Destello Veintiuno
[Si bien originalmente era el Cuarto de los Siete Temas de la Nota Diecisiete del Destello Diez, debido a su conexión con la sinceridad, se convirtió en el Segundo Punto del Destello Veinte. Finalmente, por su carácter luminoso, se lo incluyó en los Destellos como el Destello Veintiuno.]
¡Oh, mis hermanos del Más Allá! ¡Y, oh, mis compañeros en el servicio del Corán! Deberían saber -y lo saben- que en este mundo y especialmente en los servicios del Más Allá, la sinceridad es el principio más importante; es la mayor de las fuerzas, el intercesor más aceptable, el punto de apoyo más firme, el camino más corto hacia la realidad, la súplica espiritual más aceptada, el medio más maravilloso para alcanzar nuestros objetivos, la virtud más elevada, y es el acto de adoración de más alta pureza.
Ya que la sinceridad implica mucha fuerza y muchas virtudes como las que hemos mencionado, y ya que en estos tiempos atroces en los que vivimos, a pesar de que somos pocos, débiles y sin poder alguno y nos enfrentamos a terribles enemigos y sufrimos la opresión severa en medio de innovaciones ilícitas y desviaciones agresivas, por la Gracia Divina, fuimos cargados sobre nuestros hombros con una tarea tan extremadamente pesada, importante, general y sagrada como es el estar al servicio de la fe y del Corán. Estamos obligados y somos responsables más que nadie de trabajar con toda nuestras fuerzas para obtener sinceridad. Tenemos la necesidad imperiosa de infundir el misterio de la sinceridad en nosotros mismos. Si no, lo que hemos logrado hasta ahora en nuestro sagrado servicio se habrá perdido en parte, y no permanecerá; y de eso seremos responsables. Manifestaremos la advertencia que encierra esta intensa prohibición Divina:
y así destruir la sinceridad, y de ese modo, herir la eterna felicidad tan solo por obtener beneficios insignificantes y satisfacer sentimientos hipócritas, sin sentido, innecesarios, dañinos, tristes, egoístas y tediosos. Y si lo hiciéramos, estaríamos violando los derechos de todos nuestros hermanos, trasgrediríamos la tarea del servicio del Corán y seríamos irrespetuosos con lo sagradas que son las verdades de la fe.
¡Hermanos míos! Existen muchos obstáculos para realizar una obra de bien grande e importante. Satanás ofrece una poderosa resistencia contra aquellos que lo intentan. Uno tiene que confiar en la fuerza de la sinceridad al enfrentar esos obstáculos que pone Satanás. Deben evitar todo aquello que dañe la sinceridad tanto como evitan que les pique una serpiente o un escorpión. Según la aleya sobre las palabras del profeta José (Aleyjis-Selám):
no se puede confiar en el alma maligna, que es propensa a hacer el mal. ¡No permitan que el egoísmo y el alma maligna los engañen! Tomen como guía las siguientes reglas para obtener la sinceridad, preservarla y disipar los obstáculos:
PRIMERA REGLA
Deben buscar el placer Divino en sus acciones. Si Yenáb-i Jak está satisfecho, no importa si todo el resto del mundo estuviera insatisfecho. Si Él acepta una acción y todo el resto la rechaza, no importa. Una vez que se ha obtenido Su satisfacción y Allah ha aceptado una acción, incluso si no Se lo piden, si Él así lo desea y Su sabiduría lo requiere, hará que los otros la acepten también. Hará que los otros den su consentimiento asimismo. Por esta razón, el único objetivo en este servicio debe ser buscar la complacencia Divina directamente.
SEGUNDA REGLA
No criticar a los hermanos que están al servicio del Corán, y no incitarlos a la envidia al demostrar virtudes superiores. Porque así como la mano de un hombre no puede competir con la otra, tampoco uno de sus ojos puede criticar al otro, ni su lengua puede objetar a su oído, ni su corazón puede ver los errores de su espíritu. Cada uno de sus miembros compensa las deficiencias de los otros, cubren sus errores, atienden sus necesidades y los ayudan con sus tareas. Si no, la vida del hombre se extinguiría, su espíritu se escaparía y su cuerpo se dispersaría.
