidad del monarca, separada de este hospedaje confuso y pasajero. Todos somos aspirantes a ella".
Nuestra comparación que indica la verdad de la resurrección y del Más Allá ahora está completa. Ahora, con la anuencia de Allah, pasaremos a la verdad más exaltada. Presentaremos doce Verdades relacionadas entre sí que se corresponden con los doce aspectos mencionados anteriormente, y también presentaremos una introducción.
Introducción
[Por medio de algunas indicaciones, nos referimos aquí a varios asuntos explicados en otras partes, es decir, en las Palabras Veintidós, Diecinueve y Veintiséis.]
Primera Indicación
El hombre tonto de la historia que mencionamos anteriormente y su amigo confiable se corresponden con otros tres pares:
Primero: El alma maligna y el corazón.
Segundo: Los estudiantes de filosofía y los estudiantes del Sagrado Corán.
Tercero: La gente incrédula y la comunidad islámica.
El peor error y desvío de los estudiantes de filosofía, la gente incrédula y el alma maligna está en no reconocer a Yenáb-i Jak. Tal como en la historia mencionada el hombre confiable dijo: "no puede haber una carta sin un escriba, ni una ley sin un legislador", nosotros también decimos lo siguiente:
Un libro, en especial uno que en cada una de sus palabras una pluma diminuta ha inscrito otro libro entero, y que en cada letra una pluma delicada ha trazado un poema, no puede existir sin un escritor; esto sería completamente imposible. Así también este cosmos no puede existir sin su escritor; esto es absolutamente imposible. Porque el cosmos es precisamente semejante libro donde cada una de sus páginas incluye muchos otros libros, cada una de sus palabras contiene un libro, y cada una de sus letras contiene un poema. La faz de la tierra es tan sólo una página del libro del cosmos. Ve cuántos libros contiene. Cada fruta es una letra, y cada semilla es un punto. Ese punto contiene el índice de todo el árbol en su inmensidad. Un libro como este, pudo haber sido escrito sólo por la pluma poderosa del Zát-i Zulyelal Que disfruta de los atributos de esplendor y belleza, y Que es Quien posee sabiduría y poder infinitos. Entonces, la observación del mundo conduce inevitablemente a esta fe, salvo que uno esté embriagado en el desvío.
De igual modo, una casa no puede levantarse sin un constructor, en particular una casa adornada con obras de arte milagrosas, diseños maravillosos y ornamentaciones deslumbrantes. Tanto se ha puesto el arte en una de sus piedras como en todo el palacio. Ninguna inteligencia aceptará que pudiera levantarse sin un constructor; definitivamente necesita un maestro arquitecto. Además, dentro del edificio, las habitaciones auténticas toman forma y cambian a cada hora con el mayor orden y con facilidad, tal como si se cambiaran de ropa, o como si las escenas fueran traspasando una pantalla de cine. Podemos decir que incluso esas habitaciones pequeñas y numerosas se construyen constantemente en cada una de esas escenas.
De manera similar, el cosmos también requiere de un creador infinitamente sabio, omnisciente y todopoderoso. Porque el cosmos magnífico es un palacio que tiene el sol y la luna como sus lámparas y las estrellas como sus velas; el tiempo es como una soga o una cinta que cuelga dentro de él, sobre la cual Sáni-i Zulyelal cada año teje un nuevo mundo. Y dentro del mundo, Él teje el hilo del tiempo, Él ubica trescientas sesenta formas frescas y ordenadas. Las cambia con sumo orden y sabiduría. Ha hecho que la faz de la tierra sea una mesa de bendiciones que Él
adorna cada primavera con trescientas mil especies de la creación, que llena con innumerables tipos de regalos generosos. Esto Él lo hace de tal modo que todas se diferencian entre sí, bien separadas y distintas, a pesar de que están al mismo tiempo tan cerca y mezcladas. ¿Es posible pasar por alto la existencia del Sáni de semejante palacio?
Nuevamente, negar la existencia del sol, en un día despejado al mediodía, cuando sus rastros son observados y su reflejo es visto en cada burbuja sobre la superficie del océano, en cada objeto brillante sobre la tierra seca, y en cada partícula de nieve; hacer semejante negación sería delirar como los desquiciados. Porque si alguien negara y se rehusara a aceptar la existencia de un sol único, estaría obligado a aceptar la existencia de todo una serie de soles menores, cada uno real y existente en su propia luz, tan numerosos como las gotas y burbujas del océano, tan innumerables como las partículas de la nieve. Sería necesario creer que cada partícula diminuta contiene un sol enorme, a pesar de que la partícula es lo suficientemente grande como para contenerse a sí misma. Sería un signo aún más grande de locura y de desvío si alguien rehusara su conformidad con los atributos de perfección del Jálık-i Zulyelal, incluso mientras se contempla el cosmos bien ordenado que cambia constantemente de manera sabia y regular, que se renueva sin cesar de manera disciplinada, también sería como los delirios de un lunático, ya que indicaría creer y aceptar que la divinidad absoluta está presente en todas las cosas, en cada partícula.
Porque cada partícula de aire de alguna manera es capaz de entrar y provocar sus efectos en cada flor, fruto y hoja, y, a menos que un Creador le confíe esta tarea a la partícula, debe saber por sí misma la estructura y la forma de todos los objetos que penetra y afecta. En otras palabras, debe poseer un poder y conocimiento abarcativo.
Cada partícula de suelo es potencialmente capaz de hacer surgir todas las diferentes semillas que existen. Si no actuara bajo una orden, debería contener dentro de sí el equipamiento e instrumentos correspondientes a todas las variedades de árboles y plantas del mundo. O, para decirlo de otro modo, uno debería atribuirle a la partícula tal artesanía y poder, que es conciente de la estructura y las formas que cada uno de ellos va a asumir, y que es capaz de diseñarlas. Lo mismo es verdad con respecto a la partícula y otros reinos de la creación.
De esto puedes entender que en todas las cosas hay pruebas numerosas y manifiestas sobre la Unidad de Allah. Crear todas las cosas de una sola cosa, y hacer todas las cosas en una sola cosa, es una tarea posible sólo para el Creador de todas las cosas. Préstale atención a la declaración sublime:
Porque si alguien no acepta a Allah, el Vájid-i Ejad, debe aceptar dioses tan numerosos como los seres creados.
Segunda Indicación
En nuestra historia, hemos mencionado al Más Noble Comandante y dijimos que quien no sea ciego y vea sus decoraciones y medallas comprenderá que él actúa de acuerdo con las órdenes de un monarca y es su siervo favorecido. Ahora, ese Tan
Noble Comandante es el Mensajero Más Noble de Allah (A.S.M.), que A.S.M.. El sagrado Creador de un cosmos tan ornamentado, necesariamente debe tener un Noble Mensajero, así como el sol necesariamente debe tener luz. Porque el sol no puede existir sin dar luz, y la Divinidad no puede no mostrarse a sí misma, a través de enviar profetas. ¿Es acaso posible que una belleza de suma perfección no deseara manifestarse a sí misma por medio de alguien que la demostrará y la exponga?
¿Es acaso posible que una perfección de arte bello no deseara hacerse conocer por medio de un heraldo que atraerá la mirada de los seres humanos sobre ella?
¿Es acaso posible que la monarquía universal de la Máxima soberanía no deseara anunciar su unidad y que todo lo que existe necesita de Él, sin que Él necesite nada a través de los diferentes niveles de multiplicidad y particularidad por medio de un enviado que posee dos aspectos? Por los dos aspectos, nos referimos a que él es el enviado del reino de la multiplicidad a la Corte Divina, por su adoración universal, y también es el mensajero de la Corte Divina al reino de la multiplicidad, por su cercanía a Allah y por haberle confiado Su mensaje.
¿Es acaso posible que un poseedor de belleza inherente e infinita no deseara contemplarse a sí mismo y exponer frente a los demás, en numerosos espejos, los encantos de su belleza y los atractivos de su justicia? El Mensajero de Allah es Su amado, convirtiéndolo el amado de Él por medio de su adoración y sosteniendo un espejo ante Él, y también es el portador de Su mensaje, convirtiendo a Allah en el amado de los seres humanos y demostrándoles la belleza de Sus Nombres.
¿Es acaso posible que el dueño de los tesoros llenos de milagros maravillosos y de objetos poco comunes y valiosos, no deseara y anhelara exponerlos ante la mirada de los seres humanos por medio de un joyero experto, un descriptor elocuente, y así revelar sus perfecciones ocultas?
¿Es acaso posible que Quien manifieste la perfección de todos Sus Nombres en el cosmos por medio de adornos artísticos para que el ser humano los considere, para que el cosmos se parezca a un palacio decorado con todo tipo de arte maravilloso y sutil, no designara también a un maestro y un guía de las maravillas de su creación?
¿Es acaso posible que el Señor del cosmos no resolviera, por medio de un mensajero, el misterio complejo del objetivo y propósito de todos los cambios que suceden en el cosmos, y el acertijo contenido en las tres preguntas difíciles planteadas a todos los seres: «¿Cuál es nuestro origen? ¿Cuál es nuestro destino? ¿Cuál es nuestro propósito?»
¿Es acaso posible que Sáni-i Zulyelal Que se da a conocer a Sí mismo a seres tan sensibles por medio de Su creación justa, Que se hace amar por medio de Sus preciosas bendiciones, no les comunicara también a los seres sensibles, por medio de un mensajero, lo que Su placer desea de ellos a cambio?
¿Es acaso posible que Allah creara a la humanidad de una forma que la predispone a sufrir la conciencia de la multiplicidad pero que también contiene la habilidad de comprometerse en la adoración universal, sin que al mismo tiempo deseara alejarlos de la multiplicidad hacia la unidad, por medio de un maestro y guía?
Hay muchas otras funciones de la misión profética, cada una de las que es una prueba decisiva de que la Divinidad no puede no enviar mensajeros.
¿Alguna vez hubo alguien que apareciera en el mundo más merecedor y que tuviera más cualidades de las que mencionamos y más funciones que Muhammad, el Profeta árabe, Aleyjis-Salátu ves-Selam? ¿Alguna vez el tiempo nos ha demostrado a alguien más adecuado y apropiado para el rango de la misión profética y la tarea de transmitir el mensaje de Allah? No, ¡para nada! Él es el maestro de todos los mensajeros, el mejor de todos los profetas, el líder de todos los puros, el más cercano a Allah de todos aquellos que se han acercado a Él, el más perfecto de todos los seres, el monarca de todos los guías hacia lo correcto.
Además de las innumerables indicaciones de su misión profética que derivan de más de mil milagros, como la división de la luna y el brote de agua de sus dedos, que todos los eruditos confirman con unanimidad, el milagro supremo del Glorioso Corán -un océano de verdad y un libro milagroso de cuarenta diferentes aspectos- es en sí mismo suficiente para demostrar su misión profética tan claramente como el sol. Ya que explicamos los cuarenta aspectos diferentes de lo milagroso del Corán en otros tratados, en particular en la Palabra Veinticinco, abreviamos nuestra discusión de este asunto aquí.
Tercera Indicación
No creas que el ser humano intrascendente es demasiado insignificante para que este mundo vasto se acabe y otro reino se despliegue simplemente para que él rinda cuentas. Porque aparentemente, el ser humano intrascendente tiene gran importancia como maestro de todos los seres, en virtud de lo vasto de sus actos, como el heraldo de la monarquía de Allah, y por ser quien manifiesta la adoración universal.
También, que nadie pregunte: "¿Cómo puede uno ganar el tormento eterno en el curso de una vida tan breve?" Porque la incredulidad busca arrastrar a la creación, algo tan valioso y exaltado como una letra escrita por Allah, hacia las profundidades del sin sentido y el despropósito. Es un insulto a todos los seres, ya que niega y rechaza las manifestaciones e impresiones de los Nombres Sagrados de Allah que son visibles en todos los seres, y busca negar todas las pruebas que demuestran la veracidad y la sinceridad de Yenáb-i Jak. Por lo tanto, la incredulidad es un crimen de infinitas proporciones que merece un castigo infinito.
Cuarta Indicación
En la historia, vimos por medio de doce aspectos que un rey que tenía un reino parecido a un hospedaje transitorio necesariamente debe tener otro reino, uno eterno y permanente, que manifieste su esplendor y la sublimidad de su poder.
Del mismo modo, no es de ninguna manera posible que Jálık eterno del mundo trascendente creara este mundo y no creara también un reino eterno.
No es posible que Sáni duradero de este único pero inestable cosmos, creara este cosmos y no creara otro cosmos permanente y duradero.
No es posible que el Fátir de este mundo que es Jakím, Kádir y Rajím, que es como una exhibición, o un campo de pruebas, creara este mundo y no creara también un Más Allá en el que los propósitos de este mundo se hagan manifiestos.
Se entrará a esta verdad por medio de doce puertas, y las doce puertas se abrirán por medio de otras doce verdades. Comenzaremos con la más corta y simple.
PRIMERA VERDAD
La Puerta del Dominio y la Soberanía, la Manifestación del Nombre de Rab
¿Es acaso posible que la gloria del dominio de Allah y Su Divina soberanía no creara un cosmos como éste, para demostrar Sus perfecciones, con objetivos tan nobles y propósitos tan elevados, sin establecer una recompensa para los creyentes que, a través de la fe y de la adoración responden a estos objetivos y propósitos? ¿O que Él no castigara a los desviados que tratan a Sus propósitos con rechazo y desprecio?
SEGUNDA VERDAD
La Puerta de la Generosidad y Misericordia, la Manifestación de los Nombres de Kerím y Rajím
¿Es acaso posible que Rab de este mundo, Que en Sus obras demuestra infinita generosidad, infinita misericordia, infinito esfuerzo e infinita gloria, no diera una recompensa de una manera apropiada a Su generosidad y misericordia; no castigara de una manera apropiada a Su esfuerzo y gloria? Si uno observa la disposición de los asuntos de este mundo, uno ve que todos los seres vivos -desde los más débiles hasta los más poderosos- tienen una forma adecuada de sustento. Por cierto, a los más débiles y los más impotentes se les da la mejor manera de sustento. Se le da un remedio inesperado a cada desdichado. Este obsequio y esta bendición están distribuidos con tan elevada generosidad que evidentemente es el trabajo de una mano divina.
Por ejemplo, en la primavera, todos los árboles son decorados con ropas tan delicadas como la seda, tal como las huríes del Paraíso; ellos están incrustados con flores y frutas, como si fueran joyas; son obligados a ofrecernos numerosas variedades de las frutas más selectas, en las ramas que se extienden delicadamente como las manos de un siervo. De igual modo, se nos ofrece la miel saludable y dulce para comer, de la mano de la abeja con su aguijón; somos vestidos con la ropa más delicada y suave por medio de un insecto que no tiene manos; y dentro de una semilla pequeña se preserva un gran tesoro de generosidad para nosotros. Es obvio que todo esto es el efecto de la más bella generosidad, un sentido de la más delicada misericordia.
Entonces, también, el hecho que, a excepción del ser humano y ciertos animales salvajes, todas las cosas, desde el sol, la luna y la tierra hasta los seres más pequeños, realizan sus funciones con suma exactitud, no sobrepasan sus límites ni por un centímetro, y observan una obediencia universal con un espíritu de gran sobrecogimiento; esto demuestra que actúan por la orden de un Poseedor de gran gloria y dignidad. También es obvio que la manera en que todas las madres en el reino vegetal, animal y humano, socorren a sus crías incapaces y débiles con el delicado alimento de leche y compasión tierna, es una manifestación de la suprema misericordia de Allah.
Ya que el Mutasarrif de este mundo tiene entonces semejante generosidad, misericordia, esplendor y gloria, demuestra que Su infinita gloria y esplendor requiere el castigo de los descorteses; que Su infinita generosidad requiere infinita munificencia, y Su infinita misericordia requiere un otorgamiento de favor merecedor de sí mismo. Ahora, en este mundo transitorio y una vida breve, sólo una millonésima parte de todo esto, como una gota del océano, se establece y manifiesta a sí misma. Debe haber, en consecuencia, un reino de bendición apropiado a esa generosidad y merecedor de esa misericordia. Si no, uno debería negar la existencia de la misericordia que es visible a nosotros, y esto sería como negar la existencia del sol que llena cada día con su luz. Porque la muerte irrevocable transformaría la compasión en desastre, el amor en aflicción, la bendición en venganza, el intelecto en una herramienta de miseria, y el placer en dolor, para que la propia esencia de la misericordia de Allah se desvanezca.
Además, debe haber un reino de castigo apropiado a la gloria y dignidad de Allah. Porque generalmente el opresor abandona este mundo mientras todavía posee su poder, y el oprimido mientras todavía está subyugado a la humillación. En consecuencia, estos asuntos se difieren para la atención de un tribunal supremo; no es que se desatiendan. También sucede a veces que se promulga el castigo en este mundo. Los tormentos que sufrieron los desobedientes y los rebeldes de los siglos pasados demuestran que el ser humano no es abandonado a sus propios medios, y que está siempre sujeto a los golpes de su esfuerzo y de la majestuosidad de Allah.
¿Es acaso posible que el ser humano tuviera la tarea más importante de toda la creación y estuviera dotado de las capacidades más importantes; que el Sustentador del ser humano se diera a conocer con todas Sus obras bien ordenadas, y que el ser humano entonces fallara en reconocerlo a cambio por medio de la adoración; o que Allah Se hiciera amar por los seres humanos a través de las numerosas frutas adornadas de Su misericordia, y que el ser humano entonces fallara en hacerse a sí mismo amado de Allah a través de la adoración; o que Allah demostrara Su amor y misericordia al ser humano a través de Sus bendiciones multicolores y que el ser humano entonces fallara al respetarlo con agradecimiento y alabanzas; es acaso posible que el ser humano permaneciera sin castigo, librado a sus propios medios, o que ese poderoso Zát-i Zulyelal no preparara un reino de retribución para él?
¿Es acaso posible, por otra parte, que Él no preparara un reino de recompensa y dicha eterna para aquellos creyentes que responden a que Rajman-i Rajím se de a conocer al reconocerlo con fe; al que Él Mismo se haga amado al amarlo con adoración; y a Su misericordia al ofrecer agradecimiento y veneración?
TERCERA VERDAD
La Puerta de la Sabiduría y Justicia, la Manifestación de los Nombres de Sabio y Justo
¿Es acaso posible que Zát-i Zulyelal, Que demuestra Su soberanía dominante en la sabiduría y el orden, la justicia y equilibrio que dominan a todas las cosas, desde el átomo hasta el sol, no otorgara Su favor a aquellos creyentes que busquen refugio debajo del ala protectora de Su dominación, quienes creen en Su Sabiduría y Justicia, y cuyos actos son por el propósito de adorarlo?