De igual modo, los componentes de una máquina de una fábrica no compiten entre sí, ni tienen precedencia uno sobre el otro, ni dominan uno al otro. No espían las faltas de los demás, ni critican, ni destruyen su entusiasmo por el trabajo, ni tampoco hacen que se queden sin hacer nada. Más bien lo que hacen es ayudarse mutuamente para moverse con toda su capacidad para alcanzar un objetivo en común; marchan hacia el objetivo de su creación con solidaridad y unidad verdaderas. Si la menor agresión o deseo de dominar interfiriera, arrojaría a la fábrica en una confusión tal que no produciría nada ni se obtendría ningún resultado. Entonces el dueño de la fábrica demolería la fábrica por completo.
Y entonces, ¡Oh, estudiantes de Risale-i Nur y siervos del Corán! Ustedes y nosotros somos miembros de una personalidad colectiva como esa, merecedoras del título de "persona perfecta". Somos como los componentes de una máquina de una fábrica que produce felicidad eterna dentro de la vida eterna. Somos siervos que trabajamos en un barco Divino que hará desembarcar a la Comunidad de Muhammad (A.S.M) en la Morada de la Paz, el puerto de la salvación. Entonces ciertamente necesitamos solidaridad y unión verdadera, que se obtiene de la sinceridad, porque el misterio de la sinceridad asegura a través de cuatro individuos la fuerza espiritual de mil ciento once, por cierto que estamos obligados a obtenerla.
Sí, si tres letras Alif no se unen, valen cada una por separado, mientras que si se unen, y se toman como números, adquieren el valor de ciento once. Si cuatro por cuatro se mantiene por separado, tiene un valor de dieciséis. Pero si, a través del misterio de la hermandad y por tener un objetivo y una tarea en común, se unen hombro con hombro en una línea, tienen la fuerza y el valor de cuatro mil cuatrocientos cuarenta y cuatro. Así es como varios eventos históricos dan testimonio sobre la fuerza espiritual y el valor de dieciséis hermanos sacrificados que han valido mucho más que cuatro mil. La razón que subyace en este misterio es esta: cada miembro de una unión verdadera y sincera puede ver también con los ojos de los otros hermanos, y escuchar con sus oídos. Como si cada persona de una verdadera unión de diez tuviera el valor y la fuerza espiritual para ver con veinte ojos, para pensar con diez cerebros, para escuchar con veinte oídos y trabajar con veinte manos.
TERCERA REGLA
Deben saber que toda la fuerza se basa en la sinceridad y en la verdad. Sí, la fuerza se basa en la verdad y la sinceridad. Incluso los desleales obtienen fuerza de su sinceridad a su injusticia.
Una evidencia de que la fuerza se basa en la verdad y en la sinceridad es este servicio nuestro. Tan sólo un poco de sinceridad en nuestro servicio prueba este caso y se pone en evidencia por sí misma. Porque siete u ocho años de servicio del aprendizaje y de la religión aquí, en Barla, han superado cien veces los veinte años de servicio que ofrecí en mi tierra natal y en Estambul. Y en ambos lugares, quienes me ayudaron eran cientos o miles de hermanos más de los que trabajan conmigo aquí, donde estoy solo, sin nadie, soy un ser aislado, a medio alfabetizar, estoy bajo la vigilancia de oficiales injustos que me persiguen. No tengo duda alguna que el servicio que he brindado con ustedes durante estos siete u ocho años y la fuerza espiritual que nos ha otorgado el éxito cien veces más grande que el alcanzado anteriormente, ha sido el resultado de la sinceridad que tienen. También debo confesar que a través de su sinceridad de corazón, me han salvado en cierto punto de la hipocresía que solía adular mi alma maligna bajo el velo de la fama y el renombre. Inshaallah, que tengan éxito en obtener la sinceridad absoluta y así harán que yo también la obtenga.
Ustedes saben que el Noble Ali (Radiallaju Anh) a través de su keramet maravilloso y Gavs-i Ázam (Kuddise Sirruju) a través de su keramet magnífico de lo Oculto, les den cumplidos por este misterio de la sinceridad. Ellos les ofrecen consuelo a modo de protección y aplauden su servicio espiritualmente. Sí, no deberían tener duda alguna que esta consideración que les brindan es por la
sinceridad. Si hieren esta sinceridad adrede, recibirán su bofetada. Deben tener en cuenta "los golpes de compasión Divina" descritos en el Décimo Destello.