Nuevamente, ¿es posible que Él no castigue a aquellos seres humanos rudos y descorteses que descreen de Su sabiduría y justicia, y que se rebelan contra Él con insolencia? Ahora ni siquiera la milésima parte de esa sabiduría y justicia se ejercita con respecto al ser humano, en este mundo transitorio; es decir, se difiere. La mayoría de los desviados dejan este mundo sin ser castigados, y la mayoría de los creyentes parten de él sin ser recompensados. Todas las cosas, entonces, se posponen para el tribunal supremo, una dicha final.
Sí, es evidente que el Ser Que controla este mundo lo hace según una sabiduría infinita. ¿Necesitas una prueba? Es la preservación de interés y el beneficio de todas las cosas. ¿No ves que los numerosos y sabios beneficios son intencionados en todos los miembros, huesos y venas del ser humano, incluso en las células de su cerebro y en cada partícula de su cuerpo? ¿No ves que de ciertos miembros tienen beneficios sabios tan numerosos como los frutos de un árbol? Todo esto demuestra que los asuntos se hacen de acuerdo con una sabiduría infinita. La existencia de una suma regularidad en la creación de todas las cosas es una prueba de la misma verdad.
La compresión del programa exacto del desarrollo de una bella flor en una minúscula semilla, la inscripción en una pequeña semilla con la pluma del destino del rollo de obras de un árbol, su historia de vida y su lista de equipamiento, demuestra que una pluma de suma sabiduría está en funcionamiento.
La existencia de un grado elevado de arte delicado en la creación de todas las cosas prueba que existe también la impresión de un Sáni infinitamente Sabio. Además, la inclusión adentro del diminuto cuerpo del ser humano de un índice de todos los seres, de las llaves de todos los tesoros de misericordia, y de los espejos de todos los Nombres Divinos, demuestra la existencia de sabiduría dentro de ese arte infinitamente delicado. Ahora, ¿es acaso posible que la sabiduría que así impregna a las obras de dominación no deseara eternamente favorecer a aquellos que buscan refugio debajo del ala protectora de la dominación y los que ofrecen obediencia con fe?
¿Deseas una prueba que todas las cosas se hacen con justicia y equilibrio? El hecho de que todas las cosas están dotadas de un ser, que se les da forma y se las ubica en un lugar apropiado de acuerdo con el equilibrio preciso y en su justa medida, demuestra que todos los asuntos se hacen con infinita justicia y equilibrio.
De igual modo, el hecho de que a todas las cosas se les da sus derechos a su manera, y que reciban todas las necesidades de sus seres, todos los requisitos para
la vida de la manera más adecuada; esto también es el signo que deja una mano de infinita justicia.
Nuevamente, el hecho de que se le de una respuesta a cada petición y pedido realizado a través de la lengua de las habilidades, por la impotencia y por necesidad natural, demuestra la existencia de una justicia y una sabiduría infinitas.
Ahora, ¿es acaso posible que la justicia y la sabiduría de Allah que se apresuran en aliviar la menor necesidad del ser más pequeño de la creación fallaran en proveer inmortalidad, la mayor necesidad del ser humano, el ser más grande; que fallaran en responder a su gran petición y reclamo de ayuda; o que no preservaran lo elevado de su dominación sin preservar los derechos de Sus siervos? El ser humano, cuya vida es tan breve, no puede experimentar la verdadera esencia de justicia en este mundo transitorio; es por esta razón que los asuntos se posponen para un tribunal supremo. Porque la justicia verdadera requiere que el ser humano, este ser aparentemente insignificante, deba ser recompensado o castigado, no de acuerdo con su insignificancia sino con la magnitud de sus crímenes, la importancia de su naturaleza y la grandeza de sus deberes. Ya que este mundo pasajero y transitorio está lejos de manifestar semejante sabiduría y justicia por el ser humano, que es creado para la eternidad, necesariamente habrá un Infierno eterno y un Paraíso duradero de ese Justo y Zát-i Yelíl-i Zulyelal, ese Sabio y Zát-i Yemíl-i Zulyelal.
CUARTA VERDAD
La Puerta de la Generosidad y Belleza, la Manifestación de los Nombres de Yevvád y Yemíl.
¿Es acaso posible que la generosidad y la munificencia infinitas, las riquezas inagotables, los tesoros inacabables, la belleza sin igual y eterna, la perfección sin fallas y duradera, no requiera de la existencia de suplicantes agradecidos, espectadores anhelantes y observadores atónitos, todos destinados a permanecer una eternidad en una morada de dicha, un lugar de reposo? Sí, adornando la faz del mundo con todos estos objetos de belleza, creando la luna y el sol como sus lámparas, llenado la superficie de la tierra con las variedades de sustento y así haciéndolo un banquete de bendiciones, convirtiendo a los árboles frutales en tantos platos, y renovándolos varias veces en cada estación del año; todo esto demuestra la existencia de una generosidad y munificencia infinitas.
Semejante munificencia y generosidad inacabables, semejantes tesoros de misericordia inagotables, requieren de la existencia de una morada de reposo, un lugar de dicha, que es eterna y contiene todos los objetos deseables dentro de él.
También requieren que aquellos que disfrutan tal dicha permanezcan en esa morada de reposo eternamente, sin sufrir el dolor del cese y de la separación. Porque tal como el cese de dolor es una forma de placer, así también el cese de placer es una forma de dolor, uno que tan infinita generosidad no está dispuesta a tolerar. Entonces requiere de la existencia de un paraíso eterno y de suplicantes para permanecer en él eternamente.
La generosidad infinita y la munificencia desean otorgar infinitas bendiciones e infinita amabilidad. El otorgamiento de infinitas bendiciones e infinita amabilidad requiere a su vez infinita gratitud. Esto necesita de la existencia perpetua de aquellos que reciben todas las bondades y constantes bendiciones. Un disfrute insignificante,
amargado por el cese, y que dura sólo por un breve periodo de tiempo, no es compatible con los requisitos de la generosidad y munificencia.
Observa también las diferentes regiones del mundo, cada una como una exhibición donde se exponen las artesanías de Allah. Presta atención a las proclamas de la dominación en manos de todas las plantas y animales sobre la faz de la tierra y escucha a los profetas y a los evliyas, los heraldos de las bellezas Divinas. Ellos unánimemente demuestran las perfecciones sin fallas del Sáni-i Zulyelal al demostrar Sus artes milagrosas, y así invitan a las miradas de los seres humanos.
Sáni de este mundo tiene, entonces, perfecciones muy importantes, sorprendentes y secretas. Es esto lo que Él desea demostrar por medio de Sus artes milagrosas. Porque la perfección secreta y sin fallas desea manifestarse ante aquellos que lo apreciarán, admirarán y lo observarán maravillados diciendo ¡Ma'shallah!. La perfección eterna requiere de la eterna manifestación. Semejante manifestación eterna a su vez requiere de la existencia perpetua de aquellos que la aprecian y la admiran. El valor de la perfección siempre se hundirá en la mirada de su admirador si éste carece de existencia perpetua.
Nuevamente, los seres bellos, artísticos, brillantes y adornados que cubren la faz de la tierra, dan testimonio de la justicia de una belleza sin igual y trascendente, e indican los encantos sutiles de una hermosura inigualable y oculta, tal como la luz atestigua el sol.
Cada manifestación de esa belleza sagrada y trascendente indica la existencia de incontables tesoros ocultos en cada uno de los Nombres de Allah. Ahora, una belleza tan exaltada, inigualable y oculta, tal como desea ver su propia belleza en un espejo y contemplar los niveles de su belleza en un reflejo animado y anhelante, así también desea volverse manifiesta, para mirar su propia belleza a través de los ojos de los demás. Es decir, desea ver a su propia belleza de dos maneras; primero, al contemplarse a sí misma en espejos de variados colores; y segundo, a través de la mirada de los testigos anhelantes hacia ella misma, de perplejos admiradores de su belleza.
En breve, la belleza y la justicia desean ver y ser vistas. Ambas requieren de la existencia de testigos anhelantes y admiradores perplejos. Y ya que la belleza y la justicia son eternas y perdurables, sus testigos y admiradores deben tener una vida perpetua. Una belleza eterna no puede nunca estar satisfecha con admiradores transitorios. Un admirador condenado a la separación irreversible descubrirá que su amor se convertirá en enemistad una vez que él conciba la separación. Su
admiración cederá ante el ridículo, su respeto ante el desprecio. Porque tal como un hombre obstinado es un enemigo de lo que él desconoce, así también se opone a todo lo que yace más allá de su alcance, y el amor que no es infinito responderá a una belleza que merece la admiración interminable con enemistad implícita, odio y rechazo. De esto entendemos la profunda razón de la enemistad con Allah de los incrédulos.
Entonces la generosidad y la munificencia interminables, la justicia y la belleza inigualables, la perfección sin fallas; todo requiere de la existencia de suplicantes y admiradores eternamente agradecidos y anhelantes. Pero vemos en este hospedaje del mundo que todos dejan rápidamente y se desvanecen, habiendo sólo probado esa generosidad, suficiente para estimular su apetito pero no para saciarlo, y habiendo visto sólo una luz tenue de la perfección, o más bien una sombra débil de su luz, sin que de ninguna manera queden completamente satisfechos. Por consiguiente, que los seres humanos vayan a un lugar de felicidad eterna donde todo les sea otorgado en completa medida.
En breve, tal como este mundo, con todos sus seres, decisivamente demuestra la existencia del Sáni-i Zulyelal, así también Sus atributos y Nombres sagrados indican, muestran y lógicamente requieren de la existencia del Más Allá.
QUINTA VERDAD
La Puerta de la Compasión y la Adoración de Muhammad (A.S.M.), la Manifestación de los Nombres Muyíb y Rajím
¿Es acaso posible que un Rab que posee infinitamente compasión y misericordia, Quién con mucha compasión satisface la necesidad más pequeña de Sus seres de la manera más inesperada, Quién atiende a la apagada súplica de ayuda de Su ser más oscuro, y Quién responde a todas las peticiones que escucha, ya sea en voz alta y a través de su estado; es acaso posible que semejante Señor no preste atención a la petición más grande del más importante entre Sus siervos, el más amado entre sus seres, que no escuchara y le garantizara su oración más exaltada? Aquel cuyo reino ha durado mil trescientos cincuenta años y continúa, que generalmente ha tenido más de trescientos cincuenta millones de súbditos y, a quien sus súbditos diariamente renuevan su promesa de lealtad y por cuyas perfecciones ellos continuamente atestiguan, cuyas órdenes son obedecidas con perfecta sumisión, cuyo tono espiritual ha coloreado la mitad del globo terráqueo y a una quinta parte de la humanidad, que es el amado de los corazones de los seres humanos y el educador de sus espíritus; semejante ser sin duda es el siervo más grande del Rab Quien lo hace prevalecer sobre el universo.
Además, ya que la mayoría de los reinos de seres aplaudieron la función y el deber de ese ser al cargar el fruto de sus milagros, con certeza es el ser más amado del Jálık del cosmos. De igual modo, el deseo de perpetuidad que existe en todos los seres humanos en virtud de su naturaleza, un deseo que eleva a los seres humanos desde lo más bajo de lo bajo a lo más alto de lo alto, es el más grande de todos los deseos y peticiones, adecuadas para ser presentadas ante el Kádíu'l-Jáyát sólo por el más grande de Sus siervos.
La bondad y la facilidad manifestadas en la alimentación y nutrición de los animales débiles y jóvenes demuestran que Málik del cosmos ejercita Su soberanía con misericordia infinita. ¿Es acaso posible que una compasión misericordiosa de este nivel en ejercicio de soberanía no acepte la oración del más virtuoso y bello de toda la creación? Esta verdad se explica en la Palabra Diecinueve, pero repitamos nuestra declaración sobre este asunto aquí:
¡Oh, amigo que escuchas estas palabras junto a mi propia alma! Dijimos en la comparación que hubo una reunión en cierta isla, y un comandante muy noble dio
un discurso allí. Para descubrir la verdad indicada en la comparación, ven, vayámonos de esta época, y en nuestra mente e imaginación viajemos a la Península Arábiga en la bendita época del Profeta (A.S.M.), para visitarlo y observarlo mientras él realiza sus tareas y se dedica a la adoración. Ve, tal como él es el medio para obtener la dicha eterna, por medio de su misión profética y guía, así también él es la razón de la existencia de esa dicha y el medio para la creación del Paraíso, a través de su adoración y oración.
¡Ahora, ve! Ese ser está rezando por la dicha eterna con una súplica tan suprema, con una adoración tan sublime, que es como si esta isla, o incluso todo el mundo, estuviera rezando y suplicando junto a él. Porque la adoración que él realiza contiene dentro de sí misma no sólo la adoración de la comunidad que lo sigue, sino también aquella de todos los otros profetas, en su esencia, en virtud de la correspondencia que existe entre él y ellos.
Además, él realiza su oración suprema y ofrece sus súplicas en una congregación tan vasta que es como si todas las personas iluminadas y perfectas, desde la época de Adán hasta el presente, estuvieran siguiéndolo en la oración y diciendo "Ámin" a sus súplicas.
Él está rezando por una necesidad tan universal -la inmortalidad- que no solamente la gente de esta tierra, sino los habitantes de los cielos y de toda la creación están participando de sus súplicas y en silencio proclaman: "¡Sí, oh, nuestro Rab! Acepta su oración; nosotros también lo deseamos". Él pide por la dicha eterna con una tristeza tan conmovedora, con tanto anhelo, con tanto deseo, y con tanta súplica que hace que todo el cosmos llore y así comparta su oración.
Ve, él desea y reza por la dicha, por semejante propósito y objetivo que él eleva al ser humano y a todos los seres de la cautividad en el estado abismal de la aniquilación absoluta, desde el no tener valor, ni uso, ni propósito hasta a la cúspide de la preciosura, eternidad, función exaltada y el rango de ser un texto escrito por Allah.
Ve, él hace su petición con un ruego tan elevado de socorro, hace su súplica con una petición tan dulce de misericordia, que es como si él hiciera que todos los seres, los cielos y el trono de Allah mismo escuchen, y se hagan eco de su oración con gran entusiasmo con gritos de "¡Ámin, oh, Señor, Ámin!"
Por cierto, no es de ninguna manera posible que Mutasarrif de este mundo, todos Cuyos actos existen evidentemente por la conciencia, el conocimiento y la sabiduría, no estuviera al tanto y estuviera desinformado de los actos del más destacado de todos Sus seres.
Nuevamente, es absolutamente imposible que Mutasarrif-i Alím sea indiferente a las obras y las oraciones de ese ser destacado entre Sus seres, y que las considere sin importancia a pesar de estar al tanto de ellas.
Es incluso más imposible que el Mutasarrif-i Kadír-i Rajím no acepte sus oraciones, si no es indiferente a ellas.
Sí, a través de la luz del Ser según Muhammad (A.S.M.), la forma del mundo ha cambiado. La verdadera esencia del ser humano y de todos los seres en el cosmos se evidenciaron a través de esa luz; se volvió claro que cada una de ellos es una misiva del Eterno Adorado que proclama los Nombres Divinos, seres preciosos y profundos con funciones otorgadas por Allah y destinadas a manifestar la eternidad. Si no fuera por esa luz, los seres estarían condenados a la aniquilación total, no tendrían ningún valor ni sentido, serían inútiles y estarían confundidos, serían el resultado de la casualidad ciega y estarían hundidos en la oscuridad de la ilusión.
Es por esta razón que tal como los seres humanos dicen "amén" a la oración del Profeta (A.S.M.), así también todos los otros seres, desde la faz de la tierra hasta el trono de Allah, desde el suelo hasta las estrellas, todos se enorgullecen de su luz, y proclaman su conexión con él. El mismísimo espíritu de la adoración del Profeta (A.S.M.) es ciertamente nada más que la oración. Nuevamente, todos los movimientos y las obras del cosmos son oración. Por ejemplo, el progreso de una semilla hasta que se convierte en árbol es una forma de oración al Jálik.
En breve, los filósofos tienden a la incredulidad por el hecho de que consideran las cosas como imposibles, mientras que la Palabra Diez (la discusión sobre la resurrección), por medio de la pregunta reiterada "¿es acaso posible?" muestra dónde yace la imposibilidad y así les da un golpe en la boca.
Ve, él pide dicha y eternidad a un Ser tan Omnioyente, Generoso y Poderoso, tan Omnividente, Misericordioso y Sapiente, que Él ve, oye, acepta y se apiada del deseo más secreto, del anhelo más oscuro de sus seres, esto es, de manera observable. Él responde todos los ruegos incluso si son ofrecidos silenciosamente. Él otorga todas las cosas y responde todos los ruegos de una manera tan sabia, perceptiva y misericordiosa que no quedan dudas de que todo ese cuidado y esa regulación pueden derivar sólo del Omnioyente y Omnividente, del Generoso y Misericordioso.
Escuchemos lo que el Orgullo de Todo Ser está pidiendo, esa fuente de honor para toda la humanidad, ese ser único de toda la creación, que carga en su espalda el peso de todos los seres humanos, que parado sobre esta tierra levanta sus manos hacia el trono de Allah y ofrece una oración que en su realidad contiene la esencia de la adoración de toda la humanidad.
Ve, está pidiendo la dicha eterna para sí mismo y para su comunidad. Está pidiendo la eternidad y el Paraíso. Está haciendo su ruego junto con los Divinos Nombres Sagrados que demuestran su belleza en los espejos de todos los seres creados. Puedes ver, por cierto, que está buscando la intercesión de esos Nombres.
Si no hubiera incontables razones y causas para la existencia del Más Allá, una sola oración de ese ser exaltado sería suficiente para la creación del Paraíso, una tarea tan fácil para el poder del Creador Misericordioso como la creación de la primavera.
Por cierto, ¿cómo podría la creación del Paraíso ser difícil para Kádir-i Mutlak Que en cada primavera convierte la faz de la tierra en una llanura de resurrección, y da lugar allí a cien mil ejemplos de resurrección?
Del mismo modo en que la misión profética de Muhammad (A.S.M.) fue la razón para la fundación de este reino de prueba -el dicho:
es una indicación de esto- así también la adoración que él realizó fue la razón para la fundación de la morada de dicha.
¿Es acaso posible que la perfección sin fallas de artesanía, la belleza inigualable de la soberanía expresada en el orden del mundo y en la contenida misericordia que reduce todo al desconcierto, no respondiera a su oración, y así toleraría una forma extrema de fealdad, crueldad y desorden? ¿Es acaso posible que escuchara los deseos más insignificantes y los otorgara, pero desestime los deseos significativos e importantes, los considere sin valor y no los cumpla? ¡No, mil veces no! Semejante belleza no puede nunca aceptar tal fealdad y convertirse a sí misma en fea.
Entonces, así como el Profeta Aleyjis-Salátu ves-Selam abrió las puertas de este mundo con su misión profética, él abre las puertas del Más Allá con su adoración.
SEXTA VERDAD
La Puerta del Esplendor y la Eternidad, la Manifestación de los Nombres de Yelíl y Bákí.
¿Es acaso posible que el esplendor de la soberanía que domina y ordena a todos los seres, desde los soles y árboles hasta las partículas, tal como soldados obedientes, concentrara toda su atención en los seres desdichados y trascendentes que pasan una vida temporaria en el hospedaje de este mundo; y no creara una esfera de esplendor eterna y duradera, una manifestación inacabable de soberanía?
La demostración del esplendor Divino en el cambio de las estaciones del año, los movimientos sublimes de los planetas en los cielos como si fueran aeroplanos, la subyugación de todas las cosas, la creación de la tierra como la cuna del ser humano y el sol como su lámpara, las transformaciones vastas como la reanimación y el embellecimiento del planeta muerto y seco; todo esto demuestra que detrás del velo existe una soberanía sublime, que un monarca espléndido está trabajando.
Ahora, semejante reino soberano requiere de súbditos que lo merezcan, así como también de una forma apropiada de manifestación. Pero observa este hospedaje del
mundo, y verás que la clase más significativa de sus súbditos, dotado con las funciones más contenedoras se reúnen sólo en forma temporal y en los estados más desdichados. El hospedaje se llena y se vacía cada día.
Todos los súbditos se quedan sólo temporalmente en esta morada de prueba para ser probados en servicio. La morada en sí misma cambia a cada hora.
Nuevamente, todos los súbditos del monarca se quedan sólo por algunos minutos para contemplar las muestras de la generosidad preciosa del Sáni-i Zulyelal, para considerar Sus obras de arte milagrosas en la exhibición del mundo con el ojo de un comprador. Luego desaparecen. La exhibición en sí misma cambia a cada minuto. Quien la deja, no regresa, y quien llega a ella, parte.
Ahora este estado y esta circunstancia definitivamente demuestran que detrás y más allá de este hospedaje, de este campo de prueba, de esta exhibición, hay palacios permanentes y moradas eternas que manifiestan y apoyan por completo la soberanía eterna de Allah; hay jardines, tesorerías originales de puras y exaltadas formas y copias que vemos en este mundo. Si nos esforzamos aquí, es por todo eso. Aquí Él nos hace trabajar y allí nos da nuestra recompensa. La dicha espera por todos allí, según su capacidad, mientras que no derroche su parte. Sí, es imposible que semejante reinado eterno se concentre exclusivamente en estos desdichados seres trascendentes.
Considera esta verdad a través del telescopio de la siguiente comparación. Tú estás viajando por un camino. Ves un caravasar delante de ti en el camino, construido por un gran personaje para que la gente lo venga a visitar. Se gasta muchísimo oro en la decoración del caravasar para que los huéspedes disfruten su estadía de una noche allí, y para su instrucción.
Pero los huéspedes ven muy poco de esas decoraciones, las ven por un corto período de tiempo; prueban brevemente los placeres de lo que se les ofrece, siguen su camino sin estar satisfechos. Pero cada huésped toma una foto de los objetos del caravasar por medio de su cámara especial. También, los siervos de ese gran personaje registran con mucho cuidado la conducta de todos los huéspedes y preservan el registro. Mira también, que él destruye todos los días la mayoría de las decoraciones valiosas y las reemplaza con decoraciones frescas para los nuevos huéspedes que van llegando.
Después de ver todo esto, ¿quedará alguna duda de que el personaje que ha construido este caravasar en el camino, tiene moradas permanentes y exaltadas, tesoros inagotables y preciosos, un flujo de gran generosidad? Por medio de la generosidad demostrada en el caravasar, intenta solamente estimular el apetito de sus huéspedes para aquellas cosas que mantiene en su presencia inmediata; para despertar su deseo por los regalos que él ha preparado para ellos.
Así que también, si observas el hospedaje de este mundo sin caer en embriaguez, comprenderás los siguientes nueve principios:
Primer Principio: Comprenderás que este mundo no existe por sí mismo, no más que el caravasar. Es imposible que asuma esta forma por sí mismo. Más bien, es como un hospedaje bien construido, diseñado sabiamente para recibir la caravana de seres que llegan constantemente para descender antes de volver a partir.
Segundo Principio: Comprenderás, también, que quienes viven dentro de este hospedaje son huéspedes. Están invitados por su Sustentador Generoso a la Morada de Paz.
Tercer Principio: Comprenderás, además, que los adornos de este mundo no existen simplemente para el disfrute y la admiración. Porque si producen placer por un corto tiempo, causan dolor por un tiempo más largo cuando cesan. Te hacen probar y estimulan tu apetito, pero nunca te sacian. Porque o bien la vida del placer es corta, o tu vida es corta, demasiado corta para que estés satisfecho. Estos adornos de alto valor y breve duración, deben entonces existir para la instrucción en la sabiduría, para que provoque el agradecimiento, y para alentar a los seres humanos a que busquen los originales perpetuos de los cuales ellos son copias. Existen, entonces, para los objetivos exaltados más allá de ellos mismos.
Cuarto Principio: Comprenderás también que los adornos de este mundo Existen numerosos propósitos para la existencia de todo, y numerosos resultados fluyen de su ser. No están restringidos a este mundo ni a sus propias almas, como creen los desviados, estando así perdidos en la vanidad y el sinsentido. Por el contrario, los propósitos de la existencia y los resultados de la existencia de todas las cosas se relacionan con las siguientes tres categorías.
La primera y más exaltada pertenece al Creador. Consiste en presentar ante la mirada del Shájid-i Ezeli las miradas enjoyadas y milagrosas que Él ha fijado al objeto en cuestión, como si estuvieran en un desfile militar. Vivir por un segundo efímero es suficiente para obtener ese vistazo. Por cierto, la potencialidad y la intención de la existencia es suficiente, sin alguna vez emerger a la vida. Dan cuenta de este propósito, por ejemplo, los delicados seres que se desvanecen rápidamente y las semillas y los granos, cada uno siendo una obra de arte, que nunca surgen a la vida, es decir, nunca dan frutos ni flores. Nada de esto sucede por inutilidad o sinsentido. Así, el primer propósito de todas las cosas es proclamar, por medio de su vida y existencia, los milagros de poder y los trazos de artesanía del Sáni y desplegarlos ante la mirada del Sultan-i Zulyelal.
El segundo propósito de toda la existencia y el resultado de todos los seres pertenecen a la creación consciente. Todo es como una misiva que despliega la verdad, un poema artístico, o una palabra sabia del Sáni-i Zulyelal, ofrecida a la mirada de los ángeles y los genios, de los seres humanos y animales, que desean ser leídos por ellos. Es un objeto para la contemplación y la instrucción de cada ser consciente que lo consideren.
El tercer propósito de toda la existencia y el resultado de todos los seres pertenecen al alma de la cosa misma, Y consiste de consecuencias tan menores como la experiencia de placer y felicidad, y de vivir con algún nivel de permanencia y confort.
Si consideramos el propósito de un siervo empleado como un timonel de algún barco real, vemos que sólo un centésimo de ese propósito se relaciona al timonel en sí mismo -por ejemplo, el salario que recibe- noventa y nueve centésimos del propósito se relacionan con el rey que es el dueño del barco. Una relación similar existe entre el propósito de algo relacionado a su propio ser y su existencia mundanal, y su propósito relacionado con su Sáni.
A la luz de esta multiplicidad de propósitos, ahora podemos explicar la compatibilidad más importante entre la sabiduría divina y la economía por un lado, y la munificencia divina y la generosidad -en realidad, la generosidad infinita- por el otro lado, Incluso si parecen ser opuestos y contradictorios. En los propósitos individuales de las cosas, la liberalidad y la generosidad predominan, y el Nombre del Yevvád se manifiesta. Desde el punto de vista del propósito individual, los frutos y los granos están por cierto más allá de lo que se puede computar, y demuestran la infinita generosidad. Pero en los propósitos universales, predomina la sabiduría y se manifiesta el Nombre de Jakím. Sin importar cuántos propósitos tenga un árbol, cada uno de sus frutos contiene todos esos propósitos, y pueden dividirse en las tres categorías que hemos establecido. Sus propósitos universales demuestran una sabiduría y economía infinitas. Así se combinan la sabiduría infinita, la generosidad infinita y la munificencia, a pesar de su supuesta oposición.
Por ejemplo, uno de los propósitos de formar un ejército es para mantener el orden. Para lo que sea que estén disponibles las tropas, el propósito será suficiente o será más que suficiente. Pero todo el ejército será apenas suficiente para otros propósitos como proteger las fronteras nacionales y repeler al enemigo; su tamaño estará en perfecto equilibrio con suma sabiduría. Así, la sabiduría del estado se unirá a su esplendor, y se puede decir que no hay un exceso en el ejército. son como muestras y formas de las bendiciones almacenadas en el Paraíso por la misericordia del Rajman para los creyentes.
Quinto Principio: Comprenderás, también, que todos estos objetos efímeros con arte no han sido creados para la aniquilación, para aparecer brevemente y luego desvanecerse. El propósito para su creación es bastante breve como para ser congregados en existencia y tomar la forma deseada, para que puedan ser notados, sus imágenes preservadas, sus significados conocidos, y sus resultados registrados. Es decir, para que, por ejemplo, los espectáculos eternos puedan ser invocados para la gente de la eternidad, que ellos puedan servir a otros propósitos en el reino de la eternidad. Comprenderás que las cosas han sido creadas para la eternidad, no para la aniquilación; y en cuanto a la aparente aniquilación, tiene el sentido de haber completado una tarea y de eximirse del servicio, porque cada ser transitorio avanza hacia la aniquilación en un aspecto, pero permanece eternamente con numerosos otros aspectos.
Observa, por ejemplo, a la flor, una palabra del poder de Allah; por un corto período de tiempo sonríe y nos mira, luego se esconde detrás del velo de la aniquilación; parte tal como una palabra que sale de tu boca. Pero lo hace confiándole miles de sus amigos a los oídos de los seres humanos. Deja atrás los significados en las mentes de los seres humanos tan numerosos como esas mentes. La flor, también, al expresar su significado y así cumplir con su función, se va y parte. Pero se va dejando su forma aparente en la memoria de todo el que la ve, su esencia interior es cada semilla. Es como si cada memoria y semilla fuera una cámara que graba la decoración de la flor, o un medio para su perpetuación. Si ese fuera el caso con un objeto en el nivel más simple de vida, se puede comprender fácilmente qué tan ligado a la eternidad está el ser humano, la forma más elevada de vida y el poseedor de un alma eterna. Nuevamente, del hecho de que las leyes -cada una parecida a un espíritu- de acuerdo con el cual, las grandes plantas que florece y dan frutos están formadas, las representaciones de sus formas están preservadas y perpetuadas de una manera muy regular en diminutas semillas a través de los cambios tempestuosos; de este hecho se puede comprender fácilmente qué tan ligado y relacionado a la eternidad está el espíritu del ser humano, que posee una naturaleza extremadamente exaltada y comprensiva, y que, a pesar de estar vestida con un cuerpo, es una ley consciente y luminosa promulgada de la orden divina.
Sexto Principio: También comprenderás que no se ha dejado observar al ser humano a voluntad, con una soga atada sin apretar alrededor de su cuello; por el contrario, las formas de todas sus obras están grabadas y registradas, y los resultados de todos sus actos están preservados para el día en que se lo llame a rendir cuentas.
Séptimo Principio: Comprenderás, además, que la destrucción infligida sobre los bellos seres del verano y de la primavera en el otoño no es para la aniquilación, sino que es una forma de hacer que se retiren después de haber prestado un servicio. Es también una forma de vaciamiento para hacer espacio para la nueva creación que vendrá con la próxima primavera, para preparar el suelo alistándolo para los seres que vendrán a asumir sus funciones. Finalmente, es una forma de advertencia Divina para los seres conscientes, para despertarlos de la negligencia que los hace olvidar sus deberes, del ebrio letargo que los hace olvidar su obligación de dar las gracias.
Octavo Principio: Comprenderás esto, también, que el Eterno Sáni de este mundo trascendente tiene otro mundo duradero; es a éste al que Él exhorta e impele a sus siervos.
Noveno Principio: Comprenderás, además que un Ser tan Compasivo les otorgará a Sus siervos elegidos en ese mundo regalos tales que ningún ojo ha visto jamás, ningún oído a escuchado jamás, ni su imagen ha cruzado el corazón de ningún ser humano. En esto creemos.
SÉPTIMA VERDAD
La Puerta de la Protección y la Preservación, la Manifestación de los Nombres de Jafíz y Rakíb.
¿Es acaso posible que el atributo de Allah de Preservador, que protege todas las cosas con sumo orden y equilibrio, -cosas que hay en los cielos y en la tierra, en la tierra seca y en los océanos húmedas, grandes y pequeñas, comunes y exaltadas- y como sea, tamiza sus resultados a través de la rendición de cuentas; es acaso posible que este atributo permitiera que las obras y actos del ser humano, el ser humano al que se le ha dado la disposición elevada de la humanidad, el rango de la vicegerencia suprema de Allah, y la tarea de cargar la Confianza Suprema; no se grabaran, no fueran pasadas por el tamiz de la rendición de cuentas, no se pesara en la balanza de la justicia, no se castigara o se recompensara como es debido, incluso si sus actos y obras pertenecen a la soberanía universal de Allah? ¡No, no es de ninguna manera posible!
Sí, el Ser que administra este cosmos preserva todas las cosas en orden y equilibrio. El orden y el equilibrio son las manifestaciones de conocimiento y sabiduría, de voluntad y poder. Porque vemos que la sustancia de cada objeto creado es diseñada de una manera bien ordenada y simétrica. Cada una de las formas que cambia a través de su vida no sólo está bien ordenada, sino que la totalidad de estas formas también están marcadas con el mismo orden.
Vemos, también, que Jafíz-i Zulyelál preserva muchas formas de todas las cosas cuyas vidas terminan cuando han realizado su función y que parten del mundo manifiesto, en las memorias de los seres humanos, que son como una especie de
tabla preservada, o en la forma de un espejo arquetípico. Él también escribe e inscribe una breve historia de sus vidas en una semilla, que es como el resultado y las consecuencias del todo. Así, Él hace que todas las cosas se preserven en espejos que pertenecen tanto al mundo exterior como al interior. La memoria del ser humano, el fruto del árbol, el grano de la fruta, la semilla de la flor, todo demuestra la universalidad extrema de la ley de la preservación.
¿No ves que todas las flores y frutos de la vasta primavera, los registros de sus obras de forma apropiada, las leyes de su formación, y las imágenes de sus formas, están todos inscriptos en el espacio limitado de una semilla diminuta y están allí preservados? La próxima primavera, su registro de obras es enviado, en una especie de rendición de cuentas apropiada a ellos, y otro mundo vasto de primavera es enviado, con sumo orden y sabiduría. Esto demuestra con qué poderosa comprensión el atributo de Allah de Preservador se ejercita a sí mismo. Considerando que los resultados de semejantes cosas transitorias, comunes, efímeras e insignificantes que son preservados, ¿es acaso posible que las obras de los seres humanos, que ceden frutos importantes en el mundo de lo oculto, el mundo del Más Allá, y el mundo de los espíritus, desde el punto de vista de la soberanía universal; es acaso posible que no fueran guardadas y preservadas, no fueran grabadas como un asunto de importancia? ¡No, de ninguna manera!
Sí, de esta manifestación del atributo de Allah de Preservador se puede deducir que el Dueño de toda la creación dedica un gran cuidado al orden de todas las cosas que pasan en Su reino. Presta mucha atención a la función de soberanía, y le prodiga un cuidado extremo a la soberanía del reinado. Así Él graba o hace que se graben, los eventos más insignificantes, los servicios más pequeños, y preserva en numerosas cosas la forma de todo lo que sucede en Su reino. Este atributo de Preservador indica que un registro importante de se abrirá y especialmente los actos y obras de los humanos respetados y honrados en su más grande esencia, que tienen mucha importancia, estarán sujetos a una balanza y a un examen preciso: los registros de las obras de los seres humanos serán revelados.
Ahora, ¿es acaso posible que el ser humano se ennoblezca con la vicegerencia de Allah y de Su Confianza, que como testigo de la universalidad de la soberanía, proclame la unidad de Allah en el reino de la multiplicidad, así actuar como un controlador, un testigo al compartir una parte de la glorificación de Allah y la adoración de la mayoría de los seres; es acaso posible que hiciera todo esto y luego irse a la tumba y dormir tranquilamente sin haber sido despertado alguna vez? ¿Sin haber sido cuestionado por sus obras, ya sean pequeñas o grandes? ¿Qué no fuera a la llanura de la resurrección y fuera juzgado en el Tribunal Supremo? ¡No, de ninguna manera!
¿O es posible que el ser humano huya y se esconda a sí mismo en la aniquilación, para así entrar a la tierra y ocultarse del Kadír-i Zulyelal Cuyo Poder sobre todas las contingencias del futuro, La totalidad del pasado, extendiéndose desde el presente hasta el comienzo de la creación, consiste de acontecimientos. Todos los días, años y siglos que existieron es como una línea, una página, un libro, escrito por la pluma del destino; la mano del poder de Allah ha inscrito Sus signos milagrosos allí con suma sabiduría y orden.
De igual modo, el tiempo del presente hasta la resurrección, el Paraíso y la eternidad, consiste enteramente de contingencias. El pasado consiste de eventos, el futuro de contingencias. Ahora si se comparan estas dos cadenas de tiempo entre sí, se vería que es una verdad absoluta que el Ser Que creó el ayer y que causó la existencia de los seres peculiares a él, es capaz también de crear el mañana junto con sus seres. Nuevamente, no hay duda que los seres y maravillas del pasado, esa demostración maravillosa, son las obras milagrosas de un Kadír-i Zulyelal. Son testigos decisivos de que ese Kadír es capaz de crear todo del futuro y sus contingencias, y de manifestar todas sus maravillas.
Quien crea una manzana debe con certeza ser capaz de crear todas las manzanas del mundo y de causar la existencia de la vasta primavera. A la inversa, quien no puede crear una primavera no puede crear una simple manzana tampoco, porque la manzana se hace en la misma mesa de trabajo. Pero Quien hace una manzana puede hacer la primavera. Cada manzana en un ejemplo en miniatura de un árbol, incluso de un jardín o de un cosmos. La semilla de la manzana que lleva en sí misma la historia de vida de un árbol enorme es, desde el punto de vista de la artesanía, un milagro tal, que quien la crea, entonces, es capaz de todo. Así también, quien es capaz de crear el hoy es capaz de crear también el día de la resurrección, y es el único capaz de crear la primavera que es capaz también de crear la resurrección. Quien sujeta a todos los mundos del tiempo pasado a la cinta del tiempo y los demuestra allí con suma sabiduría y orden, es sin duda capaz de agregar a otros seres a la cinta del futuro y demostrarlos allí. En muchas de las Palabras, en particular en la Palabra Veintidós, probamos con absoluta certeza que: "quien no puede crear todo, tampoco puede crear nada, y quien puede diseñar una cosa, puede diseñar todo. También, si la creación de todo se le confía a un solo ser, la creación de todas las cosas se vuelven tan simples como la creación de una sola cosa; así surge la facilidad. Si, por el contrario, se la confía a numerosas causas, y se la atribuye a la multiplicidad, la creación de una sola cosa se vuelve tan difícil como la creación de todo, y semejante dificultad surge como al borde de la imposibilidad". lo ocurrido en el pasado -cada uno siendo
un milagro de Su poder- atestiguan, y Quien crea visiblemente el invierno y la primavera, que juntas, se parecen a la resurrección?