Si quieren tener el apoyo de héroes espirituales como los que les han precedido y tenerlos como maestros, obtengan la sinceridad absoluta según el misterio de:
Privilegien el alma de sus hermanos a la suya, en honor, rango, ovación, en las cosas que el alma maligna disfruta como beneficios materiales. Incluso en el beneficio más inocente e inofensivo como informarle a un creyente necesitado sobre una de las verdades sutiles y delicadas de la fe. Si es posible, alienta a uno de sus compañeros a que le informe aunque no quiera, así su alma maligna no se volverá vanidosa. Si tienen el deseo de decir, por ejemplo, "que sea yo quien explique este asunto bueno, así yo obtengo mérito" por cierto que no es un pecado ni causa algún daño, pero podría afectar el misterio de la sinceridad entre ustedes.
CUARTA REGLA
Es imaginar en ustedes mismos las virtudes, los méritos de sus hermanos y enorgullecerse agradecido por su éxito. Los sufíes utilizan términos entre ellos como: "auto-renuncia en el maestro sufí" y "auto-renuncia en el Profeta". Yo no soy sufí, pero estos principios sirven en nuestro camino a modo de "auto-renuncia en los hermanos". Entre los hermanos esto se llama "tefani", es decir, "auto-renunciar el uno en otro". Esto significa olvidar los sentimientos del alma maligna de uno mismo y vivir mentalmente con los sentimientos y las virtudes de los hermanos. Al fin y al cabo, la base de nuestro camino es la hermandad. No es el método que está entre un padre y un hijo, o entre un maestro y un seguidor. Es el método de la hermandad verdadera. Como mucho, puede haber sólo un maestro. Nuestro camino es nuestro mejor amigo. Esta amistad necesita ser el mejor amigo, el compañero más sacrificado, el camarada que aprecia de la mejor manera, el hermano más generoso y noble. La esencia de esta amistad es la sinceridad verdadera. Quien arruina esta sinceridad verdadera cae de la cima más alta de esta amistad. Es posible que caiga en un pozo muy profundo. No hay nada de dónde pueda aferrarse mientras.
Sí, se ve que hay dos caminos. Existe la posibilidad de que quienes se alejan de este camino nuestro, la gran carretera del Corán, sin saberlo estén ayudando a las fuerzas de la irreligión, que son hostiles con nosotros. Inshaallah, quienes entren al perímetro sagrado del Corán, Exposición Milagrosa, de la mano de Risale-i Nur, siempre sumarán fuerza a la luz, la sinceridad y la fe, y no caerán en tales pozos.
¡Oh, compañeros míos en el servicio del Corán! Una de las formas más efectivas de obtener y preservar la sinceridad es "contemplando la muerte". Sí, así como la ambición de lo mundanal es lo que daña la sinceridad y conduce a la persona a la hipocresía y al mundo, también es contemplar a la muerte lo que le causa disgusto a la hipocresía, y gana sinceridad. Es decir que pensar en la muerte y darse cuenta de que este mundo es efímero es lo que nos salvará de las trampas del alma maligna. Sí, por la enseñanza que recibieron los sufíes y la gente de la verdad de las aleyas del Sabio Corán como:
hicieron que contemplar la muerte sea fundamental para sus viajes espirituales, y disiparon la ilusión de la eternidad, la fuente de la ambición mundanal. Imaginaron y se consideraron a ellos mismos como si estuvieran muertos, los limpiaran y hubiesen sido enterrados. Luego de pensarlo por un tiempo prolongado, el alma comandada por el mal se entristece y se aflige de pensar en esto y llega a un punto en que renuncia a sus ambiciones y esperanzas inalcanzables. Existen muchas ventajas de contemplar esto. El Hadiz del Profeta Aleyjis-Salát-u ves-Selám que nos enseña esta contemplación es:
Significa: "Conmemoren mucho la muerte que destruye y amarga los placeres." Sin embargo, ya que nuestro camino no es el mismo que el de los sufíes sino es el camino de la realidad, no estamos obligados a realizar esta contemplación de un modo imaginario ni hipotético como ellos. Hacer esto es no ir en conformidad con el camino de la realidad. Nuestro camino no es traer el futuro al presente al pensar en el final, sino es ir a la mente del futuro partiendo del presente en lo que a la realidad respecta, y dar un vistazo. Sí, sin necesidad de imaginación o suposición, uno puede mirar su propio cadáver, el único fruto del árbol de esta vida breve. De este modo, uno puede ver su propia muerte, y si uno ve un poco más allá, uno puede ver la muerte de esta centuria, y más allá, uno ve la muerte de este mundo, y así se abre el camino a la sinceridad completa.