Ya que el ser humano no es llamado a rendir cuentas ni a ser juzgado de manera apropiada mientras está en este mundo, se desprende que debe presentarse ante un Tribunal Supremo y una felicidad final.
OCTAVA VERDAD
La Puerta de la Promesa y la Amenaza, la Manifestación de los Nombres de Yemíl y Yelíl.
¿Es acaso posible que Sáni de este mundo, Alím-i Mutlak y Kadír-i Mutlak, no cumpliera la muy repetida promesa y amenaza que han sido proclamadas unánimemente por todos los profetas y han sido testigo al unísono por todos los veraces y los evliyas, y así demostrara debilidad e ignorancia? ¡Allah no lo permita! Todo lo que se implica por Su promesa y amenaza no es para nada difícil para Su poder de cumplir; es extremadamente simple y fácil. Es tan fácil para Él como lo es traer nuevamente a la próxima primavera a todos los seres de la última primavera, en parte idéntica, en parte similar. Es nuestra necesidad, la necesidad de todo, Su propia necesidad y la necesidad de Su soberanía de dominación, que Él deba cumplir Su promesa. Que Él rompiera Su promesa sería contrario a la dignidad de Su poder, y se contradiga de Su supremo conocimiento. Porque romper una promesa puede surgir sólo de la ignorancia o de la impotencia.
¡Oh, negador! ¿Sabes qué crimen tan tonto estás cometiendo con tu incredulidad y negación? ¡Al prestar atención a tu propio capricho mentiroso, tu intelecto delirante, tu alma engañosa, tú rechazas como un mentiroso a Quien de ninguna manera puede ser obligado a romper Su promesa, Cuya gloria y estatura de ninguna manera puede admitir que se rompa Su palabra, y Cuya autenticidad y veracidad están avaladas por todos los asuntos y objetos visibles! A pesar de tu
insignificancia infinita, estás cometiendo un crimen de proporciones infinitamente grandes. Sin dudas mereces un castigo grande y eterno. De acuerdo con algunas narraciones, el hecho de que un diente de algunas personas del Infierno será tan grande como una montaña, servirá como signo de la magnitud de sus crímenes. Oh, negador, tú eres como un viajante que cierra su ojos ante la luz del sol y a cambio mira a la fantasía de su propia mente. Su imaginación, como una luciérnaga, desea iluminar el sendero espantoso frente a él con la luz emanada de la lámpara de su mente. Lo que Yenáb-i Jak ha prometido, Cuyas palabras veraces son estos seres que vemos y Cuyos signos auténticos y elocuentes son el proceso de la naturaleza, Él seguramente lo cumplirá. Él establecerá un Tribunal Supremo, y otorgará una dicha suprema.
LA NOVENA VERDAD
Es la Puerta de la concesión de la vida y la muerte por Allah, es la Manifestación de los Nombres de Jayy-i Kayyum, Mujyí y Mumit.
¿Es del todo posible que Aquel que da la vida a esta gran tierra muerta y seca; Quien en tal acto demuestra Su poder a través del desarrollo de más de trescientas mil formas de creación, cada una de ellas tan notables como el ser humano; Quien además demuestra en este desarrollo Su comprensivo entendimiento a través de las infinitas distinciones y diferenciaciones que Él hace en la compleja mezcla de todas esas formas; Quien dirige la mirada de todos Sus siervos de felicidad bendita prometiéndoles la resurrección en todos Sus grados divinos; Quien demuestra el esplendor de Su Denominación provocando que toda Su creación colabore con la otra, para girar dentro del círculo dentro de Su orden y Su deseo, para ayudar al otro y presentarse ante Él; Quien muestra la importancia que Él le ha dado al ser humano creándolo como el más abarcativo, el más preciado y delicado, el más valorado y valioso fruto del árbol de la creación dirigiéndolo sin intermediario y subyugando todas las cosas a él; - es acaso posible que tal Kadír-i Rajím, tal Alím-i Jákim no causara la resurrección; no reuniera a Sus seres o fuera incapaz de hacerlo; devolviera al ser humano a la vida o fuera incapaz de hacerlo; sería capaz de inaugurar Su Corte Suprema; no sería capaz de crear el Cielo y el Infierno? No, por supuesto, de ninguna manera, nada de esto es posible.
Por supuesto, el Todopoderoso Poseedor de todos los asuntos crea en cada siglo, cada año y cada día, en la estrecha y efímera superficie del globo terráqueo, numerosas aleyas, ejemplos e indicaciones de la Resurrección Suprema y de la llanura del Día del Juicio Final.
En la resurrección que tiene lugar en cada primavera vemos que, en el curso de cinco o seis días, a más de tres cientos mil tipos diferentes de animales y plantas, Él primero los crea y luego los muestra. A las raíces de todos los árboles y plantas, también como algunos animales, Él los resucita y los devuelve exactamente como ellos habían sido. Él crea los otros animales de una forma muy similar, casi idéntica. Las semillas que se parecen, en su forma externa, para estar cerca unas de otras, sin embargo, en el curso de seis días o seis semanas llegan a ser distintas y se diferencian entre sí, y entonces con extrema rapidez y facilidad, son resucitadas en sumo orden y equilibrio. ¿Es acaso posible que para Aquel Que hace todo esto, algo pudiera ser difícil; que Él pudiera ser incapaz de crear el cielo y la tierra en seis días,
que Él pudiera ser incapaz de resucitar al ser humano con un solo golpe? ¡No, de ningún modo esto es imposible para Él!
Déjanos suponer que hubiese algún escritor talentoso que pudiese escribir en una sola hora las confusas y ocultas cartas de trescientos mil libros en una sola hoja sin error, omisión o defecto, completa y de la mejor forma. Si hubiese alguien entonces te diría que este escritor podría escribir de nuevo de memoria un libro escrito por él que hubiera caído en el agua y llegara a destruirse, ¿Entonces dirías que él es incapaz y no creerías en su habilidad? O pensarías que un Sultán Milagroso que, para demostrar su poder o simplemente por dar un ejemplo de advertencia, elimina todas las montañas con una sola orden, cambia su reino de arriba a abajo, y transforma el agua en tierra seca. Entonces ves que una gran roca rueda hacia un valle, entonces el camino queda bloqueado para los huéspedes viajantes que asisten a la recepción del Sultán y ellos son incapaces de pasar. Si alguien te hubiera dicho: "Este Exaltado eliminará la roca o disolverá la roca, así como de genial esto pueda ser, con una sola orden, Él no dejará a sus huéspedes varados". ¿Dirías entonces que Él no eliminará la roca o será incapaz de hacerlo? ¿O si alguien un día pudiera reunir a un gran ejército y eres informado de que él reúne a sus batallones con un toque de trompeta después de que ellos se hubieran dispersado a descansar, y los batallones hicieran fila de forma disciplinada, ¿Responderías diciendo, "no me lo creo"? Si estuvieras diciendo alguna de estas cosas, entenderás que tu comportamiento sería verdaderamente necio.
Si has entendido estas tres parábolas, ahora mira más allá y ve como Nakkash-i Ezelí gira la página blanca del invierno frente a tus ojos y abre las páginas verdes de la primavera y del verano. Entonces, Él inscribe en la página de la faz de la tierra con la pluma del Poder y el Destino, de la forma más bella, más de trescientas mil especies de creación. Ninguna invade a la otra. Él las escribe todas juntas pero sin que alguna se interponga en el camino de la otra. En su creación y forma cada una se mantiene separada de la otra sin ninguna confusión. No hay error en la escritura.
Este Zát-i Jakím-i Jafíz, Quien preserva e inserta el espíritu de un gran árbol en la más pequeña semilla tan minúscula como un punto -¿Es permisible incluso preguntar cómo Él preserva los espíritus de aquellos que mueren?
Este Kadír Que hace que el globo terráqueo gire como una piedrita en una honda- ¿Es incluso permisible preguntar como Él eliminará esta roca del camino de sus huéspedes que están viajando para conocerlo en el Más Allá?
De nuevo, Aquel de la Zát-i Zulyelal Que desde la nada recluta e inscribe a nuevos en Su batallón, con la orden de كُنْ فَيَكُونُ y con la mayor disciplina las tropas de todas los seres vivos, de cada partícula de todos sus cuerpos, y entonces crea armadas altamente disciplinadas - ¿Es permisible incluso preguntar cómo Él puede hacer cuerpos sometidos a Su disciplina como un batallón, cómo Él puede juntar sus mutuamente conocidas partículas fundamentales, y sus miembros que lo componen?
Además, ves con tus propios ojos, los numerosos diseños hechos por Allah como aleyas, símiles e indicaciones de resurrección, diseños situados por Él en cada edad y época del mundo, en la alternancia del día y de la noche e incluso en la aparición y desaparición de las nubes en el cielo. Si te imaginas a ti mismo viviendo hace mil
años, y después comparas una con otra, las dos alas del tiempo que son el pasado y el presente, entonces verás símiles de la reunión e indicaciones de la resurrección tan numerosas como los siglos y los días. Si, entonces, después de presenciar muchos símiles e indicaciones esperas una resurrección corpórea tan improbable como racionalmente inaceptable, entenderas que tu comportamiento es pura necedad.
Ve lo que el Supremo Decreto dice en cuanto a la verdad que estamos discutiendo:
En resumen: No hay nada que haga imposible la resurrección. La gloriosa y eterna Dominación, el Todopoderoso y la Soberanía que todo lo abarca Aquel Que da la vida y la muerte en esta tierra grande y maravillosa como si fuese un simple animal; Aquel que ha hecho de esta tierra una cuna agradable, un buen barco, para el ser humano y para los animales; Aquel Que ha hecho del sol una adornada lámpara que ilumina y calienta la posada del mundo; Aquel Que ha hecho de los planetas vehículos para el transporte de Sus ángeles - Su Dominio tan espléndido y Su Soberanía tan perfecta no pueden estar construidos en basa a asuntos transitorios, perecederos, inestables, insignificantes, cambiantes, inacabables, deficientes e imperfectos de este mundo.
Él debe, entonces, tener otro reino, uno que Lo merezca, permanente, estable, inmutable y glorioso. Por supuesto Él debe tener otro sultanato, y es por el bien de éste que Él nos hace trabajar, y por ello nos somete. Todos estos espíritus iluminados que han penetrado desde las apariencias externas a la verdad, y han sido ennoblecidas con la proximidad a la Presencia Divina, todos los pilares espirituales dotados de corazones iluminados, todos estos posesores de inteligencia lúcida, todos atestiguan que Él nos trasladará al otro reino. Ellos informan unánimemente que Él ha preparado allí para nosotros una recompensa y compensación, y relatan que Él está repetidamente dándonos firmes promesas y severas advertencias.
Romper una promesa, es una humillación infundada y completa. No puede ser de ninguna manera reconciliada con la Gloria de Su Cercanía de Allah. Igualmente, fallar en el cumplimiento de un tratado tampoco surge de la falta de poder e impotencia. En realidad la incredulidad es un crimen extremo, La incredulidad denuncia la creación de inutilidad presunta y falta de sentido. Esto es un insulto a toda la creación, una negación de la manifestación de los Nombres Divinos en el reflejo de los seres. Es una falta de respeto a los Nombres Divinos, un rechazo al testigo traído a la Unidad Divina por todos los seres. Es una negación de toda la creación. Corrompe las potencialidades del hombre de tal manera que son incapaces de reformarse y poco receptivos al bien. La incredulidad es además un acto de gran injusticia, una transgresión contra la creación y todos los derechos de los Nombres de Allah, la preservación de aquellos derechos, así como el incumplimiento natural del alma del incrédulo, hace necesario que esta incredulidad sea imperdonable. Las palabras
expresa este significado. y no puede ser
perdonado. Kadír-i Mutlak está exento y exaltado sobre toda impotencia. Aquellos que nos traen su testimonio y su informe, a pesar de todas las diferencias en sus métodos, temperamentos y caminos, están totalmente de acuerdo con los principios este asunto. Por su cantidad, ellos tienen la autoridad de la unanimidad. Por su cualidad, ellos tienen la autoridad del culto consenso. Por su rango, cada uno es una estrella que guía a la humanidad, del ojo apreciado de un pueblo, el objeto de veneración de una nación. Por su importancia, cada uno es un experto y una autoridad en el asunto. En cualquier arte o ciencia, se prefiere a dos expertos antes que a miles de inexpertos, y dos afirmadores positivos, antes que miles de negadores de la transmisión del informe. Por ejemplo, el testimonio de dos hombres afirmando que ven la luna creciente al principio del Ramadán anula totalmente la negación de miles de negadores.
En resumen: En el mundo entero no hay un informe más verdadero, no hay una reivindicación más firme, no hay una verdad más aparente que ésta. El mundo es sin duda un campo, y la resurrección como un suelo trillado, una cosecha. El Paraíso y el Infierno son los almacenes.
DÉCIMA VERDAD
La Puerta de la Sabiduría, la Gracia, la Misericordia y la Justicia; la Manifestación de los Nombres de Jakím, Kerím, Ádil y Rajím
¿Es acaso posible que Málik-ul Mulk-i Zulyelal en este hospedaje efímero del mundo, en este transitorio lugar de prueba, en este sitio de interés inestable que es la tierra, tan manifiesta de sabiduría, tan evidente de gracia, tan sobrecogedora de justicia, tan abarcativa de misericordia; es acaso posible que en Su reino, en los mundos de las dimensiones externas e internas de las cosas, no existieran moradas permanentes con habitantes eternos, posiciones duraderas con residentes inmortales, y que como resultado todas las verdades de la sabiduría, la gracia, la misericordia y la justicia que vemos ahora se deteriore hasta convertirse en la nada?
Nuevamente, ¿es acaso posible que ese Zát-i Jakím elija al ser humano, entre toda Su creación, para recibir un tratamiento directo y universal por parte de Él, lo convirtieran en un espejo contenedor de Sí Mismo, le permitiera probar, pesar y familiarizarse con todos los contenidos de Sus tesoros de misericordia, Se hiciera conocer con todos Sus Nombres, lo amara y se hiciera amado a Sí Mismo; que Él hiciera todo esto y después no despachara al ser humano desdichado hacia ese reino eterno, lo invitara a esa morada de dicha permanente y hacerlo feliz allí?
¿Es acaso posible que Él impusiera sobre cada ser, como una semilla, una tarea tan pesada como un árbol, montar sobre él las instancias de Su sabiduría tan numerosas como las flores, y aspectos beneficiosos tan numerosos como las frutas, pero asignarle a esa tarea, a esas instancias de Su sabiduría y a esos aspectos benéficos, un propósito que pertenece sólo a este mundo, algo tan pequeño como una semilla? ¿Que Él hiciera ese propósito nada más que la vida de este mundo, algo menos valioso que un grano de mostaza? ¿Qué Él no hiciera de los seres semillas para el mundo del significado y la labranza para el reino del Más Allá, para
que ellos sedan allí sus verdaderos y valiosos resultados? ¿Que Él permitiera semejantes alternancias significativas para permanecer sin un propósito, para que sean vacías y en vano? ¿Que Él no girara sus rostros hacia el mundo del significado y del Más Allá, para que ellos allí puedan revelar sus verdaderos propósitos y resultados apropiados?
Nuevamente, ¿es acaso posible que al hacer que las cosas conviertan su propia naturaleza Él presentara Sus propios Atributos veraces, Jakím, Kerím, Ádil, Rajím, como si estuvieran caracterizados por sus opuestos, -¡Que Allah no lo permita!- Él niegue las verdaderas esencias de todas esas cosas que indican Su sabiduría y generosidad, Su justicia y misericordia, que Él rechazara el testimonio de todos los seres, que Él negara las indicaciones hechas por todas las cosas con arte?
¿Puede la inteligencia de alguna manera aceptar que Allah le impusiera a la cabeza del ser humano y a sus sentidos tareas tan numerosas como los cabellos de su cabeza y le diera un pago mundanal por el valor de un pelo? ¿Qué Él actúe sin sentido, de una manera contraria a Su verdadera justicia y opuesta a Su verdadera sabiduría?
Nuevamente, ¿es acaso posible que Allah Que prueba y demuestra por Sí mismo, ser Jakím-i Mutlak, al adjudicarle a cada ser vivo, o incluso a cada miembro como la lengua, por cierto a todo ser, instancias de Su sabiduría y fuentes de beneficios tan numerosos como los resultados y los frutos que Él le ha adjudicado a un árbol; es acaso posible que Él fallara en otorgar de Sí Mismo la más grande de todas las instancias de Su sabiduría, la más significativa de todas las fuentes de beneficio, el más necesario de todos los resultados, lo que hace Su sabiduría en sabiduría, Sus bendiciones en bendiciones, Su misericordia en misericordia, la fuente y objetivo de toda Su sabiduría, generosidad, misericordia y beneficencia; la eternidad, el encuentro con Él en el Más Allá y la dicha eterna? Si Él los abandonara, hundiría a todos Sus actos al más absoluto sinsentido y haría que Él mismo se pareciera a un ser que construyó un palacio, cada una de cuyas piedras contenía miles de diseños, en cada rincón del cual se encuentran miles de adornos, y en cada parte del cual se proveen miles de preciosos instrumentos domésticos y herramientas, pero fallara en construir un techo sobre él, para que todo se echara a perder y fuera destruido en vano. ¡No, de ninguna manera esto es posible! De la Jayr-i Mutlak viene la bondad, y del Yemíl-i Mutlak viene la belleza. Entonces tampoco nada que carece de propósito puede surgir del Jakím-i Mutlak.
Quien sea que en su imaginación se embarque en el barco de la historia y parta hacia el pasado verá etapas, lugares, encuentros y mundos todos muertos, tan numerosos como los años, cada uno como el lugar de parada que es el mundo, el campo de prueba, la reunión de la creación, que ahora vemos. En forma y calidad, se diferencian entre sí, pero se parecen con respecto a su orden, su majestuosidad y la forma en que despliegan el poder y la sabiduría del Sáni.
En esos lugares de parada temporarios, esos campos transitorios, esos encuentros efímeros, también verá las obras ordenadas de una sabiduría tan manifiesta, las indicaciones de una gracia tan evidente, los signos de una justicia tan imperiosa, los frutos de una altísima misericordia que sabrá con certeza- salvo que carezca totalmente percepción- que una sabiduría sumamente perfecta que aquella que él contempla es inconcebible, que una gracia más bella que aquellos signos de los que observa es imposible, que una justicia más gloriosa que aquellas indicaciones de las
que ve no pueden existir, y una misericordia más abrasadora que aquellas frutas de las que ve, es inimaginable.
Si, suponiendo lo imposible, no hubiera moradas permanentes, mansiones elevadas, estaciones duraderas y moradas eternas, con sus residentes eternos, los felices siervos de Allah, en el reino de ese Sultan-i Sermedí Que dispone de todos los asuntos, Que está constantemente cambiando al hospedaje y a sus internos; entonces sería necesario rechazar la verdadera esencia de la sabiduría, la justicia, la gracia y la compasión, aquellos cuatro poderosos y universales elementos espirituales que son la luz, el aire, el agua y la tierra. Habría que negar su existencia, incluso cuando son tan evidentes como los elementos externos. Porque está claro que este mundo pasajero y sus contenidos no pueden ser una manifestación completa de su verdad.
Si no hay otro lugar, en alguna otra parte, donde pueden manifestarse por completo, entonces se vuelve necesario, con una locura como aquella de quien niega la existencia del sol incluso cuando ve su luz que llena el día; negar la gracia que podemos observar en nuestras propias almas y en la mayoría de las otras cosas; negar la justicia cuyos signos se evidencian con tanta fuerza; y negar la compasión que vemos operando en todos partes. Por consiguiente, a la vez, debemos considerar como un bromista tonto, un tirano traicionero, del cual proceden todos los procesos sabios, las obras generosas y los regalos misericordiosos que percibimos en el universo. Que Allah no permita que esto sea así; es una inversión de la verdad totalmente imposible. Incluso los sofistas tontos, que negaron la existencia de todo e incluso la de ellos mismos, no contemplarían fácilmente semejante proposición.
En breve: Considerando la absoluta disparidad entre -por un lado- este estado de los asuntos que vemos junto con las fusiones universales de la vida y las separaciones rápidas de la muerte, las reuniones imponentes y las dispersiones rápidas, las revoluciones magníficas y las grandes manifestaciones, por el otro lado, las frutas insignificantes que vemos brevemente en este mundo trascendente, los propósitos temporarios e insignificantes de los seres que pertenecen a este mundo, concluimos que la inexistencia del Más Allá significaría atribuirle a una pequeña piedra propósitos sabios tan grandes como una montaña, y a una montaña enorme, un propósito tan insignificante como una pequeña roca. Ninguna inteligencia o sabiduría pueden encontrar esto como aceptable.
En otras palabras, esta falta de proporción entre los seres y estos asuntos por un lado, y sus propósitos que pertenecen a este mundo por el otro, demuestra con certeza que todos los seres han girado sus rostros hacia el mundo del significado. Es allí que ellos producirán sus frutos apropiados, y sus ojos están fijos en los Nombres Sagrados. Sus objetivos supremos pertenecen a ese mundo solamente. Mientras su sustancia está oculta debajo del suelo de este mundo, sus flores se harán visibles en el Mundo de las Similitudes. El ser humano siembra y es sembrado en este mundo, según su capacidad; se recoge la cosecha en el Más Allá.
Si ves al aspecto de las cosas que está girado hacia los Nombres Divinos y al Más Allá verás que cada semilla, un milagro de poder, tiene un objetivo tan vasto como un árbol. Cada flor, que es como una palabra de sabiduría Divina, tiene significados tan numerosos como las flores de un árbol, y cada fruta, una maravilla de la manufactura de Allah y un poema dictado por Su misericordia, tiene propósitos sabios tan numerosos como las flores de un árbol. En cuanto a la fruta que nos sirve de sustento, es meramente uno de aquellos muchos miles de propósitos sabios; cumple con su propósito, expresa sus significados, y muere, siendo enterrada en nuestro estómago.
Ya que estos seres trascendentes producen frutos eternos en otro lugar, dejan allí formas permanentes de ellos mismos, y expresan allí los significados eternos; ya que se comprometen en la glorificación incesante del Creador; y ya que el ser humano se convierte en ser humano al percibir estos aspectos de las cosas que están orientadas al Más Allá, encontrando así su camino a la eternidad por medio de lo trascendente; ya que todo esto es verdad, debe haber algún otro propósito para que todas estas cosas que recorren entre la vida y la muerte, que primero son reunidas y luego dispersadas.
No hay error en esta comparación: el estado de los asuntos mencionados anteriormente se parece a las circunstancias formadas y arregladas mediante la imitación y la representación. Las reuniones y dispersiones breves se arreglan con un gran gasto meramente para sacar fotos que de allí en más puedan mostrarse en un cine. Entonces, también una de las razones de nuestro pasaje a través de la vida individual y social en esta vida, por un breve período de tiempo, es para permitir que se tomen las fotos y que se formen las imágenes, para permitir que el resultado de nuestras obras se registren y se graben, para mostrarlas el día de la rendición de cuentas, para mostrarlas en una vasta reunión, y para producir el fruto de la felicidad suprema. El noble Hadiz del Profeta (A.S.M.): «Este mundo es la labranza para el Más Allá», indica este significado.
Ya que el mundo existe, y dentro de este mundo existen también la sabiduría, la gracia, la compasión y la justicia, con sus numerosas evidencias, con certeza el Más Allá también existe, tal como seguramente existe este mundo. Ya que un aspecto de todo en este mundo es girado hacia ese mundo y avanza hacia él, negar a ese mundo sería negar a este mundo con todo lo que él contiene.
Tal como al ser humano lo espera la hora asignada y la tumba, así también lo esperan el Paraíso y el Infierno, que esperan su llegada con ansiedad.
LA UNDÉCIMA VERDAD
La Puerta de la Humanidad, y la Manifestación del Nombre de Jak
¿Es acaso posible que Yenáb-i Jak, Mábud-u Biljak, creara al ser humano dentro de la creación como el más significativo de todos Sus siervos con respecto a Su soberanía absoluta y con respecto a Su soberanía universal en todos Sus reinos; que Él hiciera al ser humano el recipiente más considerado de Su discurso glorioso, el espejo más universal de la manifestación de Sus Nombres; que Él lo creara como el milagro más hermoso de Su poder de la forma más bella, para recibir la manifestación del Nombre Más Grande, así como también esa calidad del Nombre Más Grande inherente a los otros Nombres, para que pueda evaluar y percibir los contenidos de Sus tesoros de misericordia; que Él lo hiciera un investigador de secretos equipados más que cualquier otro ser con balanzas e instrumentos; y que Él lo hiciera el más necesitado de todos los seres con respecto a Sus infinitos dones, el que más sufre de la aniquilación y el que más desea la inmortalidad; que Él lo haga el más delicado, el más pobre y más necesitado de los animales, el más desdichado, sujeto a dolor en su vida mundanal pero el más sublime en cuanto a su disposición, en la más elevada de las formas y caracteres; es acaso posible que Yenáb-i Jak hiciera todo esto con el ser humano y no lo enviara al Reino Eterno para el que está adaptado y calificado y al que tanto anhela? ¿Es posible que Él negara así toda la esencia de la humanidad, actuara de una manera totalmente contraria a Su propia veracidad, y realizara un acto de injusticia que el ojo de la verdad debe considerar horrible?
Nuevamente, ¿es acaso posible que Jákim-i Biljak, Rajím-i Mutlak le otorgue al ser humano tal disposición que acepte la Confianza Suprema, de la cual tanto los cielos como las montañas se encogieron, para medir y saber, con sus medidas y artesanías ligeras e insignificantes, los infinitos atributos, las obras universales, las manifestaciones infinitas del Jálık; que Él lo creara como el más delicado, vulnerable, débil e impotente de los seres, y aún así confiarle la regulación de toda la vida vegetal y animal sobre la tierra. Hacerlo intervenir en sus modos de adoración y glorificación de Allah; que Él lo haga una representación en miniatura de Sus procesos cósmicos; que Él lo haga proclamar Sus soberanía gloriosa a todos los seres, de palabra y con acciones; que Él lo prefiera a los ángeles y le de el rango de vicegerente; es acaso posible que Allah le otorgara todo esto al ser humano y no le diera dicha eterna, el propósito, resultado y fruto de todas estas tareas? ¿Que Él no lo lanzara a un nivel bajo, como el más desdichado, desafortunado, humillado y sufrido de todos Sus seres; o que Él hiciera de la inteligencia un don de Su propia sabiduría y una herramienta bendecida y luminosa para obtener la felicidad, una herramienta de tormento desfavorable y sombría para ese desdichado, así actuando en total contradicción a Su excelsa sabiduría en proporción a Su misericordia absoluta? ¡No, de ninguna manera es posible!
En breve: Tal como vimos al observar la identidad de los documentos de un oficial en nuestra comparación que su rango, tarea, salario, instrucción y equipamiento demuestran que él existe, no por algún campo de batalla temporario, sino que procede de algún reino permanente, para el cual él está haciendo un gran esfuerzo, así también aquellos a quienes la verdad y la certeza les ha sido revelada
están de acuerdo unánimemente en que las sutilezas inscriptas en el libro del corazón del ser humano, los sentidos escritos en el cuaderno de su intelecto, el equipamiento contenido en su carácter esencial, todos se dirigen hacia la Dicha Eterna; se les dio a los seres humanos y se diseñaron según este objetivo supremo.
Por ejemplo, si a un siervo e ilustrador del intelecto llamado "el poder imaginativo" le dijeran: "puedes tener un millón de años de vida y gobernar sobre el mundo, pero al final te convertirás en la nada", reaccionaría con pena en lugar de placer, salvo que se engañe con una fantasía vanidosa y la interferencia del alma. Lo más grande de las cosas trascendentales no puede, entonces, satisfacer la facultad más pequeña del ser humano.
Es, entonces, esta disposición del ser humano -sus deseos de extenderse hasta la eternidad, sus ideas de abarcar toda la creación y sus deseos que comprenden las distintas variedades de la dicha eterna- que demuestra que ha sido creado para la eternidad y por cierto procederá hacia la eternidad. Este mundo es como un hospedaje para él, una sala de espera para el Más Allá.
DUODÉCIMA VERDAD
La Puerta de la Misión Profética y la Revelación, y la Manifestación de "Bismillajirrajmanirrajim"
¿Es acaso posible que las dudas errantes, no más fuertes que el ala de una mosca, puedan cerrar el camino hacia el Más Allá y la puerta del Paraíso que definitivamente ha sido abierta por el Más Noble Mensajero Sallalláju Aleyji ve Sellem, con todo su poder, confiando en el poder de sus miles de milagros certificados así como también las miles de aleyas decisivas del Sabio Corán, un libro milagroso de cuarenta maneras diferentes; ese Mensajero cuyas palabras están confirmadas por todos los otros profetas, basados en sus propios milagros, cuyo reclamo está confirmado por todos los evliyas, basados en sus descubrimientos verdaderos y keramets, y sobre la cuya veracidad todos los eruditos purificados atestiguan, basados en sus investigaciones de verdad?
De las mencionadas verdades se desprende que la resurrección es una verdad tan arraigada, que ni siquiera un poder capaz de levantar el globo terráqueo, romperlo y echarlo hacia un lado, podría sacudirla. Porque Yenáb-i Jak afirma esta verdad Él mismo según el significado de Sus Nombres y atributos; Su Noble Mensajero lo confirma con todos sus milagros y evidencias; el Sabio Corán lo establece con todas sus verdades y aleyas; y el cosmos mismo lo atestigua con todos los signos de la creación que contiene y todos los procesos sabios que suceden en él.
¿Es acaso posible que Váyib-ul Vuyud se uniera con toda Su creación (exceptuando sólo a los incrédulos) en este tema de la resurrección, y que las dudas más débiles que un pelo y las insinuaciones satánicas sacudieran y arrancaran de raíz aquella verdad exaltada y arraigada con firmeza que se parece a una montaña? ¡No, de ninguna manera!
Cuidado, no creas que las pruebas de la resurrección se limitan a las Doce Verdades que hemos mencionado. Sólo el Sabio Corán, que nos instruyó en estas Doce Verdades, indica miles de otros aspectos de este tema también, y cada aspecto es un signo de que nuestro Jálık nos transferirá de este reino transitorio a uno eterno.
Nuevamente, no creas que los Nombres Divinos que requieren de la existencia de la resurrección son sólo aquellos que hemos tratado aquí: Jakím, Kerím, Rajím, Ádil, Jafíz. Por el contrario, todos los Nombres Divinos manifiestos en el orden del cosmos requiere de la existencia de la resurrección, por cierto que lo hacen imperativo.
No creas tampoco que los signos de la creación que indican la resurrección están confinados a aquellos que hemos mencionado anteriormente. Por el contrario, en la mayoría de los seres, existen diferentes aspectos y cualidades que son como cortinas que se abren a la derecha y a la izquierda: un aspecto atestigua al Creador, el otro aspecto indica la resurrección.
Por ejemplo, la belleza de ser un ser humano, diseñado como está de la forma más justa, demuestra la existencia del Creador, mientras que al mismo tiempo el hecho de que junto con sus múltiples habilidades, alojadas de esa forma tan justa, declina y se muere; demuestra la existencia de la resurrección. A veces, si uno observa al mismo aspecto de dos formas diferentes, uno ve que demuestra la existencia tanto del Creador como de la resurrección.
Por ejemplo, si uno observa el orden sabio, el equilibrio justo, el adorno lleno de gracia y el favor misericordioso inherente en la mayoría de las cosas, se ven para demostrar que proceden de la mano poderosa del Sáni'-i Jakím, Kerím, Ádil y Rajím. Así también, si uno observa la vida breve e insignificante de los seres transitorios que son las manifestaciones de estas cualidades, a pesar de su poder e infinitud, el Más Allá se aparece ante nosotros. En otras palabras, todas las cosas recitan en silencio y hacen que otros reciten:
Conclusión
Las mencionadas Doce Verdades se confirman, se complementan y se apoyan unas a otras. Uniéndose, demuestran el resultado requerido. ¿Yace en la capacidad de alguna duda algo que pueda penetrar aquellos doce muros firmes, cada uno como el acero o como los diamantes, para sacudir la fe en la resurrección alojada dentro de su ciudadela cerrada?
La aleya:
Indica el siguiente significado: «La creación y la resurrección de todos los seres humanos es tan fácil para el poder de Allah como la creación y la resurrección de una sola persona». Sí, en verdad. En un tratado llamado Nokta (Punto), expliqué en detalle la verdad expresada en esta aleya. Aquí sólo indicaremos un resumen por medio de una comparación. Si quieres más detalles, entonces refiérete a Nokta.
Por ejemplo: وَلِلّٰهِ الْمَثَلُ الْاَعْلٰى -no hay error en la comparación- según el misterio de la iluminación, si la manifestación del sol estuviera de acuerdo con su propia voluntad, se diría que el sol otorga su manifestación sobre los numerosos objetos con la misma facilidad que lo hace sobre una sola partícula.
Según el misterio de la transparencia, la pequeña pupila de una partícula transparente es igual al vasto rostro del océano al recibir el reflejo del sol.
Según el misterio de la orden, da la vuelta a un enorme acorazado con la misma facilidad con la que un niño da vuelta su bote de juguete con su dedo.
Según el misterio de la obediencia, hace que un ejército vasto se mueva con la misma palabra que un comandante usa para mover a un solo soldado.
Según el misterio del equilibrio, imaginemos que existe en el espacio una balanza tan sensible y al mismo tiempo tan grande que si se colocaran dos nueces en sus platillos las sentiría, y de igual modo, podría sostener y pesar dos soles. Si dos soles de igual peso se colocaran en los platillos de la balanza, el mismo poder, que hace que una de las nueces se eleve a los cielos y la otra nuez descienda al suelo, moverá estos cuerpos celestes con la misma facilidad.
Ya que en este mundo de contingencias, humilde, deficiente y transitorio, las cosas más grandes y las más pequeñas son iguales, que las numerosas e infinitas parecen ser iguales a una sola cosa, a través del misterio de la luminosidad, de la transparencia, de la orden, de la obediencia y del equilibrio.
Entonces de seguro que lo poco o mucho, pequeño o grande, será igual para Kádir-i Mutlak, Él será capaz de invocar a todos los seres humanos a la resurrección con un solo toque de la trompeta, tal como si fuera una sola persona; esto en virtud de los misterios de las manifestaciones luminosas del poder infinito y absolutamente perfecto de Su esencia, la transparencia de la dimensión interna de las cosas, el orden decretado por la sabiduría y el destino, la obediencia completa de todas las cosas, Sus órdenes de la creación, el equilibrio que existe en los seres contingentes; es consecuencia de la equivalencia del ser y el no ser de los contingentes.
Además, los niveles de fuerza y debilidad que posee una cosa están determinados por la intervención en esa cosa de su opuesto. Por ejemplo, los niveles de calor están determinados por la intervención del frío; los grados de belleza, por la intervención de lo feo; las etapas de la luz, por la intervención de la oscuridad. Pero si algo existe por sí mismo, y que no es otorgado, entonces su opuesto no puede interferir en él, porque entonces ocurriría lógicamente una unión de opuestos y eso es imposible. En algo que existe de sí mismo, no puede entonces haber gradación.
Ahora, el poder del Kádir-i Mutlak pertenece a Su esencia; disfruta de una perfección absoluta y no es otorgado, como en los seres contingentes. En consecuencia, es imposible que su opuesto, la impotencia, interviniera en él. Por lo tanto, es tan fácil para Zát-i Zulyelal crear una primavera como lo es crear una flor. Pero si se atribuyera la creación a la casualidad, entonces la creación de una sola flor sería tan difícil como la de toda una primavera. Para Allah es tan fácil resucitar y reunir a todos los seres humanos como lo es resucitar y reunir a una sola persona.
Todo lo que hemos explicado hasta ahora con respecto a la resurrección, las comparaciones que la indican y sus verdades, deriva del brillo del Sabio Corán. Su solo propósito, ha sido hacer que el alma se rinda y el corazón acepte. Es al Corán al que pertenece el derecho de hablar. Es el discurso verdadero, y todo el discurso está subordinado a él. Escuchemos, entonces, al Corán:
Al escuchar éstas y otras aleyas claras del Corán, digamos: «Sí, creemos y asentimos».
¡Oh, hermano que estudias este tratado con una mente abierta! No digas: "¿por qué no puedo comprender inmediatamente esta 'Palabra Diez' en todos sus detalles?" y no te entristezcas por no comprenderlo por completo. Porque incluso un maestro de filosofía como Ibn Sina dijo que:
Creemos en ella, pero la razón no puede ayudar a nuestra fe.
De igual modo, todos los estudiosos del Islam, unánimemente, han sostenido que la resurrección se basa enteramente en pruebas tradicionales; no se puede examinar racionalmente. Naturalmente, un camino tan profundo y al mismo tiempo tan exaltado no puede de repente convertirse en una carretera pública para el ejercicio de la razón. Pero ofreceríamos mil gracias que Jálık-i Rajím nos haya otorgado este
camino, por medio del brillo del Sabio Corán y Su propia misericordia, en una época cuando la fe por imitación es el pasado y la aceptación dócil ha desaparecido. Porque la cantidad concedida a cada uno de nosotros es suficiente para la salvación de nuestra fe. Al estar satisfechos con la cantidad que hemos podido comprender, deberíamos releer el tratado y e intentar aumentar nuestra comprensión.