El segundo método: Sentir la presencia Divina a través de la fuerza de la certeza, la fe verificada y a través de la luz que procede del pensamiento reflexivo sobre los seres, que conduce al conocimiento del Creador; pensar que el Jálık-i Rajim es Omnipresente y Todo lo ve; no buscar ayuda de nadie más que de Él, y darse cuenta que mirar a otros en Su presencia o buscar ayuda de ellos es contrario a la conducta correcta en Su presencia; uno puede estar a salvo de esa hipocresía y obtener la sinceridad. Sin embargo, hay muchos grados y etapas en este camino. Cuanto más una persona pueda beneficiarse de su parte, es una ganancia. En Risale-i Nur, debido a que se mencionan muchas de estas verdades que salvarán a la gente de la hipocresía y les hará obtener la sinceridad, lo acortamos aquí refiriéndolos a él.
De las muchas cosas que destruyen la sinceridad y conducen a la hipocresía, explicaremos brevemente sólo dos o tres.
Primero:
La rivalidad en lo que se refiere a las ventajas materiales destruye la sinceridad gradualmente. También es perjudicial para los resultados del servicio. Entonces también causa la pérdida de los beneficios materiales. Esta nación siempre ha tenido un pensamiento de respeto y ayuda a quienes trabajan para la realidad y el Más Allá. Con la intención de compartir activamente la sinceridad genuina y el trabajo que llevan a cabo con tanta devoción, siempre ha demostrado respeto al ayudarlos con beneficios materiales como limosnas y regalos, para que no se tengan que preocupar por sus necesidades materiales ni malgasten su tiempo. Pero no se puede pedir esta ayuda o beneficios, deben ser otorgados. Tampoco se pueden desear en el corazón, ni esperar por ellos, ni se puede demostrar que se los anhela con los actos. Es mejor si se recibe inesperadamente, si no, la sinceridad se verá
dañada. También se aproxima a la prohibición de esta aleya
y en parte destruye la acción:
Así, primero al desear y anhelar este beneficio material, luego al no permitir que se vaya a alguien más, el alma maligna genera un sentimiento egoísta de rivalidad contra un verdadero hermano y compañero en ese servicio particular. Se daña la sinceridad, se pierde lo sagrado del servicio y la persona se vuelve desagradable ante los ojos de la gente de la realidad. También pierde el beneficio material. Este es un tema que requiere mucho trato. Sin embargo, para no extenderme demasiado, mencionaré sólo dos ejemplos que fortalecerán el misterio de la sinceridad y la unión verdadera entre mis hermanos verdaderos.
Primer ejemplo: La gente mundanal e incluso algunos políticos y sociedades secretas o manipuladores sociales, se han guiado por el principio de la propiedad compartida para obtener grandes riquezas y poder. Así obtienen una ventaja y una fuerza extraordinaria a pesar de todo lo que abusan, y pierden. Sin embargo, la naturaleza de la propiedad comunitaria no cambia al compartir, más allá del daño que causa. Si bien cada socio es como si fuera el dueño y el supervisor del resto en cierta manera, no puede sacar provecho de ello.
No obstante, si este principio de propiedad compartida es aplicado a trabajar en lo pertinente al Más Allá, brindará muchos beneficios que no acarreará ninguna pérdida. Porque significa que toda la propiedad pasa a las manos de cada socio. Por ejemplo, hay cuatro o cinco hombres. Con la idea de compartir, uno de ellos trae parafina, otro la mecha, otro la lámpara, otro el manto, y el quinto trae los fósforos; juntos arman la lámpara y la prenden. Cada uno de ellos se convierte en el dueño de una lámpara completa. Si cada uno de esos socios tuviera un espejo de cuerpo entero en la pared, se reflejaría su imagen junto con la lámpara y la habitación donde se encuentra sin deficiencias ni divisiones.