Una de las razones por la que es imposible acercarse a una comprensión racional de la resurrección es que debido a que la resurrección suprema es a través de la manifestación del Nombre Más Grande, sólo al contemplar y demostrar las grandes obras que se evidencian en la manifestación máxima del Nombre Más Grande de Yenáb-i Jak así como también la manifestación máxima de cada uno de Sus Nombres, es posible demostrar como cierto; y creer sin dudarlo que la resurrección es tan simple como la primavera.
Así, los asuntos aparecen y así están demostrados en esta 'Palabra Diez', por medio del brillo del Corán. Si no fuera por este brillo, y si se abandonara nuestra inteligencia a sus propios medios insignificantes, sería impotente, y estaría condenada a creer en la resurrección por medio de la imitación.
La Primera Parte De Un Importante
En este Rayo Nueve se explicará un punto supremo de estos sublimes aleyas celestiales, que demuestran uno de los 'polos' de la fe; se explicarán estas poderosas pruebas sagradas de la resurrección de los muertos.
Es una instancia sutil de la gracia divina que hace treinta años, al final de su trabajo intitulado Muhakemat (Los razonamientos), que fue escrito para exponer los principios de la exégesis coránica, el Viejo Said haya escrito: "Segundo objetivo: dos aleyas coránicas que aluden a la resurrección de los muertos serán expuestas y explicadas.
Allí se detuvo y no pudo escribir más.
Ahora, tantas alabanzas y gracias sean para mi Jálık-i Rajím como la cantidad de signos e indicios de la resurrección, treinta años después Él me ha dado el éxito. Sí, hace nueve o diez años, Él ofreció la Palabra Diez y la Veintinueve, dos pruebas brillantes y poderosas que exponen el decreto Divino de:
que fue la primera de las dos aleyas. Hicieron que los negadores de la resurrección se quedaran en silencio. Ahora, nueve o diez años después de esos dos bastiones irrefutables de la fe en la resurrección de los muertos, Él ofreció con el presente tratado un comentario sobre la segunda de las dos sublimes aleyas mencionadas más arriba. Este Rayo Nueve, entonces, consiste de nueve 'Estaciones' elevadas, señaladas por las aleyas mencionadas anteriormente, y de una Introducción importante.
Introducción
[Dos Puntos que constan de una explicación concisa de un resultado exhaustivo de los numerosos beneficios espirituales de creer en la resurrección y de sus consecuencias vitales; una demostración de qué tan esencial es para la vida del ser humano y en especial para la vida de la sociedad; un resumen de una prueba universal de las innumerables pruebas del principio de creer en la resurrección de los muertos; y una declaración de qué tan indudable y obvio es ese principio de fe.]
PRIMER PUNTO
Indicaremos, como una medida, solo cuatro de los cientos de pruebas de que la fe en el Más Allá es fundamental para la vida de la sociedad y para la vida personal del ser humano, y es la base de su felicidad, prosperidad y logros.
Primera Prueba: Es sólo al pensar en el Paraíso que los niños, que conforman casi más de la mitad de la humanidad, pueden soportar todas las muertes que los rodean, que les parece que son dolorosas y aterradoras, y que refuerzan la moral de sus seres débiles y delicados. Al pensar en el Paraíso, encuentran esperanzas en sus espíritus vulnerables, que son proclives a llorar, y pueden vivir con felicidad. Por ejemplo, al pensar en el Paraíso, un niño puede decir: "Mi pequeño hermano o amigo ha muerto y se convirtió en un pájaro del Paraíso. Está volando por el Paraíso y vive más feliz que nosotros". De otra manera, las muertes frecuentes que ocurren frente a los ojos tristes de otros niños como ellos o de adultos destruirían toda su resistencia y moral, haciendo que sus facultades sutiles, como sus espíritus, corazones y mentes, lloren junto a sus ojos; o bien se deteriorarán por completo o perderán la razón, los desdichados animales.
Segunda Prueba: Es sólo a través de la vida en el Más Allá que los ancianos, que conforman la mitad de la humanidad, pueden soportar la proximidad de la tumba, y encontrar consuelo al pensar que sus vidas, a las que se aferran con firmeza, pronto se extinguirá y sus delicados mundos dejarán de existir. Es sólo con la esperanza de la vida eterna que ellos pueden responder ante la desesperación dolorosa que sienten en sus emocionales espíritus infantiles al pensar en la muerte. De otro modo, aquellos ansiosos padres y madres, tan merecedores de compasión y necesitados de tranquilidad y de paz mental, sentirían una confusión y una angustia terribles en sus corazones, y este mundo se convertiría en una prisión oscura para ellos, e incluso la vida sería un tormento doloroso.
La Tercera Prueba: Es sólo al pensar en el Fuego Infernal que se controlan las emociones turbulentas de los jóvenes, que son el elemento más vigoroso de la vida de la sociedad, y sus excesos violentos, refrenando así su agresividad, opresión y destrucción para asegurar que la vida de la sociedad continúe con tranquilidad. Si no fuera por el temor del Infierno, de acuerdo con la regla de 'el poder tiene razón', al perseguir sus deseos, esos jóvenes ebrios convertirían a los mundos de los desdichados débiles e impotentes en un Infierno, y a la humanidad elevada, en animales básicos.
La Cuarta Prueba: El centro más exhaustivo de la vida mundanal del ser humano, y su motivo principal, y un paraíso, refugio y fortaleza de felicidad mundanal, es la vida de la familia. El hogar de cada uno es un pequeño mundo.
Y la vida y la felicidad de su hogar y de su familia son posibles a través del respeto genuino, serio y leal, y de la compasión verdadera, tierna y abnegada. Este respeto verdadero y esta bondad genuina se pueden sentir por la idea que tienen los miembros de la familia de estar juntos, acompañados y de ser amigos eternamente, y por pensar que sus relaciones con los padres, hijos, hermanos y amigos seguirán por toda la eternidad en una vida sin límites, y por creer en esto. Alguien dice, por ejemplo: "Mi esposa será mi compañera constante en un mundo que durará por siempre y en una vida eterna. No me importa si ahora es anciana y fea, porque tiene una belleza inmortal que vendrá". Se dirá a sí mismo que será tan amable y tan devoto como pueda por esa compañía permanente, y tratará a su anciana esposa con amor y bondad como si fuera una bella mujer del Paraíso. Una compañía que iba a terminar en una eterna separación después de una hora o dos de una breve amistad aparente, si no, permitiría los sentimientos superficiales, pasajeros, fingidos y animales, y la falsa compasión y el respeto artificial. Como con los animales, el interés personal y otras emociones embriagadoras prevalecerían sobre el respeto y la compasión, transformando ese paraíso mundanal en un Infierno.
Así, uno de los cientos de resultados de la fe en la resurrección está conectado con la vida de la sociedad. Si hacemos una comparación entre las cuatro pruebas que acabamos de mencionar de los cientos de aspectos y beneficios de esta consecuencia simple con el resto, entenderíamos que darse cuenta de la verdad de la resurrección y su incidencia es tan certera como la elevada realidad de la humanidad y su necesidad universal. Está incluso más claro que la evidencia de la existencia de alimento ofrecido por la existencia de la necesidad del estómago del ser humano, y demuestra su existencia con más claridad. Prueba también que si las consecuencias de la verdad de resurrección fueran a abandonar a la humanidad, cuya naturaleza es extremadamente significativa, elevada y viviente, descendería hasta convertirse en un cuerpo muerto y corrupto que se alimenta de microbios.
¡Los sociólogos, políticos y moralistas que gobiernan a la humanidad y que están preocupados por sus cuestiones sociales y morales deberían estar al tanto de esto! ¿Cómo proponen llenar este vacío? ¿Con qué pueden curar estas heridas profundas?
SEGUNDO PUNTO
Éste punto explica en forma resumida una prueba -una de muchas- que van desde el testimonio hasta la verdad de la resurrección de los otros pilares de la fe. Es como sigue:
Todos los milagros que indican la misión de mensajero de Muhammad Aleyjis-Salátu ves-Selam y las evidencias de su profecía, y todas las pruebas de su veracidad, todo da testimonio del evento de la resurrección y lo demuestra. Porque después de la unidad Divina, todo lo que él reclamó durante toda su vida estuvo centrado en la resurrección de los muertos. Además, todos sus milagros y pruebas que afirman y confirman que todos los profetas anteriores dieron fe de la misma
verdad. Además, el testimonio de la frase وَبِكُتُبِهِ que deja bien en claro el testimonio de la frase وَبِرُسُلِهِ da testimonio de la misma verdad. De esta manera:
Todos los milagros, verdades y pruebas que demuestran en primer lugar la veracidad del Corán de Exposición Milagrosa, prueban y dan testimonio de la comprensión y de la incidencia de la resurrección. Ya que casi un tercio del Corán trata sobre la resurrección, y al principio de la mayoría de sus Suras cortas hay aleyas poderosos sobre esto. Expresa la misma verdad explícita e implícitamente con miles de sus aleyas, y lo prueba y lo demuestra. Por ejemplo:
Además de demostrar con una certeza absoluta al comienzo de treinta o cuarenta aleyas que la resurrección es la verdad más importante y necesaria del universo, en él se establecen diversas evidencias persuasivas para esa verdad en otras de sus aleyas.
¿Existe alguna posibilidad de que la fe en el Más Allá pueda ser falsa, que emerge como el sol de entre los miles de declaraciones y afirmaciones de un Libro, una simple indicación de una de las aleyas de los que ha revelado ante nuestros ojos los frutos de numerosas verdades cósmicas aprendidas en las ciencias Islámicas? ¿Existe alguna posibilidad de negar el sol o la existencia del universo? ¿No sería imposible y absurdo? ¿Es acaso posible que, a pesar de que un ejército a veces pueda ser enviado a una batalla para que un mero signo del rey no se crea como mentira, se mostraran como falsas las miles de palabras, promesas y amenazas del monarca más serio y orgulloso? ¿Es posible que sean falsas?
A pesar que un simple signo de ese Sultan-i Zíshán que por trece siglos ininterrumpidos ha gobernado sobre innumerables espíritus, mentes, corazones y almas dentro de los límites de la verdad y de la realidad, y los ha entrenado y educado, sería suficiente para probar la verdad de la resurrección, la ha demostrado con miles de declaraciones explícitas. ¿No es necesario el tormento del Fuego Infernal entonces para el necio agravado que no reconoce este hecho? ¿No es pura justicia?
Además, por su aceptación definitiva de la verdad de la resurrección, que el Corán -que prevalece sobre el futuro y todos los tiempos- repetidamente demuestra en detalle y aclara, todas las escrituras reveladas y los libros sagrados, cada uno dominando en un período en particular, lo demostraron según su propia época y en sus siglos, pero de modo no detallado, oculto y resumido, confirmando con mil firmas lo que enseña el Corán.
Acá se incluye, ya que está relacionado con esta discusión, el testimonio que está al final del Tercer Rayo sobre los otros pilares de la fe, y en particular sobre «los Profetas», "las Sagradas Escrituras" y «la fe en el Último Día». Conforma una prueba convincente de la resurrección y se expresa como una poderosa y sin embargo, sucinta súplica que despeja todas las dudas. La súplica dice:
¡Oh, Mi Rabb-i Rajím!
He comprendido por la instrucción de Tu Noble Mensajero (A.S.M.) y las enseñanzas del Corán, que en primer lugar el Corán y el Mensajero, y todas las sagradas escrituras y los profetas, han dado testimonio que las manifestaciones de los Nombres relacionados con Tu Belleza y Gloria, ejemplos que podemos encontrar en este mundo, continuarán de la forma más brillante por toda la eternidad, y que Tus bendiciones, ejemplos que pueden observarse en este mundo transitorio, persistirán en la morada de la dicha de la manera más brillante, y que quienes los anhelen en este mundo, los acompañarán y estarán junto a ellos por toda la eternidad.
Además, basándose en los cientos de milagros evidentes y signos decisivos, Tu Más Noble y más destacado Mensajero (A.S.M.) y el Sabio Corán, y los profetas con sus espíritus luminosos, y los santos, que son los polos espirituales con sus corazones llenos de luz, y los eruditos puros con sus intelectos iluminados, basándose en Tus repetidas amenazas y promesas en todas las sagradas escrituras, y confiando en Tus sagrados atributos, como Tu poder, misericordia, favor, sabiduría, gloria y belleza, y en Tus funciones, y la dignidad de Tu gloria, y la soberanía de Tu dominación, y como consecuencia de sus iluminaciones y visiones y fe al grado del 'conocimiento certero', dan albricias a los seres humanos y a los genios sobre la felicidad eterna y los informan sobre el Infierno para los desviados; ellos creen esto y dan testimonio de ello.
¡Oh, Kadir-i Jakim! ¡Oh, Tú, Rajman-ı Rajim! ¡Oh, Sádik-ul Va'd-il Kerím! ¡Oh, Tú Que todo lo Abarcas! ¡Kahhar-ı Zülcelal!
Tú estás absolutamente exento de y exaltado por sobre la mentira que le dicen a tantos amigos leales, y tantas promesas, y atributos y funciones, y que niegan las certeras demandas de soberanía de Tu dominación y las oraciones y súplicas inacabables de Tus innumerables siervos aceptables, a quienes Tú amas y quienes atraen Tu amor al estar de acuerdo contigo y al obedecerte; y estás exento de confirmar la negación de la resurrección de las personas desviadas y de los incrédulos, que a través de su incredulidad, rebeldía y negación de Tus promesas, ofenden la magnificencia de Tu grandeza y afrentan Tu dignidad y Tu gloria y el honor de Tu Divinidad, y entristecen la compasión de Tu dominación. Declaramos que Tu justicia, belleza y misericordia están exentas de tan infame tiranía, de tanta fealdad. Creemos con todo nuestra fuerza que el testimonio de los profetas, eruditos puros y santos, que son aquellos enviados Tuyos, aquellos heraldos de Tu soberanía, en los grados de 'absoluta certeza', 'conocimiento certero' y 'visión certera', de los tesoros de Tu misericordia en el Más Allá y de los almacenes de Tus bendiciones en el reino eterno, y de las manifestaciones maravillosamente bellas de Tus Bellos Nombres, que se manifestarán por completo en la morada de la dicha, son absolutamente verdaderos y veraces, y lo que ellos han indicado concuerda con la realidad, y aquello que han dado como buenas nuevas es verdad y así sucederá. Al creer que el rayo supremo de Tu Nombre de Jak, que es la fuente, el sol y el
protector de todas las realidades, es esta verdad de resurrección y Gran Reunión, se lo enseñan a Tus siervos.
¡Oh, Allah! En honor a lo que ellos enseñan y para venerarlos, garantízanos a nosotros y a todos los estudiantes de Risale-i Nur una fe perfecta y una muerte feliz. Y permítenos recibir su intercesión. ¡Ámin!
Además, tal como todas las pruebas que demuestran la veracidad de las escrituras reveladas, y todos los milagros y evidencias que demuestran la profecía del Más Amado por Allah (A.S.M.) y de todos los profetas, indirectamente demuestran la realidad del Más Allá, que es lo que ellos enseñan por sobre todas las cosas; entonces la mayoría de las evidencias de la existencia y la unidad del Váyib-ul Vuyud dan testimonio indirectamente de la existencia y de la apertura de un reino eterno de dicha, que será la manifestación suprema de la dominación y la divinidad.
Porque como se explica y se demuestra en los siguientes párrafos, tanto la existencia del Váyib-ul Vuyud, y la mayoría de Sus atributos, cualidades y Nombres, como también su dominación, Divinidad, misericordia, gracia, sabiduría y justicia, necesitan el Más Allá con la más absoluta certeza, y exigen un reino eterno y la resurrección de los muertos, el Día del Juicio para garantizar la recompensa y el castigo.
Ya que existe Allah y es Eterno, seguramente hay un Más Allá, la esfera eterna de la soberanía de Su Divinidad. Y ya que hay en el universo y en los seres vivos una dominación de lo más majestuosa, sabia, compasiva y absoluta, y es evidente; seguramente hay un reino eterno de felicidad que salvará a la majestad de esa dominación de la humillación, a su sabiduría del despropósito, y a su compasión de la crueldad; y ese es el reino donde entrarán.
Y ya que las ilimitadas concesiones, bendiciones, favores, regalos e instancias de gracia y misericordia que podemos ver les muestran a las mentes que no están extinguidas y a los corazones que no están muertos que detrás del velo de lo Oculto está Rajman-i Rajím; seguramente hay una vida inmortal en un reino eterno que salvará a la concesión de la burla, a las bendiciones de la decepción, a los favores de la enemistad, a la misericordia del tormento, a la gracia y a los regalos de la traición, y hará que las bendiciones sean generosas y las concesiones, concedidas.
Y ya que en la primavera, en la página angosta de la tierra, un lápiz poderoso escribe ante nuestros ojos cien mil libros sin error y sin cansarse; y ya que Quien sostiene el lápiz ha prometido cien mil veces: "Escribiré un libro delicado e inmortal en un reino amplio, más simple que este libro de la primavera escrito en este reino estrecho, confuso y entremezclado, y les permitiré leerlo", porque Él menciona el libro en todos sus decretos; por cierto, la parte principal del libro ha sido escrita, con la resurrección y el Día del Juicio Final, se agregarán las notas al pie de página, y todos los cuadernos con las acciones de las personas estarán registrados en él.
Y ya que, con sus múltiples especies, la tierra es la morada, la fuente, la fábrica, la exhibición y el lugar de encuentro de cientos de miles de especies de seres vivos y seres con espíritu que cambian constantemente, y también es el corazón, el centro, el resumen y el resultado del universo, y la razón de su creación; tiene suma importancia, y se lleva a cabo por igual en los poderosos cielos a pesar de su pequeñez; en los decretos celestiales, siempre se dice:
Y ya que está el ser humano, que gobierna sobre la tierra, que por lo tanto dispone de la mayoría de los seres, y subyuga a la mayoría de los seres vivos reuniéndose a su alrededor; y ya que entonces él ordena, demuestra y reúne a cada especie sorprendente en un lugar como una lista, adornándolas, que atrae no sólo la atención y la admiración de los seres humanos y de los genios, sino que también de los habitantes de los cielos y del universo, y la mirada apreciativa del Dueño del universo, de ese modo obtiene gran importancia y alto valor; y ya que muestra a través de las ciencias y artes que él es el propósito de la creación del universo, y su más importante resultado, y el fruto más preciado, y el Divino vicegobernador sobre la tierra; y ya que debido a lo que respecta a este mundo, ha ordenado y demostrado excelentemente las artes milagrosas del Sáni-i Álem, lo dejan en este mundo a pesar de su rebeldía e incredulidad, y su castigo se pospone, y debido a este trabajo suyo, su período se prolonga y se le permite el éxito...
Y ya que hay un Disponedor extremadamente poderoso, sabio y compasivo Que convierte al poderoso globo terráqueo en una tesorería de cada tipo de metal y mineral que el ser humano necesita de una manera que está por completo Más allá de su poder y voluntad -que a pesar de ser débil, impotente y de querer por su naturaleza y su creación, tiene innumerables necesidades y está sujeto a innumerables dolencias- y ya que Allah lo convierte en un almacén de todo tipo de alimento, y un negocio que almacena mercadería para cada tipo que le complace al ser humano, y cuida al ser humano en esta forma, lo alimenta y le da lo que él quiere...
Y ya que hay un Rab Que es así, Que a la vez ama al ser humano y provoca que éste lo ame a Él, y Que es perdurable y tiene mundos eternos, y Que realiza cada trabajo con justicia y lleva a cabo todo con sabiduría; y ya que el esplendor de ese Jákim-i Ezelí y de Su dominación eterna no pueden estar contenidos en esta breve vida mundanal, y en este efímero lapso del ser humano, y en la tierra pasajera y trascendente; y ya que el hacer el mal excesivamente y la rebelión ocurren entre los seres humanos, que va en contra y se opone al orden, la justicia, el equilibrio y la belleza del universo, y su negación, traición, e incredulidad hacia su Benefactor, Que los alimenta con ternura, ya que no son castigados en este mundo, y el cruel opresor pasa por esta vida con facilidad mientras que los desdichados oprimidos viven con dificultades; y ya que la absoluta justicia cuyos rastros se ven a través del universo se opone enteramente al tirano cruel y a los oprimidos desesperados, que son iguales en la muerte, no lo permitiría de ninguna manera...
Y ya que tal como el Dueño del universo ha elegido a la tierra dentro del universo, y al ser humano dentro de la tierra y le ha otorgado un alto rango e importancia; así también de la humanidad, Él ha elegido a los profetas, santos, y personas puras, verdaderos seres humanos que cumplen con los objetivos de Su dominación y a través de su fe y sumisión hacen que ellos lo amen a Él; Él los ha tomado como amigos y personas a quien se dirige, y les ha concedido milagros y éxito y ha castigado a sus enemigos con golpes celestiales. Y de estos amigos valiosos y amados, Él ha elegido a su líder y fuente de orgullo, Muhammad Aleyjis-Salátu ves-Selam, y por largos siglos ha iluminado con su Luz a la mitad del planeta y a un quinto de la humanidad; como si el universo estuviera creado para él, todos sus propósitos se vuelven obvios a través de él y de su religión y del Corán. Y a pesar de que merecía vivir por un tiempo infinito en recompensa por su servicio
infinitamente valioso, por millones de años, él vivió por tan solo sesenta y tres años de grandes dificultades y luchas. ¿Hay alguna posibilidad entonces de que él no vaya a ser resucitado junto con sus pares y amigos? ¿Que ellos no estén ahora viviendo en el espíritu? ¿Que ellos hayan sido aniquilados por la eternidad? ¡Que Allah no lo permita nunca! Sí, todo el universo y la realidad del mundo exige que él debe ser resucitado y ellos le ruegan al Dueño del universo por que él esté vivo...
Y ya que en el Séptimo Rayo, el Signo Supremo, cada uno con la fuerza de una montaña, los treinta y tres poderosos consensos han probado que el universo surgió de una sola mano y es la propiedad de un solo ser; y ha demostrado rotundamente Su unidad y unicidad, los medios de las perfecciones Divinas; y a través de la unidad y la unicidad todos los seres se convierten en soldados de Zát-i Vájid que cumplen órdenes y oficiales serviles; y con la llegada del Más Allá, las perfecciones son salvadas de declinar, la justicia absoluta, de la crueldad socarrona, y la dignidad del poder, de la impotencia humillante, y son exoneradas de esto...
Ciertamente y sin lugar a dudas, tan necesitadas por las verdades en estos ocho "ya que" -seis de los cientos de puntos de la fe en Allah- el fin del mundo vendrá y la resurrección de los muertos ocurrirá. Moradas de recompensas y de castigos se abrirán para que la importancia de la tierra que hemos mencionado anteriormente, y su centralidad, y la importancia y el valor del ser humano serán reconocidos, y la mencionada justicia, sabiduría, misericordia y soberanía del Mutasarrif-i Jakím, Que es Jálık de la tierra y del ser humano, y su Rab, serán establecidas; y los amigos verdaderos y anhelados de ese eterno Rab serán salvados de la aniquilación eterna; y los más eminentes y valiosos de esos amigos recibirán la recompensa por sus sagrados servicios, que han hecho que todos los seres estén complacidos y en deuda; y las perfecciones del Sultan-i Sermedí estarán exentas y serán exoneradas de toda falta y deficiencia, y Su poder, de toda impotencia, y Su sabiduría, de cualquier tontería, y Su justicia, de la tiranía.
En resumen: Ya que Allah existe, con seguridad también existe el Más Allá.
Además, tal como con todas las evidencias que los demuestran, los tres pilares de la fe mencionados anteriormente dan testimonio e indican la resurrección; asimismo
que son los dos pilares de la fe también necesitan la resurrección y dan testimonio del reino eterno de una forma poderosa. Es así:
Todas las evidencias que demuestran la existencia de los ángeles y sus tareas de adoración, y las innumerables observaciones y conversaciones con ellos, prueban indirectamente la existencia del Mundo Espiritual, y el Mundo de lo Oculto, y el reino eterno y el mundo del Más Allá, y la existencia de una morada de felicidad y el Paraíso y el Infierno, que en el futuro estarán habitados por seres humanos y genios. Porque con el permiso Divino, los ángeles pueden ver estos mundos y pueden entrar en ellos. Y todos los ángeles de mayor rango que se encontraron con seres humanos, como Gabriel, exclaman unánimemente la existencia de estos mundos y de haber viajados por ellos. Tal como estamos seguros, por la información de quienes han venido de allí, que el continente americano existe, a pesar de que no lo
hemos visto, así también por la información sobre los ángeles, que tiene la fuerza de cientos de consensos, debemos creer con la misma certeza en la existencia del mundo de la eternidad, el reino del Más Allá, y el Paraíso y el Infierno. Y entonces sí creemos en él.
Además, todas las evidencias que prueban el pilar de "creer en el Decreto Divino", incluido en el tratado sobre el Decreto Divino, la Palabra Veintiséis, demuestran indirectamente la resurrección de los muertos, el equilibrio de las obras en las balanzas supremas, y la publicación de las páginas de las obras. Porque el registro ante nuestros ojos de los cursos designados de todas las cosas sobre las tablas del orden y el equilibrio, y la inscripción en los cuadernos de las obras de todos los seres con espíritus, y en particular del ser humano, sobre la Tabla Preservada, tal decreto abarcativo y sabia distribución y preciso registro y preservada inscripción seguro puede ser únicamente el resultado de un juicio general en un tribunal supremo establecido para repartir la recompensa y el castigo permanentes. Si no, esa preservación precisa y ese registro abarcativo serían completamente sin También, si no hubiera resurrección, todos los significados certeros del libro del universo, escrito con el lápiz del Decreto Divino, quedarían anulados, lo que es completamente imposible. Es tan imposible como negar la existencia del universo, ciertamente, es un delirio.
En resumen: Con todas sus evidencias, los cinco pilares de la fe exigen que ocurra la resurrección, el Día del Juicio Final, su existencia, la existencia y la apertura del reino del Más Allá, y dan testimonio de ellos y los necesitan.
Así, es porque existen tan vastas e inquebrantables evidencias y pruebas de la resurrección, conformes por completo a su inmensidad, que casi un tercio del Corán de Exposición Milagrosa está formado por la resurrección y el Más Allá, y hace que esa sea la base y la piedra fundamental de todas las verdades y construye todo sobre esto.
Segunda Parte del Apéndice
La primera de las nueve estaciones que comprenden los nueve niveles de pruebas de la resurrección milagrosamente está indicada en la siguiente aleya:
La prueba manifiesta y la evidencia brillante del decreto de Allah relacionado a la resurrección contenida en esta aleya, serán explicadas y expuestas, con la anuencia de Allah.
En relación a la vigésimo octava propiedad de la vida, se explicó que la vida considera seis pilares de fe y los demuestra; contiene una serie de indicaciones de su verdad.
Ahora, el resultado más importante, el sustento y la razón para la creación del cosmos no es otro sino la vida, y la vida, esta verdad exaltada, no puede estar de ninguna manera restringida a esta vida mundanal transitoria, breve, defectuosa y dolorosa. Más bien, el propósito y el resultado del árbol de la vida, el esplendor del cual se pueden deducir de sus veintinueve propiedades, el fruto de ese árbol merecedor de su esplendor, es la vida eterna del Más Allá; es la vida en el reino eterno donde incluso las piedras, los árboles y el suelo estarán dotados de vida. De lo contrario, se desprende que el árbol de la vida, tan engalanado en abundancia con instrumentos significativos, no da frutos, beneficios ni verdad para los seres vivos, y al ser humano en particular; y el ser humano que en su sustancia y facultades es veinte veces superior al gorrión y es por, cierto el más importante y elevado de toda la creación, caerá a un nivel veinte veces más abajo que aquél del gorrión; con respecto a la felicidad de su vida, será el más desafortunado y humillado de los desdichados.
De igual modo, la inteligencia, el más preciado de los dones para el ser humano, harían una herida en su corazón a través del reflejo constante de los dolores del pasado y de los temores del futuro; mezclaría los nueve dolores con cada placer y así se convertiría todo en un desastre para el ser humano. Ahora esto es falso hasta el grado extremo. La vida de este mundo así demuestra decisivamente el pilar de la fe que es la fe en el Más Allá y muestra ante nuestros ojos más de trescientos mil especimenes de resurrección en cada primavera.
¿Es acaso posible que un Mutasarrif-i Kadír Que prontamente suministra y provee con sabiduría, solicitud y misericordia, todos los instrumentos y herramientas necesarias para tu vida, en tu cuerpo, en tu jardín y en tu patria, Que oye y responde las oraciones privadas y particulares hechas por el sustento por tu estómago, para su vida y su supervivencia, Que muestra Su aceptación de esa oración por medio de numerosos alimentos deliciosos; es acaso posible que semejante Ser no se de cuenta de ti ni te oiga, que Él no te proveyera con los medios de la vida eterna, el propósito más grande de la raza humana? ¿Es posible que Él no aceptara la oración más grande, más significativa, más merecedora y más universal para la eternidad de la raza humana al establecer la vida eterna y crear el Paraíso? ¿Es posible que Él no prestara atención a la oración universal e insistente de la raza humana, el ser más importante del cosmos, el monarca de la tierra, una oración que resuena a lo largo del cielo y de la tierra, y que no preste la misma atención, o le garantice la misma gratificación, como un pequeño estómago? ¿Es posible que Él así hiciera que Su perfecta sabiduría e infinita misericordia fueran negadas? ¡No, cien mil veces, no!
Nuevamente, ¿es acaso posible que Él oyera la voz más secreta del ser más diminuto, remediara su dolor y socorriera su pedido; que Él lo alimentara con el más absoluto cuidado y consideración e hiciera que los seres más grandes que él le sirvieran; es acaso posible que Él hiciera todo esto y no oyera los estruendosos gritos de vida, la más grande, más preciada, más eterna y más delicada forma de vida? ¿Qué Él no prestara atención a su poderosa oración y súplica por la eternidad?
¡Sería como equipar a un solo soldado con el más absoluto cuidado e ignorar a un ejército vasto y obediente! ¡Como si viera a una manchita y no viera al sol! ¡Como si oyera el zumbido de una mosca y no oyera el rugir del trueno! ¡No, cien mil veces no!
Nuevamente, ¿puede la inteligencia acaso aceptar que un Zát-i Kadír-i Jakím, Cuya misericordia, amor y solicitud son infinitas, Que ama a Sus propias obras de arte, Que hace que Él mismo sea amado, y Que grandiosamente ama a quienes Lo aman; puede aceptar que semejante Ser aniquilara a través de la muerte permanente una vida que Lo ama tanto, que es en sí mismo amable y que instintivamente adora a su Sáni; y, la esencia y la joya de esa vida, el espíritu? ¿Que Él se ofendiera e insultara a Su amor y amado por toda la eternidad, que Él lastimara sus sentimientos y Se negara a Sí mismo, e hiciera que otros negaran el misterio de Su misericordia y la luz de Su amor? ¡No, cien mil veces no!
Una belleza absoluta que adorna la creación con su manifestación y la misericordia absoluta que hace que todos los seres se regocijen está, sin lugar a dudas exenta y purificada de algo tan infinitamente desagradable, de semejante abominación y algo absolutamente despiadado.
El resultado, entonces, es que al considerar la existencia de la vida, aquellas personas que comprenden el misterio de la vida y que no malgastan sus vidas se convertirán en manifestaciones de vida eterna en el reino de la eternidad y del Paraíso eterno. En esto creemos.
Entonces también, el brillo de los objetos brillantes encontrados en la tierra a través del reflejo de la luz del sol, el destello breve sobre la superficie del océano de pequeñas burbujas a través de los destellos de luz, y que tomen su lugar otras burbujas que como ellas sostienen un espejo hacia una serie completa de soles
imaginarios; todo esto demuestra de forma tangible que esos destellos son la manifestación reflexiva de un sol supremo. Con sus lenguas diversas, hacen mención a ese único sol y señalan hacia él con sus numerosos dedos.
Así también, la manera en que, a través de la manifestación suprema del Nombre de Mujyí del Zát-i Jayy-i Kayyum, todos los seres vivos de la faz de la tierra y de las profundidades del mar brillan a través del poder de Allah, y luego desaparecen detrás del velo de lo oculto, diciendo: «¡Oh, Jayy!», para hacer lugar para a los siguen; esto representa una serie de testimonios e indicaciones de la vida y de la necesaria existencia del Zát-i Jayy-i Kayyum.
De igual modo, todas las pruebas que atestiguan la sabiduría Divina, cuyos rastros son visibles en el ordenamiento de todos los seres; todas las evidencias que establecen la existencia de un poder haciendo su voluntad a lo largo de toda la creación; todos los argumentos que señalan a una volición y determinación dominando el orden y la administración del cosmos; todos los signos y milagros que dan fe de la misión profética de los profetas, los medios del discurso soberano y la revelación Divina, las indicaciones que atestiguan a los siete atributos de la Divinidad; todos ellos señalan, atestiguan e indican unánimemente la vida del Zát-i Jayy-i Kayyum.
Porque si la facultad de la visión está presente en una cosa, debe haber vida también. Si hay audición, esto también es un signo de vida. Si hay discurso, esto también señala a la existencia de vida. Si hay libre albedrío y voluntad, estos demuestran la existencia de la vida.
De igual modo, los atributos cuya existencia está comprobada y es obvia en virtud de sus rastros a lo largo del cosmos, los atributos tales como el poder Absoluto, la voluntad que todo lo abarca y el conocimiento abarcativo, dan testimonio con todas sus pruebas de la vida y de la necesaria existencia del Zát-i Jayy-i Kayyum. Dan fe de Su vida eterna, cuya sombra es suficiente para iluminar a todo el cosmos, y una manifestación que es suficiente para dar vida al Más Allá, junto con todas sus partículas.
El atributo Divino de vida está también conectado con el pilar de la fe en los ángeles, y lo demuestra a modo de indicación. Porque el más importante de todos los objetivos del cosmos es la vida, y los seres vivos constituyen la forma más generalizada de la creación, con sus especímenes multiplicados debido a su valor; ellos constantemente animan el hospedaje de este mundo con el ir y venir de sus caravanas. Además, el globo terráqueo, que está lleno con tantas especies de seres vivos, es constantemente vaciado y llenado a la vez que estas variadas especies se renuevan y se multiplican, y los seres vivos son creados en multiplicidad incluso en las sustancias más viles y más corruptas, para que haya -como hubo- una resurrección constante de microbios. Finalmente, la conciencia y el intelecto, que son la esencia destilada de la vida, y el espíritu, que es su sustancia sutil y estable, también son creados en todas partes del globo en la multiplicidad más absoluta, para que sea como si el planeta estuviera animado y fuera obligado a regocijarse por la vida, el intelecto, la conciencia y el espíritu. Si tomamos en cuenta todo lo anterior, es totalmente imposible que los cuerpos celestes, que son más sutiles, más luminosos, más grandes y más significativos que el globo terráqueo, estén muertos y sin vida, o que sean rígidos y mudos.
Deben existir, entonces, estar provistos con la propiedad de la vida, seres vivos y concientes que animan los cielos, los soles, y las estrellas, que otorgan sobre ellos su vitalidad, manifiesta el resultado del propósito para la creación de los cielos, y recibir la dirección del Creador Glorioso. Estos seres, de una naturaleza adecuada a los cielos, no son otros sino los ángeles.
De igual modo, la esencia más recóndita de la vida demuestra simbólicamente el pilar de la fe en los profetas. Porque el cosmos fue creado para la vida, y la vida es a la vez una de las manifestaciones supremas del Jayy-i Kayyum-u Ezelí. Es uno de Sus más perfectos diseños, una de Sus más bellas obras de arte. Además, la vida eterna de Allah se muestra a sí mismo sólo al enviar mensajeros y la revelación de los libros. Si no hubiera libros ni profetas, entonces la vida eterna permanecería desconocida. Cuando una persona habla, se la reconoce como viva. De igual modo, son los profetas y los libros revelados lo que hacen manifiestas a las palabras y los decretos del Ser Que, por detrás del mundo de lo oculto que está cubierto por el cosmos, hablan, dice y emite Sus órdenes y prohibiciones. Tal como la vida existente en el cosmos da un testimonio decisivo de la necesaria existencia del Jayy-i Ezelí, así también señala y confirma indirectamente los pilares de la fe en el envío de mensajeros y la revelación de las escrituras, porque estos son los rayos, las manifestaciones y las relaciones de esa vida eterna. Y en especial la misión profética de Muhammad (A.S.M.) y la revelación Coránica, ya que ellos son como el espíritu y el intelecto de la vida, su veracidad es tan indiscutible como la existencia de esta vida.
La vida es, entonces, la esencia destilada del cosmos; la conciencia y el sentimiento son la esencia destilada de la vida; el intelecto es la esencia destilada de la conciencia y el sentimiento; el espíritu, finalmente, es la sustancia pura e inmaculada, la esencia estable y autónoma de la vida.
Así también la vida espiritual y material del Profeta Muhammad (A.S.M.) es la quinta esencia destilada de la vida y del espíritu del cosmos, y la misión profética de Muhammad (A.S.M.) es la esencia pura y destilada del sentimiento, la conciencia y el intelecto del cosmos. Más bien, la vida del Profeta Muhammad (A.S.M.) en sus aspectos externos e internos es, como los siglos lo han atestiguado, la mismísima esencia de la vida del cosmos, y la misión profética de Muhammad (A.S.M.) es la mismísima luz y la esencia de la conciencia del cosmos. La revelación Coránica es -con el testimonio de sus pruebas vivientes- también el espíritu de la vida del cosmos y el intelecto de su conciencia.