Es exactamente lo mismo con la participación mutua en la mercancía del Más Allá a través del misterio de la sinceridad, y la cooperación a través del misterio de la hermandad, y la sociedad a través del misterio de la unidad. Todo lo que se obtiene a través de esos actos en conjunto, y toda la luz, será registrado en el libro de las buenas obras de cada uno de los que participan. Este es un hecho y así lo ha atestiguado la gente de la realidad. También es requerida por la amplitud de la misericordia y la munificencia Divina.
Entonces, hermanos míos, Inshaallah, los beneficios materiales no provocarán rivalidad entre ustedes. Es posible que sean engañados sobre los beneficios del Más Allá como aquellos que siguen en camino Sufí. Pero ¿cómo puede un mérito menor y personal compararse con el mérito y la luz que se manifiesta en las acciones compartidas que hemos mencionado en el ejemplo anterior?
Segundo ejemplo: Los artesanos obtienen una ganancia significativa a través de la cooperación para sacar provecho de sus artesanías. Hace tiempo, diez hombres que fabricaban agujas de coser trabajaban cada uno por su cuenta y el fruto de su trabajo individual era de tres agujas por día. Luego, al formar una sociedad, los hombres se unieron. Uno llevó el hierro, uno prendió el horno, uno agujereó las agujas, uno las puso en el horno, y otro afiló sus puntas, y así sucesivamente. Cada
uno estaba ocupado con una sola parte del proceso de fabricación de agujas. Ya que el trabajo que cada uno tenía era simple, no se perdía el tiempo, adquiría una habilidad y realizaba su tarea a un ritmo considerable. Luego dividieron el trabajo según las reglas de la sociedad que habían formado: notaron que en lugar de fabricar tres agujas por día, llegaron a trescientas para cada uno. Se publicó este caso y fue famoso entre los artesanos de todas partes para incentivar al trabajo cooperativo.
Entonces, hermanos míos, ya que la unión y el acuerdo en los temas de este mundo y en materiales pesados les cede los resultados y beneficios enormes, pueden comparar qué tan ampliamente beneficioso es para cada uno reflejar la luz de todos en sus propios espejos a través de la gracia Divina, que es luminosa, pertenece al Más Allá y no necesita ser dividida ni fragmentada, y recibir la recompensa equivalente a todos ellos. Este inmenso beneficio no se debería perder por la rivalidad y la insinceridad.
El segundo obstáculo que destruye la sinceridad
Es adular el ego y darle un estatus demasiado alto al alma maligna al atraer la atención hacia uno mismo y buscar que la gente lo aclame por su deseo de fama, renombre y posición. Esta es una enfermedad espiritual muy seria, y por tanto abre la puerta a la hipocresía y al egocentrismo conocido como "poner escondidamente copartícipes con Allah" y daña la sinceridad.
¡Hermanos míos! Nuestro camino en el servicio del Corán es la realidad y la hermandad, y el misterio de la hermandad es auto-renunciar a nuestra propia personalidad entre los hermanos y favorecer sus almas antes que las nuestras. La rivalidad de este tipo que surge del deseo de un rango o posición no debe ser provocada. Eso se opone radicalmente a nuestro camino. El honor de los hermanos puede ser el de todas las personas en general; entonces espero que al sacrificar ese gran honor colectivo tan sólo por fama y renombre personal, egoísta, competitivo y menor, está muy lejos de ser algo que los estudiantes de Risale-i Nur harían. Sí, el corazón, la mente y el espíritu de los estudiantes de Risale-i Nur no se rebajarían a cosas tan dañinas e inferiores como esas. Pero todos tienen un alma maligna, y a veces las emociones del alma maligna influencian algunos aspectos del carácter, y gobiernan hasta cierto punto a pesar de lo que digan el corazón, la mente y el espíritu; no es que yo esté acusando a sus corazones, mentes y espíritus. Yo confío en ustedes por el efecto que les provoca Risale-i Nur. Pero el alma maligna, los deseos, las emociones y la imaginación a veces pueden engañar. Por esta razón a veces reciben severas advertencias. Esa severidad apunta hacia el alma maligna, las emociones, los deseos y la imaginación; actúen con cautela.
Sí, si nuestro camino hubiera sido el de someternos a las palabras de un guía espiritual, habría un solo rango, o rangos limitados, y las numerosas capacidades serían de él. Podría haber envidia y egoísmo. Pero nuestro camino es la hermandad. El hermano no puede ser padre del otro ni nadie puede asumir el rol de guía espiritual. El rango dentro de la hermandad es muy amplio; no puede ser la causa de una puja por envidia. Como mucho, un hermano ayuda y apoya a otro
hermano; completa su servicio. Se han visto evidencias de que la envidia ha causado mucho daño y se han cometido muchos errores. La codicia por tener recompensa espiritual, y las altas aspiraciones de los guías espirituales han traído tanto conflicto y tanta rivalidad entre aquellos que siguen el camino Sufí (con sus logros vastos y significativos, sus perfecciones y sus beneficios), que han tenido consecuencias desastrosas por ese poder amplio y sagrado sin poder resistir los vientos de la innovación ilícita.
El tercer obstáculo
Es el temor y la avaricia. Este obstáculo ha sido explicado en detalle en el "Siete Ataques" junto a otros obstáculos. Por eso, les pedimos que lo lean, y tomando los Más Bellos Nombres de Allah como nuestro intercesor, le rogamos al Yenáb-i Erjamurrajimin que nos otorgue el éxito para obtener la sinceridad plena.
Una Carta Confidencial A Algunos De Mis Hermanos
Mencionaré algo importante sobre dos Hadices del Profeta Muhammad Aleyjis-Salát-u ves-Selám para los hermanos que se cansan de escribir y prefieren otras recitaciones durante los tres meses sagrados, los meses de adoración, a estar escribiendo Risale-i Nur a pesar de que hacer esto está considerado como actos de adoración en cinco aspectos
Pedimos una explicación de los cinco tipos de adoración que nuestro Maestro indica en esta carta valiosa. La explicación que recibimos es la que sigue:
i. Luchar espiritualmente contra los extraviados, la lucha más importante.
ii. Servir a nuestro Maestro de manera que lo ayudemos a esparcir la verdad.
iii. Servir a los musulmanes con respecto a la fe.
iv. Obtener conocimiento por medio de la pluma.
v. Realizar las adoraciones en forma de pensamiento reflexivo, una hora que a veces puede igualar a la adoración de un año.
(Firmado Rüshtü, Husrev, Re'fet)
Los dos Hadices son:
El primero:
"El Día del Juicio, la tinta que los estudiosos de la religión hayan gastado pesará lo mismo que la sangre de los mártires".
El segundo:
Es decir: "Quienes adhieran y sirvan a las prácticas del Profeta Muhammad Aleyjis-Salát-u ves-Selám y a las verdades del Corán cuando estén plagados de innovación y desvío, podrán obtener la recompensa de cien mártires".
¡Oh, hermanos míos, que están cansados de escribir! ¡Y, oh, hermanos míos que se inclinan hacia el Sufismo! Ambos Hadices del Profeta Aleyjis-Salát-u ves-Selám demuestran que la luz que emana la tinta negra de las lapiceras benditas que sirven a las verdades de la fe y a los misterios de la Sharía y a la práctica del Profeta Muhammad (A.S.M.) en los tiempos que corren, incluso una gota de tinta como si fuera tinta de la vida puede brindarles una ventaja el Día del Juicio igual que cien gotas de sangre de los mártires. ¡Así que deberían intentar obtenerla!
Podrían decir: En el Hadiz dice "los estudiosos de la religión" y algunos de nosotros sólo escribimos.
Entonces a ustedes les digo: Quien lee estos libros por un año, comprendiéndolos y aprendiéndolos, puede convertirse en un sabio verdadero de estos tiempos. Y si incluso no los comprenden, la personalidad colectiva de los estudiantes de Risale-i Nur es en sí misma un sabio de estos tiempos. En cuanto a sus lapiceras, son los dedos inmateriales de esa personalidad colectiva. A pesar de que no creo merecerla, a través de sus opiniones tan elevadas, me han hecho alcanzar el nivel de Maestro y de estudioso de la religión, y me acompañan. Ya que yo soy iletrado y tengo una gran dificultad para escribir, sus lapiceras pueden ser consideradas como mías; recibirán la recompensa indicada en el Hadiz del Profeta.