Sí, sí, sí. Si la luz de la misión profética de Muhammad (A.S.M.) partiera del cosmos y se desvaneciera, el cosmos moriría. Si el Corán partiera, el cosmos perdería su cordura, y el planeta perdería su sentido y su cabeza. Su cabeza sin conciencia colisionaría con un planeta, lo que resultaría en el fin del mundo.
La vida también observa el pilar de la fe de la Determinación Divina, y lo demuestra indirectamente. Porque, ya que la vida es la luz del Mundo Manifiesto, y lo domina, y es el resultado, el objetivo de la existencia, y ya que es el espejo más contenedor del Creador del universo, la muestra más perfecta y el índice de la actividad divina, y -que no haya error en la comparación- es como un tipo de programa, por cierto, el misterio de la vida necesita que los seres del Mundo de lo Oculto, es decir, el pasado y el futuro, es decir, lo que ha sido y lo que será, están predispuestas para conformar el orden, la regularidad, el ser conocidas y
observadas, la existencia individual específica, y las órdenes creativas, que son sus vidas en un sentido.
La semilla original del árbol y su raíz, así como también las semillas contenidas en su fruto y el resultado final, todas manifiestan un tipo de vida, no menos que el árbol en sí mismo; por cierto, ellas cargan dentro de sí las leyes de la vida más sutiles que aquellas del árbol.
De igual modo, las semillas y las raíces que quedaron del último otoño, antes de la primavera presente, así como también las semillas y las raíces que quedarán para las primaveras subsiguientes después de que esta primavera haya partido - todas cargan con las manifestaciones de la vida, tal como esta primavera, y están sujetas a las leyes de la vida.
De la misma manera, cada una de todas las ramas y ramitas del árbol cósmico tiene un pasado y un futuro. Tienen una cadena que consiste en etapas y circunstancias del pasado y del futuro. Las múltiples existencias y etapas de cada especie y de cada miembro especie, que existe en el conocimiento Divino, forma una cadena de seres en el conocimiento de Allah, y tanto su existencia externa como su existencia en el conocimiento de Allah, es una manifestación de la vida universal que señala todos los aspectos de su vida desde estas Tablas de Determinación Divina significativas y vitales.
El hecho de que el Mundo de los Espíritus -que es una forma del Mundo de lo Oculto- esté lleno de la esencia de la vida, la materia de la vida y los espíritus, que son las sustancias y la esencia de la vida, demanda y requiere con certeza que el pasado y el futuro -que son otra forma del Mundo de lo Oculto y su segundo segmento- también reciban la manifestación de la vida.
Además, el orden perfecto, las circunstancias significativas y los frutos vitales y las etapas inherentes a la existencia de una cosa dentro del conocimiento de Allah, también demuestran la manifestación de un tipo de vida.
Semejante manifestación de vida, que es la luz emitida por el sol de la vida eterna, no puede estar limitada a este mundo manifiesto, este tiempo presente, esta existencia externa. Por el contrario, cada mundo recibe la manifestación de esa luz según su capacidad, y el cosmos junto con todos sus mundos está vivo y es iluminado por esa luz. Si no, como creen los desviados, debajo de una vida temporaria y aparente, cada mundo sería un cadáver vasto y terrible, una ruina oscura.
Un aspecto amplio del pilar de la fe en la Determinación Divina y el Decreto se entiende, entonces, a través del misterio de la vida y está establecido por él. Tal como la vida y la vitalidad del Mundo Manifiesto y existente, los objetos visibles se vuelven obvios por su orden y las consecuencias de su existencia, así también los seres del pasado y del futuro -consideradas como que pertenecen al Mundo de lo Desconocido- tienen una existencia inmaterial y un tipo de vida, y una presencia espiritual en el conocimiento de Allah. El rastro de esta vida y de la presencia, está manifestado y conocido por medio de la Tabla de la Determinación Divina y el Decreto y a través de todas las etapas y circunstancias de sus vidas y existencias externas.
Tercera Parte del Apéndice
La aleya repetida frecuentemente:
Y, la aleya:
Demuestran que la resurrección de los muertos y la Gran Reunión ocurrirán instantáneamente, en un destello. Pero la razón estrecha del ser humano requiere un ejemplo tangible para que pueda concebir este evento maravilloso, extraordinario e inigualable, y aceptarlo.
La respuesta: En la resurrección estará el regreso de los espíritus a sus cuerpos, la revivificación de los cuerpos, y la reconstrucción de los cuerpos. Consiste de tres asuntos:
EL PRIMER ASUNTO
Un ejemplo del regreso de los espíritus a sus cuerpos es la congregación, al toque fuerte de un clarín, de los miembros de un ejército muy disciplinado después de que fueran enviados a descansar. Sí, «Sur» la trompeta del ángel Israfil no es menos poderosa que un clarín del ejército. Los espíritus, también, mientras están en la eternidad, responden diciendo: قَالُوا بَلٰى a la pregunta: اَلَسْتُ بِرَبِّكُمْ
Que viene de la eternidad, están infinitamente más subyugados, disciplinados y son más obedientes que los soldados de un ejército. La Palabra Treinta ha demostrado con pruebas decisivas que no sólo los espíritus, sino todas las partículas forman un ejército Divino y son soldados bajo sus órdenes.
EL SEGUNDO ASUNTO
Un ejemplo de la revivificación de los cuerpos es el resurgir a la vida en un instante de las cien mil luces de una gran ciudad en una noche de festival, encendidas desde un centro. Sería posible encender de la misma manera cien millones de lámparas desparramadas por toda la faz de la tierra desde un centro. Ya que a través del entrenamiento e instrucción de forma regular y ordenada que ha recibido de su Jálık, un ser de Yenáb-i Jak como la electricidad- un siervo y candelero en Su casa de huéspedes- posee esta cualidad, seguramente la resurrección de los muertos podrían ocurrir en un abrir y cerrar de ojos dentro de los límites de las leyes regulares de la sabiduría Divina que representan miles de siervos luminosos, como la electricidad.
EL TERCER ASUNTO
Un ejemplo de la reconstrucción de los cuerpos instantáneamente es la reconstrucción perfecta en sólo algunos días de todos los árboles de la primavera, que son mucho más numerosos que toda la humanidad, junto con todas sus hojas, exactamente de la misma manera que aquellos de las primaveras anteriores; y el de resurgir a la vida, nuevamente, como aquellas primaveras que han pasado, de todas las flores, frutas y hojas de los árboles con la velocidad del relámpago; y el repentino despertar de la incalculable cantidad de semillas, granos y raíces, que son la fuente
de la primavera, su despliegue y su regreso a la vida; reflexionando sobre el significado de «la resurrección después de la muerte», el repentino resurgir a la vida bajo una orden de los cadáveres verticales de los árboles parecidos a esqueletos; la reanimación de los innumerables miembros de todas las especies de pequeños animales; la revivificación de todo tipo de insectos voladores, en particular de aquellos que, al limpiar continuamente sus rostros, ojos y alas, nos recuerdan nuestras abluciones y limpieza, y acarician nuestros rostros; la resurrección y la reconstrucción de todos los miembros de esta tribu en sólo algunos días cada primavera ante nuestros ojos junto con todas las demás especies, a pesar de ser mayor en cantidad que toda la humanidad desde los tiempos de Adán, nos brinda no un ejemplo, sino miles de ejemplos de la reconstrucción de todos los cuerpos humanos en la resurrección.
Sí, ya que este mundo es el reino de la sabiduría y el Más Allá es el reino del poder, los numerosos Nombres Divinos como Jakím, Murettib, Mudebbir, y Murebbi, y la sabiduría divina, requieren que la creación de las cosas en este mundo es gradual y en el curso del tiempo. En el Más Allá, sin embargo, el poder y la misericordia se manifestarán más que la sabiduría. No habrá necesidad de materia, tiempo ni espera, las cosas se harán instantáneamente. Aludiendo al hecho de que las cosas que se hacen aquí en un día o en un año se harán en el Más Allá en un instante o en un destello, el Corán de Milagrosa Exposición establece:
Si tú quieres estar tan seguro sobre el acontecimiento de la resurrección de los muertos como lo estás sobre la llegada de la próxima primavera, estudia las Palabras Diez y Veintinueve con cuidado, que hablan sobre esto, ¡y ya verás! Si después no crees que ocurrirá, tanto como crees en la llegada de la primavera, ¡ven y mete tu dedo en mi ojo!
EL CUARTO ASUNTO
La muerte del mundo y el Día del Juicio Final. La repentina colisión entre este planeta, nuestra casa de huéspedes, bajo la orden Divina, con un planeta o cometa, podría borrar este nuestro lugar de morada. Como la destrucción en un minuto de un palacio cuya construcción ha llevado diez años.
Cuarta Parte del Apéndice
El ser humano dice: "¿Quién dará vida a los huesos cuando ya estén carcomidos?" tú, di; "Les dará vida Quien los originó por primera vez"
Como ilustramos en la tercera comparación de la Novena Verdad de la Palabra Diez, un personaje puede en un día reunir ante tus ojos un gran ejército. Si alguien dijera: "Ese personaje, con un toque de trompeta puede reunir las tropas de su ejército, que fueron enviadas a descansar, y los congrega nuevamente en batallones", y si dijeras: "Yo no lo creo", sabes bien qué lunática sería tu negación.,
Entonces también, un Zát-i Kadír-i Alím Que de la nada grabara y pusiera en su lugar, bajo la orden de: كُنْ فَيَكُونُ todas las partículas y los aspectos sutiles de los cuerpos de todos los animales y otros seres vivos, como si fueran un ejército con el más absoluto orden y sabio equilibrio, y Quien crea cada siglo, o más bien cada primavera, los cientos de miles de diferentes especies y grupos de seres vivos que pueblan la faz de la tierra, cada uno como un ejército; semejante Ser puede reunir, con un soplo en la trompeta de Israfil, todas las partículas fundamentales y componentes originales que disfrutan de una relación mutua a través de la sumisión unida al orden del cuerpo que corresponde a un batallón. Si dijeras: "¿Cómo puede ser esto?", o lo consideraras alejado de la razón, sería una locura idiota.
A veces sucede en el Corán que, para recalcar en el corazón las maravillosas obras que Él realizará en el Más Allá y para preparar la mente para que las acepte, Yenáb-i Jak menciona las maravillosas obras que Él realiza en este mundo como una especie de preparación. Si no, Él puede mencionar a veces las obras maravillosas que Él realizará en el futuro y en el Más Allá de tal manera que nos convenzamos de ellas por la analogía con las obras similares que observamos en este mundo. Un ejemplo está proporcionado por la aleya, y las aleyas que quedan hasta el final de la misma sura. El Sabio Corán así demuestra la pregunta de la resurrección de siete u ocho formas diferentes.
Primero dirige la atención del ser humano a su propio origen. Dice «ves cómo has avanzado de una gota de esperma a una gota de sangre, de una gota de sangre a un trozo de carne sin forma, y del trozo de carne sin forma a la forma humana. ¿Cómo entonces puedes negar tu segunda creación? La segunda creación es similar a la primera o más fácil». Yenáb-i Jak también se refiere a las grandes bendiciones que Él le ha otorgado al ser humano con frases como:
Y le dice al ser humano: «¿Así que el Ser Que te otorgó una generosidad te abandonará a tus propios medios, de tal modo que entres a la tumba para dormir sin levantarte otra vez?»
Él también da a entender lo siguiente: "Vean que los árboles muertos vienen a la vida y crecen verdes otra vez. No podéis compararlos con la reanimación de los huesos como leños, ni verlos alejados de la razón. Ahora, ¿es acaso posible que Quien crea los cielos y la tierra no tenga el poder sobre la vida y la muerte del ser humano, el fruto del cielo y de la tierra? ¿Creéis que Él haría el árbol de la creación sin frutos y en vano que Él ha moldeado con sabiduría en todas sus partes, al abandonar el resultado supremo de ese árbol?"
El Corán además dice: "El Ser Que te regresará a la vida en la resurrección es tal que todo el cosmos es como un soldado obediente Suyo. Inclina su cabeza sumisamente cada vez que escucha la orden: كُنْ فَيَكُونُ Crear la primavera es tan fácil para Él como la creación de una flor. Crear todo el reino animal es tan fácil para Su poder como crear una mosca. Nada puede de modo denigrante desafiar Su poder al decirle:
Luego, de la aleya:
vemos que el índice de todas las cosas está en Su mano, la llave de todas las cosas está en Su posesión; Él rota la noche y el día, el invierno y el verano, con tanta facilidad como si estuviera pasando las páginas de un libro. Él es un Kadír-i Zulyelal Que cierra la puerta en este mundo y la abre en el Más Allá como si fueran dos estaciones. Al ser este el caso, como resultado de las evidencias mencionadas:
Es decir, Él nos regresará a la vida desde nuestras tumbas, nos llevará a la llanura de la resurrección, y nos juzgará en Su presencia majestuosa.
Ahora estas aleyas preparan la mente y preparan el corazón para aceptar la realidad de la resurrección, porque han demostrado paralelismos para la resurrección en los procesos mundanales.
A veces también pasa que Él menciona las obras que Él realizará en el Más Allá de tal modo que llama la atención hacia sus paralelismos mundanales, para que no quede ningún lugar para la duda y la negación. Los ejemplos son las suras que comienzan con estas aleyas:
En estas suras, Allah menciona la resurrección y las revoluciones vastas y las obras divinas que se llevarán a cabo en ese momento, de tal manera que el ser humano piense en sus paralelismos mundanales que ha visto en el otoño y en la primavera, y luego, con asombro en su corazón, acepte fácilmente lo que el intelecto
de otro modo rechazaría. Incluso para indicar el significado general de las tres suras recién mencionadas tomaría mucho tiempo. Entonces, tomemos simplemente una palabra como muestra de todo. Con estas palabras:
Allah expresa lo siguiente: «El día de la resurrección, las obras de todos serán reveladas en una página escrita.» Esto parece muy extraño, y completamente más allá de la razón. Pero como la sura lo indica, tal como la resurrección de la primavera es un paralelismo de otros asuntos, cada planta que florece tiene sus obras, acciones y funciones. Realiza un cierto tipo de adoración, dependiendo de la forma en que glorifica a Allah a través de las manifestaciones de Sus Nombres. Ahora todas sus obras y el registro de su vida están inscritos en todas las semillas que van a resurgir en la próxima primavera en otro terreno. Con la lengua del diseño y la forma, las semillas hacen una mención elocuente de los orígenes de aquellas obras, y despliegan la página de las obras junto con las ramas, ramitas, hojas, flores y frutos. Quien dice
es el mismo Ser Que realiza, ante nuestros ojos, estos actos sabios, que preservan, que cuidan y que son sutiles. Compara otros asuntos con ésta por analogía, y deduce la verdad si tienes la capacidad de hacerlo.
Permítenos ayudarte con lo siguiente. La aleya:
se refiere a una similitud brillante y alude a su paralelismo:
Primero: Yenáb-i Jak ha corrido las cortinas de la inexistencia, del éter y de los cielos para traer desde Su tesoro de misericordia y muestra al mundo una lámpara parecida a una joya que ilumina al mundo: el sol. Después de cerrar el mundo, Él envolverá esa joya nuevamente en Sus velos y lo quitará.
Segundo: El sol puede ser retratado como un oficial de confianza con la tarea de distribuir la mercancía de luz sobre el planeta, de hacer que suceda, y, la oscuridad, para hacer que se sucedan una a la otra. En cada atardecer, el oficial recibe la orden de juntar la luz. A veces sucede también que su intercambio puede reducirse cuando está oculto por el velo de una nube. Otras veces puede ser que la luna también forme un velo y dificultar su tarea. Ahora, tal como ese oficial ha reunido sus mercaderías y su libro de contabilidad para la inspección, así también un día será despedido de sus tareas.
Incluso si no hay un motivo para su despido, hay dos lugares oscuros en el sol -ahora pequeños, pero propensos a crecer- que un día crecerán hasta el punto que el sol volverá a tomar, bajo la orden divina, la luz que ahora envuelve alrededor de la cabeza de la tierra, y la envolverá alrededor de su propia cabeza. Entonces le dirán: "Ven, tu tarea sobre la tierra está completa. Ve al Infierno, y quema allí a aquellos que te han adorado y así se han burlado con incredulidad de un siervo obediente como tú". Con su propio rostro oscuro y marcado, leerá el decreto:
Quinta Parte del Apéndice
Los ciento veinticuatro mil profetas, que según un Hadiz explícito son los elegidos de la humanidad, han unánimemente y de común acuerdo informado, en parte en base a la visión directa y parte en base a la absoluta certeza, que el Más Allá existe y que todos los seres serán llevados al Más Allá tal como Jálık lo ha prometido con firmeza.
De igual modo, los ciento veinticuatro millones de evliyas que confirman los informes de los profetas al develar y ver, al dar testimonio de la existencia del Más Allá en forma de visión certera, y también brindar testimonio de la existencia del Más Allá. Todos los Nombres del Sáni'-i Jakím del cosmos también necesitan de la existencia de un reino eterno a través de las manifestaciones que ellos muestran en este mundo.
La existencia del Más Allá se necesita además por el infinito Poder Eterno, la Sabiduría Perdurable ilimitada y exacta, que revive cada primavera a los innumerables árboles muertos diseminados por todo el planeta bajo la orden de: كُنْ فَيَكُونُ así haciéndolos las manifestaciones de:
y que resucita trescientas mil diferentes especies de los variados grupos de plantas y naciones de animales, como los cientos de miles de muestras de la resurrección suprema.
La existencia del Más Allá se necesita también por la Misericordia Eterna y Gracia Permanente que sostiene de manera maravillosa y solicita todos los seres vivos que necesitan de cuidados, y que muestra cada primavera, en los períodos más breves, infinitas variedades diferentes de adornos y belleza. Finalmente, hay una prueba obvia y una indicación dada por el amor intenso, inquebrantable y permanente de la eternidad, que anhela la inmortalidad y la esperanza de la permanencia que está alojado en el ser humano, la creación amada del Creador del cosmos, y cuya preocupación por todos los seres del cosmos es la más grande.
Todo lo antedicho está tan firmemente demostrado que después de este mundo habrá un mundo eterno, un Más Allá, un reinado de felicidad, que nos vemos obligados a aceptar la existencia de un Más Allá tan indiscutiblemente, como aceptamos la existencia de este mundo.
Una de las lecciones más importantes que nos enseña el Sabio Corán, es entonces la fe en el Más Allá. Esta fe es tan firme y contiene en sí misma una
esperanza tan poderosa y un consuelo tal que si una persona fuera atacada por la ancianidad multiplicada por cien mil, el consuelo que deriva de esta fe será completamente suficiente. Al decir:
Nosotros los ancianos deberíamos regocijarnos en la ancianidad.